miércoles, febrero 04, 2009

"No más farsa" ("...una grotesca mascarada, típica de los tiranuelos bananeros...un día feriado a juro...")


POR:TEODORO PETKOFF.

Parecía imposible acentuar la naturaleza farsesca de este proceso que ya cumple una década en el poder, pero Chacumbele lo logró. Esto ya se volvió, irreparablemente, una grotesca mascarada, típica de los tiranuelos bananeros.Inventó Chacumbele, para anotarse el enésimo autogol de su carrera, un día feriado a juro, para “celebrar” su primera toma de posesión, hace diez años. La cosa habría pasado por debajo de la mesa, si su narcisismo fuera de serie no lo hubiera llevado a poner a la Guardia Nacional a cerrar negocios por la fuerza y al Seniat, transformado en arma punitiva, a multar médicos y clínicas que el lunes hubieran trabajado.

La guinda de este coctel la puso su mismísima Alteza Real declarando para CNN que era falso lo que todos estábamos viendo y que “aquí festejaba el que quería”. Al mismo tiempo, sus genízaros militares y tributarios andaban cumpliendo las órdenes de hacer lucir a las ciudades “celebrando” la magna fecha.

En nuestra torturada historia republicana no faltaron los autócratas que transformaron fechas que los involucraban personalmente, en fiestas patrias.

Fueron los casos de José Tadeo Monagas y Antonio Guzmán Blanco, en el siglo XIX. El ego de Guzmán era tan voluminoso que requirió una urna adjunta a la que contenía su cadáver, para que lo acompañara bajo tierra y en cada fecha que le hubiera estado asociada decretaba asueto obligatorio. El dictador-general de División Marcos Pérez Jiménez, en los años cincuenta del siglo pasado, obligaba a desfilar ante sí a empleados públicos, escolares y alguno que otro personaje acobardado, en unallamada “Semana de la Patria”, dedicada a echarle incienso a su regordeta figura, pero asociada a las verdaderas efemérides nacionales, siendo centro el 5 de Julio, y no alguna fecha que lo hubiera tenido como protagonista. Dentro de todo, “Tarugo”, como le decían a Pérez Jiménez, no había perdido completamente el sentido del ridículo.
El “asueto”, desde luego, no tenía otra finalidad que disimular el acarreo forzoso de empleados públicos y trabajadores de empresas del Estado al aquelarre del Paseo de Los Próceres, donde Chacumbele, acompañado de sus leales escuderos del Grupo Tiramealgo, llevó a cabo una ceremonia más de la veneración de sí mismo.
En fin, cada día que pasa, Su Alteza no hace sino proporcionar más y más argumentos para votar NO. Entre la campaña intimidatoria y el maratón de la cursilería, los venezolanos no tendríamos que pensarlo mucho para ne garnos a darle la posibilidad de que pudiera reeditar tales actuaciones en un periodo adicional que en modo alguno se merecería.

Fuente:Tal Cual

"Un ejército al servicio de Hugo Chávez"


POR:CASTO OCANDO.

