lunes, febrero 05, 2007

CHÁVEZ DESEAMOS QUE DES UN GOLPE

Los ciudadanos venezolanos que votamos en Venezuela en las pasadas elecciones del 3 de diciembre, en su gran mayoría no formamos parte de ninguna organización política, ni practicamos el activismo político, pero si desarrollamos y desplegamos nuestras habituales y normales actividades civiles y laborales con gran dignidad y vocación de servicio, y no deseamos otra cosa que la paz, la estabilidad y la normalización de la actividad general en nuestro país, a fin de que el gobierno cumpla sus responsabilidades y obligaciones eficazmente, para que la mayoría de los venezolanos que integramos el colectivo nacional -partidarios y opositores - le respete y acate su autoridad, como también para que la oposición democrática realice adecuadamente su papel protagónico de contrapeso institucional, y ocupe dignamente sus espacios indispensables, para que funcione apropiadamente el necesario juego democrático, y así se facilite la coexistencia política, y la convivencia pacífica de toda la comunidad democrática venezolana; ¿es mucho pedir?.

Habiéndose cumplido ya 8 años de gobierno del actual presidente de la república, y como quiera que ha sido reelegido en el cargo para que se desempeñe durante otro período de seis años, estamos seguros de que las grandes mayorías de venezolanos de buena voluntad que integramos la población venezolana, sólo deseamos que la gestión de gobierno sea exitosa, y que se realice respetando tanto la Constitución Nacional, como las leyes de la república, procurando el beneficio colectivo, y no el beneficio excluyente de unos pocos, de grupos, facciones o partidos, sino que el de toda la población esperanzada en una positiva gestión gubernamental.

En tal virtud, muy respetuosamente como sus compatriotas le exigimos al presidente Hugo Chávez, que es la hora de que desde el ejercicio del gobierno de un golpe. No se trata desde luego de un golpe de estado, como el que dio y encabezó el 4 de diciembre del año 1.992, esa es otra historia. Deseamos es, que le de un fuerte golpe a la corrupción, un gran golpe a las mafias desvergonzadas enquistadas en los distintos despachos ministeriales y gubernamentales, que conspiran contra la estabilidad y la salud no del gobierno, sino de la nación entera.

También le exigimos al presidente, que le infrinja un poderoso golpe al hampa, a la delincuencia desatada; que combata eficazmente las bandas armadas, persiguiéndolas, desarmándolas y desmovilizándolas hasta anularlas en definitiva, y controlar el auge de la actividad delictiva en general en el país, y que ya producen una desquiciante situación general de inseguridad nacional, porque los venezolanos vivimos prácticamente encerrados en jaulas de rejas en nuestras casas, seguimos siendo víctimas de hurtos, atracos, robos y asesinatos a mano armada, están asesinando a ciudadanos inocentes en masa en las calles, sin que podamos evitarlo. Se requiere también un contundente golpe en las fronteras venezolanas convertidas en zonas aliviaderos de insurrectos colombianos, para impedir los secuestros, el acoso y hostigamiento incesantes de nuestros ganaderos y productores del campo; así como frenar la actividad descarada de la guerrilla armada y de paramilitares, que comercian y negocian con el dolor ajeno, y fomentan el crimen, el robo, el narcotráfico, el lacerante y degradante tráfico y consumo de drogas y estupefacientes, que está minando la salud y la moral de nuestra gente en todos los sectores sociales.

Le pedimos que le de un golpe fortísimo a las enfermedades endémicas y a muchas otras, que están de nuevo proliferando por todos lados, como el dengue, el paludismo, la malaria, la fiebre amarilla, el sarampión, la tuberculosis, la neumonía, la meningitis, la varicela, el Sida, el herpes, el virus del papiloma humano, y hasta han rebrotado las enfermedades infectocontagiosas de transmisión sexual como la blenorragia, la sífilis, etc.

Solicitamos al presidente que le propine un gran golpe al problema de la insalubridad nacional, por la ausencia de dotación de instrumental y equipos necesarios en los principales hospitales y centros asistenciales de salud pública, como los dispensarios, que se encuentran francamente deteriorados, carentes de los insumos indispensables, que los inhabilitan prácticamente para prestar un buen servicio de atención pública de la salud del pueblo en general.
Hay que causarle urgentemente un fuerte golpe a la especulación de algunos comerciantes inescrupulosos, que comercian con las necesidades del pueblo; propinarle un golpe mortal a la inflación, el alto costo de la vida, al desempleo, a la inestabilidad laboral.

Pedimos también que el presidente le infrinja un fuerte golpe al clientelismo político, a la burocracia gubernamental, al burocratismo general que campea en la administración pública, que suele entorpecer la gestión de gobierno, retrazando y engavetando los trámites necesarios para aprobar y ejecutar a tiempo, con celeridad, los proyectos en beneficio colectivo. Para que se realicen pronto y eficientemente, los proyectos de infraestructura indispensables y necesarios que la población requiere con urgencia en materia de viviendas, de dotación de servicios públicos en general, en el mantenimiento de la vialidad, y en la construcción de nuevas obras de infraestructura públicas vitales, como calles, autopistas, plazas parques, estadios, escuelas, universidades, museos e instalaciones varias, que requiere la población para mejorar con urgencia su calidad de vida.

Así mismo, exigimos que el presidente de un golpe de timón en su actitud divisionista, que causa desasosiego general en la población, que le de un golpe de prudencia a su verbo encendido, que modere el tono de su lenguaje, que de un golpe, el más fuerte de todos, que se lo de a su orgullo, que cese en el despliegue de su ofensiva arrogancia, que desarrolle la virtud de la humildad, y que comprenda que él no es el único con vocación de servicio, conocimientos y sabiduría; que llame al país nacional a trabajar todos juntos, que le de un fuerte golpe a su consciencia para que cesen las agresiones y la persecución contra los periodistas, y los medios de comunicación que lo adversan legítimamente; el presdiente Chávez tiene el principal deber frente a sus conciudadanos, a él le corresponde dar el mayor y mejor golpe, "dar el ejemplo"; que llame al diálogo a la oposición, estamos seguros que si lo hace, el país recobrará la necesaria calma, el sosiego indispensable para avanzar todos juntos hacia la consolidación del tan ansiado progreso y desarrollo nacional.Es definitivamente un golpe muy distinto el que sugerimos y se necesita para avanzar juntos como nación, en la conquista de un mejor porvenir colectivo.

domingo, febrero 04, 2007

JESUCRISTO VENCE EL DESASOSIEGO

No nos corresponde, ni queremos, asumir atribuciones políticas que son propias de los políticos y no nuestras. Pero Venezuela está viviendo horas tensas. De júbilo y esperanza para unos, de temor y de angustia para otros. Es por eso que debemos expresar nuestra opinión sobre la actualidad nacional, opinión que sea inspirada por un verdadero espíritu cristiano de reconciliación.