Surgido de las entrañas del mundo castrense, el presidente Hugo Chávez ha aplicado con éxito tácticas y estrategias extraídas de su formación militar para avanzar en su plan de transformar radicalmente la fuerza armada venezolana.
En sus 10 años en el poder, el régimen chavista ha aplicado medidas significativas que han impactado al cuerpo armado, desde selectivos procesos de depuración jerárquica y la creación de una estructura militar paralela, hasta la adquisición masiva de equipos militares, principalmente de procedencia rusa.
Pero para analistas y observadores todavía es un enigma el papel que podría dsempeñar la fuerza de 140,000 hombres y unos 100,000 reservistas con insuficiente entrenamiento y limitado poder de fuego, en el escenario hipotético de una conflagración armada para defender la revolución liderada por Chávez, quien encabezó un fallido golpe de estado en 1992.
A pesar de un enorme gasto militar en la última década que supera los $10,000 millones, una cifra sin precedentes en Venezuela, y debido al impacto de las disensiones internas y la promoción de altos oficiales con base en su lealtad en vez de su competencia profesional, la eficacia operacional de la Fuerza Armada Nacional (FAN) está severamente cuestionada.
Adicionalmente, el proceso de ideologización en las guarniciones, cuarteles y escuelas de formación militar, conducido con asesoría de militares cubanos, continúa generando divisiones dentro de una organización en la que predomina el llamado sector de militares "institucionales''.
La FAN se mantuvo esencialmente inalterada hasta el 2002, cuando el gobierno lanzó los primeros cambios radicales. El viraje se produjo luego de que, en abril de ese año, un grupo de jerarcas militares expresaron públicamente sus diferencias con el régimen y llamaron a la "desobediencia legítima'' y a desconocer la autoridad presidencial, en una serie de eventos que llevaron a la salida temporal de Chávez del poder.
El antagonismo de la cúpula militar hacia Chávez en los sucesos de abril del 2002 trastocó el proceso de selección de los nuevos líderes militares y, en general, transformó las políticas militares vigentes.
Después del 2002 "hay una clara politización que se profundiza y que busca la conversión de la FAN en una guardia pretoriana'', afirmó Rocío San Miguel, experta que preside la organización Control Ciudadano, que monitorea al sector de seguridad y defensa en Venezuela.
Según San Miguel, el principal elemento que busca el gobierno en sus líderes militares es la lealtad por encima de los méritos o el conocimiento acumulado, a lo que incorporó el elemento ideológico como parte de la selección.
"Durante estos 10 años de revolución, la corporación militar ha sido debilitada a extremos inconcebibles con la disparatada noción de que la falta de mérito es el mayor mérito'', indicó Orlando Ochoa Terán, analista de seguridad y defensa y consultor con sede en Nueva York.
"Lo que busca es asegurar la lealtad de estos militares sin méritos, pues de otra manera nunca habrían ascendido a las posiciones que hoy ostentan'', afirmó el experto.Por su parte, el general retirado Fernando Ochoa Antich, ministro de la Defensa y canciller durante la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez, que enfrentó la intentona golpista liderada por Chávez, coincidió en señalar que el mandatario venezolano "ha tratado de convertir a la FAN en una milicia al servicio de un partido politico''.
De acuerdo con Ochoa, los cambios más importantes introducidos en la estructura y las leyes militares están orientados a garantizar una FAN con una lealtad personal hacia el propio presidente y al proyecto socialista bolivariano.
"Chávez está buscando tener un sector dentro de la FAN que sea ‘patria o muerte’ con él, y si lo lograse hacer, esto significa una nueva division para la FAN y una subordinación a los intereses políticos, algo que no existía en el pasado'', dijo Ochoa.
En las fuerzas armadas venezolanas existen unos 14,000 oficiales, formados en su mayoría con esquemas ideológicos y militares radicalmente distintos a los propugnados por Chávez, lo que ha desencadenado varias purgas entre los altos mandos y ha enviado a por lo menos un millar de altos oficiales a sus casas, con el argumento de que no han mostrado suficiente lealtad al régimen.
De hecho, indicó San Miguel, el grueso del poder militar, que incluye las principales guarniciones que concentran la mayor capacidad de fuego, está controlado por unos 150 oficiales adeptos al presidente Chávez, que no sólo han sido probados en su lealtad, sino que son sometidos a pruebas y vigilancia constantes.