Quienes creemos en Jesucristo estamos confiados en que Dios dirige la historia, con la colaboración de todos los seres humanos. La dirige hacia “el completo desarrollo de todos los hombres y de todo el hombre” (Pablo VI), liberándolo de cuanto los limita y los deforma, y haciéndoles crecer en la verdad y en el bien, sin excluir el sufrimiento y el error. Nuestra posición esencial es, en tal virtud, la confianza, la serenidad. Permanecemos unidos a Dios en la oración y, obligados a la vez con nuestros congéneres en la realidad y cotidianidad de la vida, en la que todos colaboramos en la medida de nuestras posibilidades en la consecución del plan de Dios para la humanidad.

Las circunstancias más recientes en nuestro país no son sino un episodio o una etapa de este proceso, y deben ser evaluados como consecuencia del proceso total.

Nos encontramos en el umbral de una nueva época histórica de nuestro continente, colmada de una aspiración de cambios profundos y de emancipación total, de liberación de toda servidumbre, de maduración personal y de integración colectiva. No podemos dejar de interpretar esta notoria tendencia, por una consecución expedita de transformación y desarrollo como un obvio signo del Espíritu, que dirige la historia de los hombres y de los pueblos hacia su vocación.

Los cristianos deseamos y debemos contribuir con los cambios, pero advirtiendo siempre las deformaciones y abusos de los regímenes, que suelen desviarse para defender sus intereses, obviando sus deberes para con el colectivo, prevaleciendo sólo la defensa de sus intereses grupales. Por eso participaremos en la búsqueda y consecución de los indispensable y necesarios cambios, pero siempre basándonos en los valores del Evangelio en la formación del “hombre nuevo”, auténticamente libre, capaz de construir un mundo nuevo, mejor para todos, no para unos pocos, grupos o facciones.

Todos los ciudadanos de buena voluntad deseamos y debemos cooperar con los cambios, particularmente con los que favorezcan a los más pobres. Estamos conscientes que son a veces traumáticos y suponen casi siempre un gran riesgo para todos. Entendemos que es difícil renunciar a algunos privilegios. De allí que es oportuno no olvidar las enseñanzas de Cristo referidas a la necesidad de la fraternidad entre los hombres, que reclama solidaridad, desprendimiento y una mejor distribución de los bienes necesarios e indispensables para una vida digna entre todos.

El pueblo venezolano necesita proseguir en el camino democrático, en el sistema de libertades por el cual ha venido bregando desde hace cientos de años. Desea que se mantenga y se defienda lo ya conquistado, sus derechos democráticos irrenunciables, los cuales no puede ni debe ceder bajo ningún pretexto o circunstancia: Su derecho a pensar y difundir a los demás sus ideas, a organizarse; pero paralelamente a que se amplíe y se mejore esa libertad. Que alcance a ser igual y plena para todos, sin discriminaciones, con idénticas oportunidades, asimilada a la dignidad y la creatividad del ser humano.

Los cristianos debemos buscar y encontrar, junto a los demás, soluciones justas, originales y creativas. Es algo real que el miedo de buena parte de la colectividad venezolana los paraliza. Muchos se atemorizan por los cambios atropellados, abusivos, equivocados. Se le teme a la probabilidad cada vez más amenazante de la cesantía, el desempleo, a la confiscación de los bienes propios, la persecución política, a la escasez, la inflación, la inseguridad personal, la insalubridad, las enfermedades endémicas, la perdida de la libertad, la crisis económica. Se teme que se instale una dictadura militarista totalitaria y autocrática, muy represiva y conculcadora, que ejecute un descarado proceso de adoctrinamiento compulsivo, se teme la pérdida del patrimonio espiritual del país.

Por su parte algunos, por el contrario, ni temen ni advierten esas latentes y potenciales asechanzas, las asumen o aceptan. Están poseídos y motivados por una gran esperanza y una voluntad constructiva. Los cristianos auténticamente practicantes del mensaje dignificante de Jesucristo debemos tratar de ser orientadores e inspiradores de unos y otros a la vez. Conscientes de que existen creyentes en ambos sectores. Y deseamos expresarles nuestro mensaje a todos ellos sin excepción, sin importarnos ideologías o tendencias políticas, sociales, culturales y religiosas de distinto signo y condición.

Preguntamos ante tanto temor, desasosiego, intranquilidad, ansiedad y angustia que muchos expresan de distinta manera: ¿Cuál debe ser la correcta actitud de un verdadero cristiano hoy en Venezuela? ¿Evadirse, escapar de los problemas? Adoptar esa indigna actitud, jamás ha sido la enseñanza de Jesucristo. ¿Mantenerse miedoso y estancado aguardando resignado lo que ocurrirá cuando se presenten los acontecimientos temidos? Tampoco. ¿Apelar a la violencia? Para nada, de ninguna forma. El sendero auténticamente cristiano definitivamente no es ese, sin duda que es otro muchísimo más edificante, vivificante y moralizador. Buscar, encontrar y construir junto a los demás, una solución justa, original y creativa, a la compleja, diversa y difícil problemática venezolana.

Debemos antes convertirnos a Dios, unirnos a él en la oración, con un corazón purificado y sereno. Eliminar de nosotros todo signo o partícula nociva de odio, todo rencor, colmar nuestras almas y consciencias de los sentimientos de Cristo: rectitud, coraje, autenticidad, bondad. Y accionar. Obligados con la vida, en el estudio, en el trabajo creador, en nuestras labores habituales, estando siempre dispuestos en defensa de la verdad, de la justicia, junto al pueblo, con la familia, con los jóvenes, y con todas las organizaciones civiles, la sociedad civil, con nuestra Iglesia, con las reservas morales de la nación, actuar permanentemente con adecuada comprensión, con generosidad hacia todos e inteligente vigilancia como nos muestra el Evangelio.

El trabajo no es fácil, ni sencillo, no es nada simple, es infinitamente desafiante, muy cuesta arriba, el camino es largo y pedregoso, colmado de obstáculos y hondas depresiones, pero tenemos absoluta y plena confianza en las inmensas reservas morales y espirituales de nuestra población, de la gente en su mayoría noble, e inmensamente trabajadora, de nuestro glorioso y libertario pueblo. Pero estamos conscientes claro está, que requerimos, y necesitamos el auxilio y la ayuda de Dios, pero siempre será indispensable cultivar y materializar nuestros sueños, mediante la aplicación decidida y firme de nuestra indoblegable voluntad y espíritu de lucha.

En el actual proceso de incertidumbre que vivimos en Venezuela, recurramos más que nunca a la oración, “orad, orad sin cesar” nos dijo el Apóstol Pablo. Difundamos en nuestro entorno la serenidad, la fortaleza y la esperanza, en el diálogo, la búsqueda y la colaboración con todos.

viernes, febrero 02, 2007

“CHAVEZ TIENE DERECHO A PERMANECER CALLADO”

El presidente Hugo Chávez en su más reciente alocución televisiva durante un largísimo e interminable monólogo más que una rueda de prensa, no pareció convencer a nadie de que sus intenciones al promulgar una Ley habilitante y reformar la Constitución Nacional, no sean las de instaurar en Venezuela un sistema socialista, de inspiración ideológica castro comunista; por el contrario, quienes tenían alguna duda de la verdadera orientación totalitaria de su gobierno, debieron disiparlas al escuchar con absoluta claridad cuales son las líneas políticas maestras abiertamente estatistas, intervencionistas y colectivistas que ratificó e intenta llevar adelante, el líder del denominado proceso revolucionario bolivariano.

Una vez más, Chávez continúa intentando justificar –sin lograrlo- sus ya confesas pretensiones de estatización de la economía, mediante la nacionalización de lo que el ha llamado rubros estratégicos, como los de las telecomunicaciones y la energía eléctrica y petrolera, con sus ratificadas medidas de nacionalizar las empresas de telefonía como la CANTV, las empresas de energía eléctrica como la Electricidad de Caracas entre otras, así como de tomar posesión de los campos petroleros e instalaciones de las empresas petroleras que se encuentran operando en la faja petrolífera del Orinoco y en el resto del territorio nacional, que ya han sido señaladas por el dedo intervencionista del caudillo; sin embargo, no es eso lo que más nos llamó la antención de esta larga perorata, sino su empeño casi suplicante, de querer tratar en vano de explicarle al mundo y a sus compatriotas lo que es esa especie de arroz con mango del socialismo edulcorado del siglo XXI, lo ha denominado “nuestro” nuevo socialismo, un remozado socialismo, pero mostrándonos a discreción y en total desorden cuanto libro viejo, no tan viejo o nuevo sea editado sobre el tema, toda una ensalada mixta, que nadie sabe con que se come, ni a qué sabrá.
Así como sorprende la frialdad y el cinismo del presidente, para rebelar y confesar abiertamente, ufanándose socarronamente de ello y sin ningún rubor, cómo fue que conspiró con guerrilleros insurrectos desde muy joven, desde hace mucho tiempo, para lograr imponer hasta ahora su proyecto político personal, haciendo incluso alarde de su condición de exgolpista, justificando y vanagloriándose siempre de la rebelión y alzamiento armado contra la democracia, del 4 de febrero de 1.992, como si fuera una fecha memorable que debiera ser celebrada por todos, pareciera olvidar, que deliberadamente cometió delitos muy graves contra los venezolanos, que nunca le fueron imputados ni sancionados en un juicio justo, sino que artificial y convenientemente sobreseidos por la élite gobernante de entonces, que prefirió incorporarlo a la vida civil sin inhabilitarlo políticamente, mediante una amnistía política, luego de su delictiva intentona golpista contra un gobierno democrático.

Con todo respeto, y sin pretender descalificar al ciudadano presidente, haré un ocioso ejercicio hoy día, imaginaré que estoy hablando directamente con el presidente Chávez para decirle: Presidente, ya usted nos ha dicho en varias oportunidades que sus adversarios opositores son golpistas, terroristas, traidores a la patria, lacayos del imperialismo, vende patria, delincuentes y criminales, entre otras perlitas; pero usted cada vez que le provoca nos recuerda esa repetida historia, de cómo fue que su excelentísima persona, cometió “delitos”.

Fíjese bien: Conspiró desde las filas de la Academia Militar y luego desde la Institución de las Fuerzas Armadas Nacionales, contra el gobierno democrático legítimo, escogido en elecciones libres por el pueblo; nos ha confesado que usted es “un revolucionario conspirador” desde hace muchísimos años, que se reunía en secreto con guerrilleros como Douglas Bravo; que estuvo a punto de irse de baja de la Academia Militar y luego del ejército para incorporarse a la guerrilla armada; que solía disimular y esconder sus verdaderas intenciones y planes políticos soterrados a sus compañeros de armas, y a sus superiores para no ser descubierto, y como consecuencia expulsado del ejercito; que se reunía en secreto para conspirar contra el estado democrático con su General Hugo Trejo y con muchos otros conspiradores ilegales; que desde muchacho leía las obras de los autores socialistas y comunistas con quienes se identificaba antes de mostrarse como un falso democráta; que debió aprender a “mentir” para así poder “ocultar sus planes” de rebelión militar; que su hermano mayor Adan quien era militante comunista en la ULA, lo persuadió de la idea de no desertar de La Academia Militar, sino que decidió mantenerse allí como un “infiltrado” de sus confesos amigos insurrectos, sublevados, guerrilleros alzados en armas, y comunistas; prácticamente ha confesado abiertamente que conspiraba de manera soterrada, oculta, para planificar y ejecutar un alzamiento armado contra el gobierno democrático; ha confesado como fundó un movimiento insurreccional armado en territorio venezolano, específicamente en un sitio de Anaco del Estado Anzoátegui, con compañeros soldados del ejercito regular venezolano, ocultando granadas y armas para eventualmente usarlas en una rebelión militar contra las instituciones democráticas.