"Es el concepto romano de la guardia pretoriana, la de designar a guardias que le dan garantías y seguridades del poder de fuego real'', explicó San Miguel.
Además, esta élite militar no sólo controla el poder de fuego que protegería a Chávez en un escenario de confrontación, sino que también tiene a su disposición "recursos económicos sin control de niguna naturaleza, sin transparencia ni rendición de cuentas'', indicó la experta.
Según San Miguel, tres elementos caracterizan a la nueva casta militar: lealtad ciega al líder, lealtad al proceso político y su participación en hechos de corrupción que podrían poner en riesgo sus propias carreras y su libertad personal.
Los casos de corrupción con la participación de militares comenzaron en el 2000, un año después de la llegada de Chávez a la presidencia.
"Con el plan Bolívar 2000, Chávez les dio una gran cantidad de dinero a los militares para que lo administraran en programas sociales, y mucho de ese dinero se perdió'', afirmó Ochoa Antich.
Otro tema de controversia ha sido el de la eficacia real de combate con que cuenta la FAN.
Según expertos y militares activos consultados por El Nuevo Herald, que pidieron permanecer anónimos, oficiales de inteligencia militar mantienen una constante presión en torno a las principales guarniciones, como Fuerte Tiuna en Caracas y Fuerte Libertador en Maracaibo, donde se concentra el grueso de la industria petrolera.
De acuerdo con las fuentes, los aviones y helicópteros de combate frecuentemente están sin municiones o bajo control de pilotos cubanos, rusos, chinos o iraníes, mientras que para poder acceder a las zonas de alta seguridad dentro de las guarniciones, hasta los más altos oficiales son sometidos a requisas o son desarmados.
La inteligencia militar, además, cooperaría con los asesores cubanos para mantener el control de las más importantes divisiones militares y para garantizar la lealtad de todos los altos oficiales.
"Los oficiales son constantemente sometidos a pruebas para establecer quiénes actuarían a favor en una situación de crisis máxima'', indicó una fuente militar.
La vigilancia interna ha llegado al extremo de grabar en video las reacciones que reflejan los rostros de los oficiales cuando el presidente Chávez pronuncia sus discursos más incendiarios, buscando señales de desaprobación que pudieran indicar potenciales disidentes.En respuesta, "todos los oficiales han aprendido a controlar sus emociones para no dar el más mínimo indicio de lo que piensan o sienten'', indicó la fuente.
La baja eficacia operacional se debe a que gran parte de las compras militares todavía no han llegado al país, mientras gran parte de la infraestructura militar es de origen estadounidense y no puede repararse o sustituirse con facilidad, debido al embargo militar impuesto por Estados Unidos contra Venezuela en el 2005.
Los intentos de Chávez de adquirir tecnología de otros proveedores como Brasil, España e Israel, se han topado con el muro del veto de Estados Unidos.
"Una de las contradicciones más graves de la política de seguridad y defensa en estos 10 años bolivarianos ha sido la inmensa desproporción de lo invertido en sistemas de defensa y armas, con el precario apresto operacional de la FAN'', indicó el experto Ochoa Terán.
El analista dijo que la preparación de los militares venezolanos dentro de un esquema de guerra asimétrica para enfrentar una presunta invasion norteamericana es asumida como "una burla a la institución castrense''.
A pesar de la baja efectividad operativa, las FAN podrían haberse estado preparando más para un conflicto interno.
"Todas las adquisiciones militares realizadas por Chávez, excepto los aviones Sukhoi de fabricación rusa, están orientadas a las hipótesis del enemigo interno'', aseguró San Miguel.
Entre estas compras se encuentran 60 helicópteros para el ejército, unos 5,000 fusiles Dragunov con mira telescópica y 100,000 fusiles de asalto Kalashnikov, todos de fabricación rusa.La actuación de los altos mandos chavistas han generado importantes descontentos internos, principalmente debido a la falta de iniciativa de las FAN para combatir a la guerrilla colombiana y el narcotráfico, además de la utilización de soldados para combatir a los opositores.
"Vamos rumbo a la anarquía y a la desaparición de nuestra gloriosa institución armada'', advirtió el general retirado Raúl Baduel, ministro de la Defensa hasta julio del 2007.
"La política de Chávez es la de anular de hecho el accionar y las competencias formales de nuestras fuerzas'', agregó.
ocasto@herald.com


martes, febrero 03, 2009

"Mejor No" ("...En Venezuela la oposición está fortalecida...")



POR:SADIO GARAVINI DI TURNO

En estos días, se está haciendo más evidente la vocación fascista del régimen chavista. El propio Chávez ordena reprimir “con gas del bueno” y “meter presos” a los estudiantes, que hacen uso de su derecho a manifestar y amenaza a sus subordinados de “rasparlos” si no reprimen eficientemente, además les recomienda usar inmediatamente la violencia “sin diálogo ni nada”.
Pero, la naturaleza fascista del Gobierno se evidencia más claramente con la utilización de grupos armados y violentos civiles, que han atacado la Nunciatura, la UCV, Globovisión, la Alcaldía Mayor, el Ateneo de Caracas, la sede de COPEI y casas de periodistas y dueños de medios. Sabotean violentamente los actos de la oposición, lanzan bombas y queman carros. Todo esto sin que ninguna autoridad haga absolutamente nada para impedirlo o castigarlo. En los dos primeros años del gobierno de Mussolini (1922-1924), cuando todavía había libertad de prensa, se mantenían relativamente la división y la independencia de los poderes y se respetaban, aunque cada vez más formalmente, las libertades civiles y políticas. La violencia y la intimidación contra los opositores en la calle era obra de las tristemente famosas “squadre”, grupos de facinerosos en camisa negra, manejados por el jerarca Farinacci. El Gobierno a veces criticaba verbalmente sus “excesos”, dejando colar la idea de que el único que podía controlar la violencia era Mussolini. Ese es el mensaje (amenaza y chantaje al mismo tiempo) que Chávez está claramente planteando al país. La violencia verbal de Mussolini en contra del diputado socialdemócrata Giacomo Matteotti, convenció a algunos miembros de las “squadre” de que había que darle una “lección”, lo secuestraron y lo asesinaron. En efecto, la violencia verbal de los líderes es un arma, por eso sólo los líderes no democráticos, fascistas y comunistas, la utilizan. Es obvio que en Venezuela es el propio régimen que fomenta la violencia, con el objetivo de intimidar a la oposición y convencer a los “ni-ni” que sólo Chávez garantiza la paz. Pero la maniobra es tan burda que está destinada al fracaso. En Italia, la oposición democrática, como una condena moral por el “delito Matteotti”, cometió el error histórico de retirarse del Parlamento y de las demás instituciones, dejando a Mussolini el camino libre para acabar con lo que quedaba del sistema democrático. En Venezuela, la oposición está fortalecida por el crecimiento de estos últimos años y decidida a enfrentar democráticamente al régimen. Hay que recordar que el fascismo se consolidó al inicio de su gobierno, cuando las esperanzas y las ilusiones que el Duce proyectaba, estaban todavía muy vivas. Además hay que reconocer también que el gobierno fascista, en materia económica y en varios campos de la gestión gubernamental fue relativamente eficiente. En Venezuela, ya tenemos diez años de un gobierno incapaz, ineficiente y corrupto, que ha dilapidado los más altos y sostenidos ingresos petroleros de la historia venezolana y que ahora nos quiere quitar también las libertades democráticas e instaurar un régimen totalitario con prácticas fascistas y políticas neocomunistas, fracasadas mundialmente. Por la educación de nuestros hijos: Mejor NO. Por la defensa de la propiedad privada y la libre empresa: Mejor NO. Por la seguridad: Mejor NO. Por la paz y la reconciliación: Mejor NO. Por la libertad y la justicia: Mejor NO.

Fuente:http://www.noticierodigital.com/?p=16841

lunes, febrero 02, 2009

"10 años de Chávez"


POR:ARMANDO DURÁN.

Hace exactamente 10 años, Hugo Chávez asumió la Presidencia de la República.

Pero como desde su perspectiva de delirio y ambición 10 años no son nada, el viernes pasado, desde el cerro Bolívar, tuvo la audacia de anunciar que seguirá gobernando de 10 en 10 años, hasta 2039.Aquel 2 de febrero, que fue sin duda un día de expectativas y esperanzas, Chávez formuló una advertencia a la que no se le prestó entonces (ni ahora) la menor atención.
Si bien Von Clausewitz había señalado en su famoso libro de estrategia que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, ahora Chávez nos ofrecía su versión sobre ese clásico aforismo: “La política es la continuación de la guerra por otros medios”.
Y, en efecto, desde entonces, Chávez ha venido aplicando el teorema de manera sistemática e implacable. Primero fue la redacción inmediata de una nueva constitución, fundamento todavía incompleto pero suficiente para sostener el primer tramo de su ambicioso proyecto político, cambios que a lo largo del proceso tendrían que ir acercando la sociedad venezolana cada vez más a la revolución cubana. Los 47 decretos leyes de la primera Ley Habilitante (2001) fue su primer paso en esa dirección de llevar a Venezuela hacia el socialismo a la cubana, no por la vía de la insurrección, sino, según su doctrina de la política, como continuación de la guerra por otros medios. En este caso particular, echando mano del disfraz electoral y democrático para superar las derrotas militares del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992, pero con el mismo objetivo.