En fin, usted descarada y cínicamente, aprovechando su condición privilegiada de presidente de la república, y creyéndose inalcanzable o intocable por el resto de los poderes públicos, que le parecieran obedientes y sumisos, nos ha confesado frente a todos los venezolanos y el mundo la autoría de delitos y crímenes gravísimos –no comunes- que supondrían en cualquier otro país del mundo en donde funcionaran las instituciones democráticas, y en el que se respetara realmente el estado de derecho y se aplicaran las leyes sin discriminación ni privilegio alguno, y se consideraran sus declaraciones como lo que han sido y son en realidad: una clara y expresa confesión de sus delitos, mediante su manifestación de viva voz, con transmisión televisiva y radial en vivo y en directo, ante toda la humanidad, frente a comunicadores sociales representantes de varios medios de comunicación, que usted cometió “delitos imprescriptibles”, consagrados en el vigente ordenamiento jurídico nacional y en legislaciones internacionales como tales delitos y que por estar convicto y confeso por tan graves crímenes flagrantemente cometidos, podría ser suspendido de su cargo y sometido a juicio, y ser condenado justamente. Porque muchos venezolanos inocentes murieron inútilmente por tales acontecimientos.

Sus colaboradores y abogados deberían asesorarlo mejor, y advertirle varios aspectos que consideramos muy importantes presidente: En primer lugar, no olvidé jamás, que usted nunca fue realmente enjuiciado, que su causa no fue concluida en una sentencia definitivamente firme, que usted no pudo jamás ser indultado por el presidente Caldera, precisamente, porque el indulto es el perdón del condenado en juicio a cumplir condena de prisión, mediante una sentencia judicial ya inapelable; que nunca se produjo en su causa judicial, porque lo que realmente ocurrió en su caso particular, fue que por iniciativa (buena o mala) del entonces presidente Caldera, a través de los órganos auxiliares del poder público como la Fiscalía General de la República, se perseguía lograr una amnistía política para usted y el resto de los convictos y confesos golpistas del 4 de febrero, se solicitó ante el Tribunal competente el “sobreseimiento” de la causa ; es decir, se le pidió al Tribunal que debió enjuiciarlo y condenarlo, que resolviera suspender su proceso judicial, por falta de causas que justificaran la acción de la justicia en su contra.

Es decir que, la Fiscalía y sus acusadores ante la actitud de amnistía política auspiciada por Caldera y su intención conciliadora de toda la sociedad en riesgo de confrontación, debieron desistir de la pretensión de acusarlo por sus delitos, que habían sido confesados por usted ante las cámaras de televisión. Quiere decir que sus acusadores cesaron en el cumplimiento de sus obligaciones, mediante una indebida ingerencia política del presidente de entonces, quien consideraba que usted debía ser liberado sin formulársele cargos, en vez de ser justamente enjuiciado y condenado a prisión. Esto indica que se dejó sin curso un procedimiento judicial por rebelión militar en su contra, jamás se le perdonó, nunca fue indultado por sus delitos por los cuales estaba convicto y confeso, excelentísimo señor presidente.

En segundo término, y sin pretender ofender su alta investidura presidencial; sus abogados también debieron explicarle, que esos delitos por usted confesados encuadran en lo que se denomina en derecho penal como crímenes de “Lesa Humanidad”, los cuales son imprescriptibles. En tal virtud, y como quiera que su más recientes expresiones han sido públicas y a la luz de todo el mundo, como su compatriota le increpo legítimamente. No debe impunemente por muy presidente que usted sea, andar confesando abiertamente ante las cámaras como si se tratara de una curiosidad más, o una simple e inofensiva anécdota, éstas terribles y gravísimas aseveraciones que vive contándonos, y que lo dejan en clara evidencia, por confesar abiertamente que usted delinquió con premeditada y alevosa intención política, con el fin descaradamente admitido de derrocar a un gobierno legítimamente elegido por los venezolanos, sin importar que fuera bueno, regular o malo.

Nos restriega en la cara su impunidad, casi que diciéndonos : Yo conspiré en grupo siendo militar activo; constituí un movimiento armado así y allá; escondí armas, las enterré; me alcé en armas contra el gobierno; movilicé tanques y batallones del ejercito nacional; ordené dispararle a civiles y a militares compañeros de armas; le caí a plomo parejo al palacio de Miraflores; deseaba capturar al presidente de la república de entonces para derrocarlo e instaurar la revolución;como consecuencia de mis acciones murieron muchísimos venezolanos sorprendidos por causa de mi premeditación y sobre ventaja, protegido por la sorpresa de la acción, y resguardado tras la seguridad que me daba mi alto rango militar sobre mis comandados, hombres bajo mis órdenes y armados con fusiles automáticos; luego, sobreseguro en la cómoda instalación del Museo Militar de la Planicie, negocié mi rendición esa madrugada, porque ya todo estaba perdido, y "no logramos nuestros objetivos por ahora"; estuve preso -nos repite- como si fuera una azaña que hay que celebrarle y aplaudirle, casi que hay que agradecerle por tantos muertos de ese día y los demás, ¿aspira acaso, ser premiado por liberarnos de una dictadura?. Fue liberado porque se le facilitó su participación en política mediante una amnistía. No nos dice que nunca fue enjuiciado y condenado por esos confesos delitos. Pero acusa de golpistas a los demás que nunca han sido sentenciados por ese delito, que usted suele confesar haber cometido, ¿qué curioso no?.