Aquel súbito atajo que quiso imponerle al país para conducirlo al mar de la felicidad casi le cuesta el poder la madrugada del 11 al 12 de abril.
Una precipitación, sin embargo, que le permitió adelantar la muy decisiva primera purga de la Fuerza Armada Nacional, y después, cuando aquella misma Navidad se intentó salir de Chávez mediante un paro empresarial y una huelga petrolera que tenían un claro propósito insurreccional, pero que, como en la práctica no lo fue ni remotamente, le permitió a Chávez obtener una victoria cuya consecuencia inmediata fue apoderarse de Pdvsa y convertir la inmensa riqueza petrolera del país en la palanca del desarrollo de la revolución “bolivariana” tanto en Venezuela como fuera de ella. Eso sí, al precio de morder el freno hasta que la posposición continua del referéndum revocatorio de su mandato, gracias a la complicidad de la comunidad internacional y de la Coordinadora Democrática, le brindó a Chávez una gran oportunidad: torcerle el brazo a media Venezuela el 15 de agosto del año 2004.
Nunca más volvería la oposición a ocupar las calles del país. Superado así el peligroso escollo de la presencia activa de la sociedad civil en las calles, podía pensar que había ganado finalmente la batalla.
De manera muy especial, porque las elecciones regionales tiñeron de rojo el mapa político del país y la abstención opositora en las parlamentarias, al no tener esa táctica seguimiento alguno en la acción política, dejó en manos del régimen la totalidad de la Asamblea Nacional. Los cambios institucionales y la progresiva militarización del Estado tuvieron su punto de mayor efervescencia en las elecciones presidenciales de diciembre del 2006.
Volvió entonces Chávez a leer equivocadamente el valor de su victoria. Creyó que el mandado de su revolución estaba atado y bien atado, como solía repetir jactancioso Francisco Franco, y de inmediato decidió aprovechar la fuerza inercial de su triunfo para poner en marcha lo que él llamó los cinco motores de la revolución. Comenzando por una profunda y extensa reforma de la mejor Constitución del mundo, que en la práctica representaba la redacción de una nueva constitución, revolucionaria y socialista ya sin disimulos, previa eternización de Chávez en Miraflores. Un sueño que terminó bruscamente en catástrofe el 2 de diciembre de 2007.
Desde entonces, pero sobre todo después del 15 de febrero, todo ha sido y será guerra.
Guerra pregonada a tambor batiente si sus adversarios lo derrotan de nuevo, guerra si dentro de dos semanas se sale finalmente con la suya. Mientras tanto, la dirigencia de la oposición, acosada en todo momento, que antes se amparaba en la cómoda trampa de los trapos rojos, ahora se escuda tras el falso y oportunista argumento de “no caer en provocaciones.” Como si enfrentar con firmeza y rectitud los atropellos del régimen equivaliera a recurrir a la violencia.
De acuerdo con esto, uno se pregunta: ¿cómo serán los próximos 10 años del proceso político venezolano?

domingo, febrero 01, 2009

"Venezuela camino a la autocracia" ("Reportaje de El Nuevo Herald...Chávez una década en el poder...")

POR:CASTO OCANDO/El Nuevo Herald

Cuando el presidente venezolano Hugo Chávez llegó al poder el 2 de febrero de 1999, pocos imaginaron el extremo al que el teniente coronel que había liderado una fallida intentona golpista llevaría su revolución bolivariana una década después.
De una sociedad de múltiples partidos políticos, con poderes públicos relativamente independientes, aunque en medio de un ambiente general de descrédito de la dirigencia política, el presidente Chávez ha logrado concentrar el mayor poder en la historia democrática de Venezuela, un poder con frecuencia omnímodo que ahora trata de extender mediante un sistema de partido único y la legitimación de su reelección indefinida.
Al tiempo que sus seguidores lo proclaman como un mesías redentor que lleva a Venezuela hacia un utópico socialismo del siglo XXI, en el que los pobres serán los más beneficiados, sus detractores denuncian que el país es ahora un hervidero de violencia política con niveles de corrupción nunca vistos en los últimos 50 años, convirtiendo al país petrolero en una autocracia, con una sociedad radicalmente distinta de la que vio el ascenso de Chávez al poder en 1999.
"Chávez cambió el país para bien y para mal'', dijo el asesor político Alfredo Keller, quien ha documentado el impacto de los cambios políticos de la opinión pública venezolana durante 10 años de chavismo.

"Sin duda transformó la política y cómo la gente se relaciona con el poder, promoviendo un discurso de inclusión social y de participación popular, y aunque lo ha hecho de una forma incompetente, regido por un interés político personalista, sobre esas bases puede construirse algo muy positivo para el país'', indicó Keller.
Sin embargo, subrayó el experto, Chávez terminó promoviendo el clientelismo y el asistencialismo como en el pasado, "deteriorando la moral y todos los valores sociales'' e incentivando la "idolatría de la violencia'', que ha convertido a Venezuela en uno de los países más violentos y con menos libertad política y de expresión en el mundo.En 10 años el gobierno chavista colocó en la agenda de prioridades a los sectores populares, la democracia participativa y los programas sociales, pero al mismo tiempo "ha ido asfixiando los espacios de libertad en la sociedad venezolana'', dijo el jesuita Arturo Peraza, director de la revista de análisis político SIC y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, en Caracas.
Aunque el gobierno de Chávez "no se comporta como una dictadura clásica latinoamericana'' y "no se puede decir que sea sangrienta'', sostiene el padre Peraza, "funciona dentro de esquemas autoritarios que tienden a asfixiar los espacios de libertad de expresión y acceso a la información, a la criminalización de la protesta, hostigamiento a defensores de los derechos humanos y a la privación de libertad por razones políticas''.
Peraza dijo que el problema político más grave que Venezuela enfrenta es ‘‘la disolución del Estado'' y el "desmontaje de las instituciones y poderes públicos'', ahora controlados por el presidente Chávez.
"Estoy hablando del poder judicial, el poder legislativo, el poder electoral, instancias de gobernaciones y alcaldías. Estoy hablando de aquello con lo que la gente se encuentra como institucionalidad: hospitales, centros educativos, centros de atención social, policías, tribunales, todo eso ha sido desmontado. Como resultado, ha habido una gigantesca anarquía''.A lo largo de una década, la revolución chavista desarrolló una estrategia de progresivo control de los poderes públicos como ningún otro gobierno de la era republicana.
Después de convocar una Asamblea Constituyente en 1999 que terminó modificando la Constitución de 1961, Chávez volvió a reelegirse y extendió el nuevo período de gobierno a seis años, con una reelección inmediata, que consiguió en el 2006.
En el 2002, después que su propia cúpula militar lo sacó brevemente del poder, inició un implacable proceso de cambios en la estructuras del poder público para lograr un estricto control sobre sus decisiones.
En el 2004 culminó el proceso de control sobre el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Mientras que los magistrados que disentían de la línea oficial fueron sacados del organismo, la Asamblea Nacional aprobó por mayoría simple la ampliación del número de miembros de 20 a 32, logrando nombrar magistrados afines que le proporcionaran una mayoría calificada.
"Desde el 2004 el TSJ no ha tomado una decisión contra el presidente Chávez ni ninguno de sus altos funcionarios'', dijo Tulio Alvarez, abogado constitucionalista y académico que ha escrito varios libros críticos del sistema judicial venezolano en la era chavista.
En el 2004, durante el proceso que culminó en el referendo revocatorio de ese año, varias pruebas pusieron de relieve los vínculos del gobierno con el Consejo Nacional Electoral (CNE), encargado de organizar la votación para decidir la suerte de Chávez a mitad de su primer período.
Entre las pruebas encontradas: el gobierno era accionista minoritario de la firma tecnológica Bizta, encargada del sistema electrónico de votación junto a la telefónica Cantv, también con una importante participación estatal, y la firma Smartmatic, con sede en Boca Ratón, Florida.
Chávez obtuvo el triunfo en una controversial votación, con la bendición de la Organización de los Estados Americanos y el Centro Carter, que asistieron como observadores, pese a los reclamos de fraude de la oposición.
Desde ese momento, el régimen comenzó un proceso de discriminación política sin precedentes contra todos los que votaron a favor de la revocatoria, alrededor de 4 millones de votantes.
La publicación de la lista de votantes antichavistas por el diputado oficialista Luis Tascón, en lo que se dio en llamar la Lista Tascón, sirvió de base para justificar desde despidos masivos en organismos públicos, como la petrolera estatal Pdvsa, y la prohibición expresa de prestar asistencia, hasta emplear personas incluidas en la lista.