Por tal motivo, me atrevo respetusamente a fungir como un humilde asesor jurídico en mi condición de ciudadano de buena fe, como si fuera su abogado: Por favor cliente -le diría- No repita más esas aseveraciones, son todas una insensatez –Pero ¿por qué? – Me interrogaría enseguida seguramente- Muy sencillo, porque le está regalando argumentos contundentísimos en su contra, a sus enemigos políticos, les está mostrando con lujo de detalles, cómo fue que usted cometió "delitos" impunemente, y los cuales "no están prescritos" y que podrían en algún momento perfectamente ser de nuevo imputados en su contra; usted suele alegar una coartada que cree incontrovertible e irrefutable, pero que en realidad es muy endeble en derecho, esa coartada es facilmente rebatible, no es tan fuerte como cree señor presidente, y se sustenta en un equívoco, usted suele creer que su popularidad será eterna, que el pueblo jamás dejará de amarlo, y que siempre lo defenderá - ¿cómo es eso? explíquemelo más despacio- Es simple presidente, ¿Quién le ha dicho a usted que esa causa algún día no pudiera ser reabierta, acaso usted no ha visto como se han reabierto otras causas judiciales?, además, ¿donde está escrito que se pueden alegar sus motivos personales, ideológicos o justicieros, o de cualquiera índole para justificar cualquier conspiración, alzamiento o rebelión militar en una democracia?. Su causa fue sobreseída por razones políticas no legales, en realidad no existió juicio, de haberlo habido hubiera sido inhabilitado políticamente, condenado a prisión y todavía estaría preso; así que le sugiero que no continúe desafiando innecesariamente a todo el mundo, pensando que usted será popular siempre, ni le siga echando en cara a sus compañeros de armas como fue que conspiró, planificó , tramó, y como logró burlar la mano larga de la justicia. Su situación de aparente ventaja podría cambiar súbitamente, como suele ocurrir lo inesperado; su siempre alegada y justiciera coartada de redención social es muy débil e insustentable en derecho -me alcé en armas por la injusticia que había, pero me rendí- (¿y los vidrios rotos?). Un estadista verdaderamente "prudente", no debería brindarle de gratis flancos débiles a sus enemigos, no les debe mostrar confiadamente sus debilidades y secretos; pero tampoco abusar de su paciencia, credulidad y aparente inmovilidad.

Independientemente de sus motivos, justos, legítimos o no, recuerde presidente que si usted conspiró y se alzó en armas como en efecto ha confesado, y pudo lograr lo que hasta ahora, no sería entonces imposible que alguien algún día se creyera con el derecho de hacerlo también. Pero además, no faltarán quienes estén pensando que es perfectamente posible que simplemente gravando su confesión, mostrándola y exhibiéndola como prueba irrefutable por ante un Tribunal internacional, pudieran tal vez logar reabrirle un juicio en su contra, seguramente algunos que están esperanzados en que algún día podrían intentar pasarle las facturas. Así que, señor presidente respetuosamente le sugiero como “su abogado” (de ficción) que no cuente más esa historia de esa manera tan inconveniente, no explique más detalles, al menos frente a las cámaras, porque es terriblemente reveladora, esclarecedora y comprometedora, se está inculpando, quedando en evidencia como un confeso delincuente por delitos de rebelión militar armada y por conspiración contra el gobierno democrático, y contra la Constitución que desconoció, buena, mala, o regular, pero la que estaba vigente entonces, la que violó flagrantemente sin recibir justo castigo.
Así que, "la historia da muchas vueltas", cualquiera podría invocar sus mismos argumentos para defenderla y hasta aspirar restaurarla, porque así como usted defiende hasta con la vida la Constitución que promulgó, sobran quienes están dispuestos también a inmolarse por aquella que calificó como moribunda, hasta enterrarla tal vez aún con vida. Por eso recuerde y aplique cada vez que lo necesite los principios que contiene la frase siguiente: “Tiene derecho a permanecer callado, todo lo que diga pudiera ser usado en su contra”.