"La discriminación por razones políticas ha sido una característica definitoria de la presidencia de Chávez'', indicó un reporte sobre la situación de los derechos humanos en 10 años de chavismo publicado el año pasado por la organización Human Rights Watch, con sede en Nueva York.
En diciembre del 2005 Chávez obtuvo el control mayoritario de la Asamblea Nacional en las elecciones parlamentarias gracias al abstencionismo electoral que promovió la oposición. Con este triunfo, Chávez tuvo en sus manos la posibilidad de nombrar autoridades favorables al gobierno en organismos teóricamente autónomos, como la Fiscalía y la Contraloría General, y la recién creada Defensoría del Pueblo, tres instancias clave para contrapesar el poder presidencial.
En el 2006, Chávez llegó al tope de su poder cuando los candidatos chavistas ganaron casi la totalidad de las gobernaciones del país, dejando apenas dos gobernaciones en manos de la oposición.
En el camino para establecer su proyecto revolucionario, Chávez tiene una importante lista de logros que analistas y críticos consideran positivos, principalmente el establecimiento de las misiones, programa de subsidios masivos para ofrecer a la población de escasos recursos atención médica, educación y alimentos baratos.
"Los programas sociales llegan a millones de personas no privilegiadas y operan a una fracción del costo eb comparación con otras partes'', escribió en un reciente artículo Steve Ellner, un académico de origen neoyorquino que enseña en la Universidad de Oriente y vive en Venezuela desde hace más de 30 años.
Ellner defendió además el papel de los 27,000 consejos comunales creados por iniciativa de Chávez en todo el país, "que diseñan y ejecutan sus propios proyectos de obras públicas con dinero del Estado''.
"Las misiones no han resuelto los problemas pero han sido un paliativo importante para los sectores populares'', coincidió el padre Arturo Peraza, que presta asesoría y acompañamiento a grupos y activistas comunitarios en sectores populares de Caracas. "Misiones como Mercal y Barrio Adentro han sido exitosas. Y un dato llamativo es que la oposición no ataca las misiones'', apuntó el sacerdote jesuita.
Pero paralelamente a estos éxitos, observó el profesor Ellner, "muchos venezolanos atraídos por el idealismo de Chávez, su retórica nacionalista y sus preocupaciones sociales, están molestos por algunos de los resultados concretos de su régimen'', principalmente la delincuencia, un tema criticado por el 80 por ciento de los venezolanos.
A medida que aumentaba el control de los poderes públicos, se fue hacienda más intensa la criminalización de la disidencia y la oposición, según expertos.
Numerosas denuncias tanto en la Corte Interamericana de Derechos Humanos como en el Tribunal Penal Internacional de La Haya, en Holanda, han documentado la persecusión por razones políticas de civiles y militares, entre ellos una treintena de presos políticos cuyos juicios permanecen en el limbo judicial.
Los periodistas y medios de comunicación han sido una de las víctimas más frecuentes de la violencia política promovida directa o indirectamente por el gobierno.
"Aunque la Constitución garantiza la libertad de expresión, el clima de los medios de comunicación está permeado por la intimidación, en ocasiones con ataques físicos, y es común una fuerte retórica antimedios por parte del gobierno'', indicó un informe sobre el estado de las libertades en Venezuela dado a conocer a mediados de enero pasado por la Fundación Heritage de Washington.
Pero el futuro de Chávez y de la revolución bolivariana podría estar en duda debido a los efectos de la crisis económica.
Para Steve Ellner, "desde que asumió el poder en 1998, Chávez ha implementado medidas populares y radicales después de sus victorias electorales. Esta vez, sin embargo, su triunfo [en las elecciones regionales] fue menos que absoluto y ahora está sometido a restricciones financieras como consecuencia de la caída del precio del petróleo''."Toda la popularidad de Chávez depende de las misiones sociales, y con las restricciones de divisas y la caída de las finanzas públicas, le va a costar mucho mantener los subsidios'', indicó el analista Alfredo Keller.
"Está por verse qué tanto es capaz Chávez de mantener su popularidad con los precios del petróleo bajos'', puntualizó Keller.