miércoles, enero 31, 2007

MENSAJE EN PLAYAS DE MARGARITA

En una bellísima tarde de un resplandeciente día, en el que el cálido sol invitaba a descansar bajo la aterciopelada sombra de alguna palmera tropical, y así, saborearme la alucinante vista, de la inmensidad sobrecogedora del mar azul en toda su magnitud. Jamás podré olvidar la hermosura de ese instante colmado de atractivo inconmensurable que me transmitía un maravilloso éxtasis nunca visualizado.
¿Es posible pensar que en este infinito universo, aspectos tan insignificantes para el ser humano como el viento o el mar, puedan tener un sitio relevante en el Plan de la Vida? En el pasado no había pensado en esta interrogante ni en sus eventuales soluciones, hasta que en este espléndido escenario hallé un mensaje.
Me encontraba imbuido en mis meditaciones, de pronto rodeado de la suavidad de la brisa que me besaba el rostro, oí un murmullo que me expresaba: ¿Por qué te angustias y mortificas tanto por los problemas del mundo, si tienes en tu presencia la absoluta manifestación de la grandeza infinita y la inmensidad de la bondad de Dios?
-¿Quién eres tú? ¿Dónde estás? –respondí sorprendido.
-Soy el mar, y hasta mí han venido tus meditaciones e ideas –y con un sutil salpicar de sus olas sobre mis pies desnudos sobre la arena, logró que mi piel se deleitara con su tibia y tierna caricia.
-Eres muy intranquilo y un poco sorpresivo por haberme sacado de mis elucubraciones. Me inquietas ¿cómo logras conocer lo que meditaba si no lo expresaba en clara voz?
-¡Ah!, lo que ocurre es que no hay cosas ocultas para mí o para ningún integrante de la naturaleza.
-¿Un poder sobrenatural?
-Tal vez…sin embargo no lo denominaría de esa forma; se trata de algo natural y común entre nosotros; una ley, se puede afirmar. Pero ocurre que a ustedes los mortales, no les preocupa o no quieren comprender los misterios de la vida, lo intangible, ocupan su mente sólo en lo material.
-Pero entonces, de no mortificarnos por adquirir la comida, el hogar, la ropa y demás necesidades, ¿Qué pasaría con todos?
-requerí respuesta algo exaltado ante tales apreciaciones sobre las lógicas satisfacciones humanas.
-No se trata de eso, pequeño- de repente se escuchó otra voz- lo que te explica el mar, es que no solamente de pan vive el hombre, tal como expresó un día, hace tanto tiempo Jesús de Nazaret. – Y al voltear la cabeza, entendí que era la palmera la que habló.
-Pero de que vive, ¿del aire?
-No, vive del Amor, de esa diminuta llama que alberga en su corazón y que lo hace ser mejor.
-¿Podrías ser más explícito? – Interrogué muy acucioso- ¿Piensas entonces que no nos interesa la fe? ¿Qué es lo que practicamos, al acudir a los ritos religiosos, cuando oramos, suplicamos perdón por nuestras faltas y errores?
-¿Catalogas esas actitudes como “espiritualidad”? – asentí con mi cabeza- Entonces, lamento decepcionarte, pero te encuentras en un error. No es indispensable practicar ritos exteriores a objeto de convencer a las personas que los humanos cumplen los mandamientos de Dios; tal actitud solamente sería hipocresía, y lo más terrible, no engañan a sus congéneres, sino que a ustedes mismos. Todos en esencia somos buenos; lo que los hace ser materialistas es su poca fuerza de voluntad para intentar ser mejores. Y no creas que el Amor nace de un día para otro en su interior. Es un difícil trabajo de cada día, de cada instante, es como sembrar una semilla en la tierra fértil, situándola a la luz solar, hidratándola, abonándola, de tal manera que esa diminuta semilla progresivamente crezca lentamente hasta volverse una planta pequeñita, y luego hay que continuar auxiliándola a fortalecerse para con el tiempo convertirse en un gran árbol con frutos hermosos y deliciosos; y, por la anécdota, comprenderás que es idéntico en la siembra, el fomento y fortalecimiento del Amor. Es verdad que no es negativo atender seriamente las necesidades mundanas; es indispensable saciar en todas las criaturas vivas tales requerimientos lógicos, en virtud de la dualidad del ser; sin embargo si es muy negativo dirigirse a los extremos. De tal manera, que es indispensable que se procure el equilibrio y no cometer el error de ser materialista, soslayando lo espiritual, pero tampoco convertirse en fanáticos, ignorando lo material.
-Pero, ¿cómo podemos conseguir esa bondad? Y si no tenemos la semilla, ¿cómo podremos fortalecer el árbol?
-La semilla - expresó el mar – no es imposible de hallar, porque se encuentra dentro de ti mismo, en el santuario de tu corazón, de tu ser, y ese diminuto fuego que aguarda que lo hagas crecer para alumbrar, calentar y llenar tu alma, oscura, fría y vacía, mostrándote, descubriéndote y enseñándote los misterios y secretos de la verdadera humanidad.
-¿Verdadera humanidad? ¿No soy humano?- Me sorprendió tan impresionantes e insólitas expresiones.
-Sí, ¡verdadera humanidad! Tú piensas que por ser humano eso te otorga poseerla. Humanidad es sacrificio en nombre del Amor. Es sentir la intensidad de las emociones y dirigirlas en bien de tus semejantes; es pensar en quienes padecen por ti, quienes aprendieron por ti, los que te aman. En toda existencia hay dos fuentes fundamentales, el bien y el mal en constante choque, que sin su existencia nada tendría manifestación, y esto es lo que conforma la dualidad de la vida. Ocurre un instante en que debemos inclinar la balanza hacia una de estas dos fuerzas e impedirlo sería imposible, tal circunstancia nos colma de confusión. Lograr tener toda la fuerza que pueda acumularse, no debe ser en ninguna forma más esencial que ser un humano. A lo mejor esto sea una disputa que no somos competentes para asumir o comprender en forma alguna; sin embargo es la batalla más relevante de nuestra existencia y es, sin duda, un desafío que no debemos rehusar sino asumir, y ser dioses no es lo que verdaderamente debe importar, y ser humano, es ser Amor.
Les expresé: -Si es así, pienso que ustedes son más seres humanos que los hombres. Sus existencias son muy simples, llenan sus necesidades elementales jamás desperdician lo que les concede la madre naturaleza, y en silencio levantan sus corazones hacia Dios y lo adoran por las constantes bendiciones para sus descendientes, por su parte los humanos están seguros de su propia superioridad por los logros múltiples de su inteligencia y poder de creación, sintiéndose Dioses, sin entender que lo que poseen, el Todopoderoso del universo puede despojarles en un instante. Sí, los humanos se crean a sí mismos como ídolos, pero de barro que en un instante pueden derribarse de su pedestal, además son tan incrédulos, creen que seres como ustedes no aman ni alaban a Dios; y pensándoles seres sin espíritu y corazón, los despojan de su hábitat, asesinándolos, maltratándolos y causándoles daño; edificando gigantes de concreto y cabillas tan fríos como su misma alma, al precio de aniquilar la naturaleza todo lo que exista sobre ella. Entonces, los humanos se empeñan en irrespetar a sus propios hermanos los animales, las plantas, los elementos de la naturaleza; en verdad, ya que ustedes son nuestros hermanos, y somos hijos del mismo creador, y en virtud de nuestros vínculos filiales tiene que existir el amor y el respeto por nuestras vidas y lo que somos. Jesús expresó: “Amad a tu prójimo como a ti mismo”, todos ustedes están involucrados, ya que son nuestros prójimos y quienes no los amen, no pueden amar a Dios.
-La verdadera nobleza no consiste en ser grandes, sino en ser humildes- concluyó la palmera.
-Aspiramos a que tus interrogantes estén respondidas –se dirigió hacia mí el mar- y que esa diminuta semilla que empieza a nacer, en tu corazón alcance la grandeza y nobleza de nuestra hermana la palmera…
-Gracias- agregó la palmera- pero no olvides que “el más grande entre nosotros, será el mayor siervo para todos”.
-Es verdad- prosiguió el mar- recuerda que esto constituye el espíritu del servicio, y así los humanos hallarán lo que ansían: la paz profunda. Y no olvides: no importa que seamos diferentes morfológicamente, en el fondo, somos idénticos, ya que integramos parte del todo y el todo integra parte de nosotros. Hasta la vista pequeño amigo –las voces del mar y la palmera comenzaron lentamente a disminuirse, para concluir en un rumor casi imperceptible, se volvieron el sonar de las olas en la arena de aquella hermosa playa margariteña.
Nunca podré saber ciertamente si lo que oí en esa playa de la Isla de Margarita fue una experiencia real o tan sólo un bello sueño; sin embargo lo que sentí sí fue verdadero.
Sin duda es un mensaje de luz, de vida y de Amor, una reflexión profunda de lo que es verdaderamente el mundo en el que existimos; contiene la convicción mental e interior de que si el ser humano no se empeña afanosamente por alcanzar la liberación de su propio ser, de su propio yo de las amarras y cadenas materialistas, que lo mantienen atado como un esclavo de sus propios miedos y temores, jamás podrá lograr ser hermano de los humanos, de la naturaleza, ni siquiera de si mismo.
En verdad, ese hermoso día es de un místico significado para mí, y en la inconmensurable belleza de aquella playa entendí rodeado de la confusión y de la oscuridad, que el auténtico buscador no posee temor ni en la vida ni en la muerte, ante los retos de la existencia; abriéndose de par en par una inmensa entrada frente a mis ojos, que me inducía a traspasarla y así tratar de ser un neófito ansioso buscador de la verdad, un aspirante a hijo de la luz renuente a las tinieblas.

martes, enero 30, 2007

¿CHAVEZ EMPAVANDO AL MAGALLANES?