ocasto@herald.com

"Encuestas y terrorismo político" (""Hinterlaces...el "No" 55% el "Si" 46%...")

POR:MARTA COLOMINA.

La “justicia” chavista es para premiar a quienes están a favor de la enmienda.

Obviaremos hoy el terrorismo de la criminalidad impune causante de casi 14 mil muertes en 2008, la misma que cada día asesina a un motorizado en Caracas o que exhibe en el 23 de Enero y en El Valle armas de guerra superiores a las de la policía sin que Chávez, ni su ministro del Interior se dignen detener un minuto su campaña por el “Sí” para atender el clamor del pueblo ante el acoso del hampa homicida.Desde que Chávez ordenase lanzar “gas del bueno” a los estudiantes partidarios del “No” a la reelección indefinida, la violencia oficial contra las manifestaciones pacíficas de los estudiantes ha sido constante y cada vez más intensa. Cuando la agresión no es policial o militar -esta semana la GN y policías reprimieron a estudiantes en cinco Estados, muchos de ellos detenidos y fichados- mandan a paramilitares chavistas para que golpeen (o disparen) a los jóvenes demócratas o les impidan llevar a cabo sus foros pacíficos, como el frustrado esta semana en la UCV. La salvaje agresión oficial contra quienes manifiestan su rechazo a los intentos de Chávez por eternizarse en la Presidencia, se lleva a cabo desde varios frentes. En Aragua, por ejemplo, fueron detenidos 12 jóvenes solo por llevar franelas alusivas al “No” mientras entregaban volantes; en Mérida la GN lanzó bombas lacrimógenas y perdigones a los manifestantes pacíficos, en tanto que la Universidad Experimental del Táchira fue allanada por la GN y heridos varios estudiantes. También en la ULA-San Cristóbal hubo heridos y en Monagas varios jóvenes fueron brutalmente golpeados por la policía y detenidos. Los cargos imputados a 12 estudiantes de Aragua para “justificar” su detención (”por poseer y lanzar sustancias explosivas”) son falsos. Tan grave es la represión que la Conferencia Episcopal Venezolana exige al Gobierno proteger y respetar a los ciudadanos “sin importar su inclinación política” y recuerda que la protesta cívica y pacífica está garantizada en la Constitución, y los acuerdos internacionales firmados por Venezuela prohiben disolver las manifestaciones con gases”.La violencia oficial se hace pública para que el elector medio se asuste y no vaya a votar. Cuando Chávez grita que aquí va a haber guerra si él no es elegido eternamente y cuando los paramilitares chavistas (con antecedentes penales en su mayoría) ocupan la sede de la Alcaldía Metropolitana para que Ledezma no gobierne, pretenden convencernos de que si votamos por la oposición, ellos no van a dejarnos en paz. Por eso los cobardes encapuchados que en Carabobo lanzaron bombas molotov a la cara del general Baduel y dispararon repetidamente contra su vehículo, lo hacen para que ningún otro militar se sume a las filas de la disidencia. La respuesta oficial ante esa agresión fue cínica e instigadora del delito: El ministro Chacón expresó “!Qué causalidad que donde asiste Baduel siempre hay un atentado!” y el de Interior, a quien el presidente Chávez debe su regreso al poder en 2002, le dijo “que se dejara de payasadas. Debería cambiarse la chuleta y hacer un nuevo circo”. Toda una invitación para que los delincuentes oficialistas sigan disparando impunemente contra el general o contra cualquier otro disidente. Víctor Carrillo, director de Cultura de la Alcaldía Mayor, fue secuestrado en su oficina por los malandros de la esquina caliente, golpeado y luego hecho preso por la PM. ¿Lectura? No importa cuantos delitos hayan cometido, la “justicia” chavista es para premiar a quienes están a favor de la enmienda y castigar a quienes se niegan a la reelección indefinida.
Todos los cuerpos de seguridad y de justicia del Estado están dedicados a espiar, reprimir y condenar a la disidencia, para lo cual sembrarán e inventarán cualquier cosa para imputar a quienes se resisten a decir “sí”. El Gobierno intenta extender la guerra y la violencia al campo de las encuestas. De aquí al 15F serán muchos los piratas o ávidos de los $12.500 millones que repartirá Chávez estos días, que nos dirán que el “Sí” está arrasando. Nada más falso. El viernes Hinterlaces dio a conocer un sondeo realizado en enero, en el cual el “No” aventaja al “Sí” por nueve puntos entre quienes manifiestan intención de votar (55% a 46%). Registra también un amplio rechazo popular a la violencia gubernamental, a su negligencia en la lucha contra el hampa y a la pretensión de eternizarse en el poder. A través de los focus group se infiere que, como ocurriera en Nicaragua cuando Ortega perdió ante Violeta Chamorro y en la derrota de Pinochet en Chile, en los venezolanos existe un sentimiento escondido (como respuesta a la violencia oficial) que se manifestaría el 15F en una votación masiva a favor del “No”, convencidos como están de que el voto es secreto. Sería la respuesta de los empleados públicos a la humillación del disfraz rojo y de la obligatoriedad de marchar.