El Presidente Hugo Chávez, confeso fanático del equipo de béisbol Navegantes del Magallanes, preocupado por la suerte de su divisa, días antes del desenlace de la serie final que se disputaba en el campeonato nacional, dijo: -“Hay que ponerle la mano al Magallanes”, expresó con don de mando, rodeado de numerosos seguidores que suelen aplaudirle, al referirse a los resultados negativos que el emblemático equipo había venido experimentando luego de haber sufrido tres derrotas en fila, frente a su célebre rival los Tigres de Aragua.

El pasado domingo 28 durante su programa “Aló presidente”, antes del fatídico partido final, Chávez ufanado por el segundo aire que había tomado el equipo luego de haber obtenido su primera victoria, le había deseado "buena suerte" a los bucaneros (¿o los enpavó?), el presidente esponjado alabó la victoria del sábado 27 y felicitó públicamente a varios de sus excelentes jugadores; pero ese domingo por la noche habría de producirse lo insólito al caer derrotado el Magallanes de manera inesperada en la novena entrada, después de ir ganando 10 carreras por 3, para perder 11 carreras por 10, estando a tan sólo un out de la victoria. Nadie podía creerlo, al equipo del presidente lo habían dejado humillado en el terreno luego de casi haber saboreado las mieles de la victoria, que habría obligado a un sexto juego de regreso en su casa, la señorial Valencia, que debió haber quedado petrificada luego del estremecedor resultado, no por perder sino por la forma insólita como lo hizo, fue algo para no olvidarlo nunca.

Esa fue la realidad difundida por los medios, pero el ambiente previo al partido era de gran conmoción general y expectación, gracias al mismo presidente y algún vocero obediente, quienes se encargaron de prender la mecha de la polémica pública, por ponerse a hacer el papel de redentores del equipo, sin que nadie se los encomendara, sin consultar con los directivos, ni reparar en el respeto que le deben a sus jugadores profesionales, y a su amplísima fanaticada esparcida por todo el territorio nacional.

Luego de la debacle, esos voceros quedaron silenciados, conmocionados por el impacto de tamaña derrota, por la forma curiosísima e increíble como se produjo; por eso no faltan algunos tremendistas superticiosos que atendiendo a supercherías y supersticiones populares, ya le atribuyen ese insólito desenlace del partido, a la “pava macha siríaca” que el presidente le ha echado al equipo del Magallanes desde hace tiempo, y más de un enfurecido e entristecido fanático, ya estará tramando antes del próximo campeonato, rogarle a algún brujo que ensalme a todo el equipo, le fume el tabaco, y le de un baño con cariaquito morado (flor silvestre).

Haciendo un ejercicio de ficción, imaginamos cómo pudo haber sido ese crucial y fatal momento para el presidente, allá en el palacio de Miraflores, junto a sus colaboradores, y partidarios, tal vez las cosas pudieron suceder así: El presidente como suele ocurrir, se encontraba probablemente muy ocupado, reunido y hablando, cuando debió ser interrumpido por alguno de sus Ministros y decirle en tono emotivo: -“Presidente, estamos ganando por paliza en la novena entrada, 10 carreras por 3, nos faltan sólo tres outs prara ganar, venga para que disfrute en la televisión esta victoria que usted anticipó esta tarde, con su proverbial vaticinio”. El presidente emocionado, se soba las manos, ríe socarronamente, y dirigiéndose a los presentes expresa: -“¿No se los dije? hoy comeremos sancocho de tigre , vamos rápido a ver como raspamos a esos tigres atrevidos”. Raudo, presuroso, apura la taza de café, y se instala risueño, feliz, emocionado a contemplar la última parte del episodio noveno del partido, ganando la atención de todos quienes lo flanquean, sus principales Ministros; quieren verlo y oírlo, contemplarle el rostro cuando los bucaneros hagan el out 27 y se cubran de gloria victoriosa.

El líder coloca su atención en la pantalla colorida, tronando y sobando sus manos para decir: ¡Ay papaíto!, ahora si es verdad que los tenemos fritos, ¡no mi compadre!, esos tigres están raspaos, no tienen vida, vamos pa` encima para el sexto juego, ¿les dieron café? Viste Jorge, ¡que paliza!, llamen a Aristóbulo para que goce esto, despierten a José Vicente. De repente, comienza a hundirse el barco, los Tigres de Aragua empiezan a remontar poco a poco, producen dos carreras más, acortan la diferencia a 5 carreras, pero nadie sospecha siquiera lo que ocurriría, bases por bolas van y vienen, tres boletos seguidos, tres carreras más, el asunto se coloca 10 a 8, y quedan tres hombres en base, y el partido cambia bruscamente en minutos; el presidente comienza a removerse en su silla, (teme ser dejado en el terreno) su incomodidad con el accionar del partido y el manager es notable, casi a gritos y visiblemente contrariado dice: -¡Pero bueno compadre!, saca a ese picher, ya yo lo hubiera raspado, quítale la pelota chico, así no se puede, pero cómo es posible esta ¡vaina¡, él es el culpable, chico tuvieramos de refuerzo al "león Rodriguez", ¿a quien se le ocurrio pelear con él?.

Como suplicando ayuda, explicación, aliento, busca las miradas de sus Ministros, unos observan el techo, otros actuan como si no fuera con ellos, silban discretamente, el caudillo desencajado dice: – “¿Pero donde está Aristóbulo? llamen a Acosta Carlez”. El ambiente comienza a oscurecerse, los tigres amenazan,están a dos carreras del empate, y a tres de ganar, el ruido del televisor inunda el escenario, la voz del narrador convierte aquel sitio en un gallinero, las voces de los presentes se vuelven más tenues, el rumor todo lo invade. Se produce otro out, poncharon a Cedeño, el presidente respira, el juego se puso pequeñito, falta sólo un out para celebrar, pero hay tres hombres en base, y al bate Romero, el juego no puede estar más tenso, al presidente por fin algo logró silenciarlo, inmovilizarlo, su respiración casi se escucha en todo el salón, toma una bocanada de aire buscando oxígeno, suda intranquilo.

Enterrado en su silla, mirando aquel espectáculo, sobrecogido, impresionado, se restriega de nuevo las manos, pide silencio para oír, todos callan, solo la voz del animador quiebra el torturador rumor, el jefe máximo apoltronado emite su última sentencia de ese juego: ¡Ahora si compadre, se jodieron!, viste Jorge, estamos ya a un out de la victoria, mañana será el sexto juego en Valencia, allá los liquidaremos, ya no los salva ni Mamparito, ¡vámonos cárajo!, a sacar este out, ¡a comer sancochito tigrero, ja, ja, ja!. De pronto, Romero conecta un soberbio batazo llevando la pelota hasta la pared, entran increíblemente en carrera los tres corredores que estaban en las bases, Romero salta emocionado en segunda base, arroja el casco, sus compañeros de equipos lo rodean y alzan en hombros, los fanáticos tigreros invaden el terreno, el bullicio es atronador, es la locura, el locutor casi se desgañita gritando: “¡increíble, los Tigres de Aragua son los campeones, el Magallanes ha perdido increiblemente, esto es insólito, inaudito, inolvidable!”.

El presidente se queda estupefacto sentado en silencio sobre la acolchada silla contemplando el asombroso desenlace, nada parece sacarlo de su estupor, no hace gestos, de repente mira a su alrededor, algunos de sus Ministros haciendo discretamente mutis se retiraron al baño, sólo el Vicepresidente Jorge Rodríguez le mira inerte intentando congraciarse para consolarlo, el caudillo encolerizado mueve su cabeza de lado a lado gesticulando que no, como negándose lo sucedido, sólo logra articular entre dientes: ¡Que bolas! ¿Cómo es posible esta vaina? la culpa es de... a lo lejos un mesonero más magallanero que nadie, quien sirve el café, le dice a un Ministro: ¡Coño mi Doctor, estamos empavados, esta vaina es una pava siríaca! ¿Qué será bueno pa` la pava? El Ministro piadosamente lo mira con cara de angelito regañado, encoge los hombros y arruga su rostro como pidiendo perdón. De repente, la voz del iracundo jefe derrotado retumba en el lugar: “ Rápido,esto así no puede seguir, ¿hasta cuando? llamen a fulano, esto así no sirve, el culpable de esta debacle es el capitalismo que no nos deja hacer lo correcto, ese equipo hay que revolucionarlo, aplicarle una "constituyente beisbolística", meterle cinco motores bolivarianos, para hacerlo más eficiente, lo haré yo mismo, el único que puede lograrlo soy yo, lo tengo todo pensado, "se me ha ocurrido que hay que ponerle la mano al Magallanes", "¡que pava macha nos ha echado el capitalismo compadre!" …

lunes, enero 29, 2007

GUERRA LEGAL Y PSICOLOGICA CONTRA LA DEMOCRACIA EN VENEZUELA

La guerra, en cualquiera de sus manifestaciones, y que ocurre en diversas partes del mundo, nos parece no sólo un crimen, sino un absurdo. Destruye vidas, requiere sacrificios y gastos monstruosos, siembra el llanto y las humillaciones. Igualmente es absurdo y criminal destruir los derechos fundamentales de la vida que le dan su sabor y razón de ser.

Además de las guerras atómicas, biológicas, son ya conocidas las armas psicológicas, a las que podríamos añadir las armas legales. Cuando la ley se convierte en un procedimiento de fuerza, para privar del ejercicio de los derechos ciudadanos, para esterilizar la acción ciudadana, para aprisionar y torturar por el solo delito de no aceptar un único sistema o régimen determinado, es la guerra legal. Es la absurda destrucción del hombre por la ley.

El Papa Benedicto XV decía: “Que a la fuerza material de las armas sustituya la fuerza del derecho”.

No hay más que una forma de no estar en guerra: reconocer los derechos humanos y procurar regular el libre ejercicio de los mismos.

En Venezuela lamentablemente, el presidente, su gobierno y todo el régimen pareciera haberse declarado en guerra contra todos aquellos quienes no compartan su visión excluyente de país, su ideología seudo socialista, militarista, estatista, intervencionista, colectivista, autocrática de corte totalitaria, con tendencia hegemónica. La democracia pareciera estar amenazada ante los mecanismos legales que el presidente ha anunciado implementar a través de una reforma constitucional "ilegal", y mediante la puesta en vigencia de una Ley habilitante que le otorga poderes especiales absolutos casi dictatoriales, desafiando al resto de la sociedad que no lo apoya.

Si el presidente y su régimen seudo revolucionario de inspiración marxista, contrario a la Constitución Nacional vigente, la cual está obligado a cumplir y hacer cumplir, se empeñara en llevar a delante la imposición de su proyecto político conculcador de las libertades y derechos humanos al resto de la sociedad, sin convocar a una Asamblea Nacional Constituyente (único medio lícito para reformar o cambiar principios constitucionales fundamentales) que permitieran la discusión, el sano e indispensable debate político, dentro de un marco de pluralismo democrático; Chávez estaría prácticamente declarándole la guerra a la sociedad democrática que se vería seriamente amenazada .

La democracia en Venezuela pareciera estar seriamente amenazada y en riesgo de sernos arrebatada. El régimen no oculta sus pretensiones de dominación totalitaria de toda la sociedad, y sus intenciones de desmantelar el sistema de derecho preestablecido, lo anuncia sin rubor, sin ninguna limitación ni vergüenza, el desafío es abierto, desata la más despiadada guerra psicológica contra los ciudadanos indefensos, ante su inconmensurable e ilimitado poder económico, su aparato propagandístico y su brutal poderío militar, que ejerce a discreción, con la aparente anuencia del resto de los poderes públicos sumisos y obedientes.

Su actitud conculcadora y violatoria de los derechos democráticos colectivos e irrenunciables es evidente, intenta desplegar sus planes de dominación desatando la más inmoral guerra psicológica contra el resto de la sociedad democrática que no lo apoya, para neutralizarla, inmovilizarla, debilitarla y someterla a sus designios, para que se le someta sumisa absolutamente a sus pretensiones, de instaurar un régimen político y económico distinto al consagrado en la Constitución Nacional aprobada por todos los venezolanos.