viernes, mayo 11, 2018

¡Triunfar!


POR:ARCANGEL VULCANO.

Sugerimos a la oposición venezolana tres cosas esenciales:
1º-Reorganizarse y lograr la unidad sincera de todos sus organizaciones políticas y de la sociedad civil, soslayando y difiriendo cualquier diferencia que no sea primordial.

Escoger cuanto antes, a un liderazgo colectivo, integrado por los ciudadanos más competentes, mejor dotados, los más capaces, poseedores de elevada estatura moral e intelectual, quienes con gran espíritu de unidad colectiva estén dispuestos a asumir la tarea de coordinar y dirigir en los próximos años a una oposición alternativa institucional, que fomente el dialogo con el gobierno, para competir en la lucha política democráticamente.

3º-Diseñar, planificar y ejecutar acciones tendentes a articular y presentarle al país un proyecto político democrático alternativo, que pueda tener la posibilidad de conquistar legítimamente la voluntad popular.

Cualquiera podría responderme que “soy un romántico, que con este gobierno no se puede luchar ya por la vía democrática, que todos los poderes públicos y los espacios institucionales están controlados”, respondería que es posible que tengan razón, pero que el único camino que conozco para competir y vencer en buena lid a cualquier adversario político es la vía de la lucha política, activista y militante, a través de la participación ciudadana, para así lograr el fortalecimiento de los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, únicos organismos vivos capaces de conquistar el poder democráticamente mediante elecciones libres y transparentes, lo demás sería escoger la rebelión popular o la lucha armada, esa alternativa es extrema, sería la guerra fraticida, esa idea no la comparto, ni la recomiendo.

“Que nos harían trampa, que las máquinas, que el CNE…”, denme todos los pretextos que quieran, les respondo que no hay fraude que valga cuando un pueblo está persuadido de conquistar su destino, pero eso no se obtiene de gratis, hay que trabajar sin descanso, ni pausas, sin vacaciones, hay que entrenar, instruir, preparar a los ciudadanos por todos los medios posibles para conquistar el favor popular y hacer valer un triunfo electoral, esa es una pelea que hay que dar sin tregua, asumiendo derrotas y triunfos con idéntica dignidad..

Pero eso no se logra en un día, ni en dos, ni en una semana, ni en tres, ni en meses, tal vez ni en un año, ni en cuatro, a veces ni en décadas, quizás ni siquiera los pueblos pueden liberarse de un régimen opresor sino cuando Dios disponga llevarse al mandatario, pero jamás no existe en política; sólo se que hay que hacer el duro trabajo político para lograr el éxito anhelado, que en definitiva no es conquistar un triunfo electoral eventual que podría durar muy poco, sino diseñar, planificar, ejecutar, realizar un proyecto político útil, viable, eficaz, de inspiración humanista y democrático, alternativo al que cuestionamos y combatimos, que sea mejor que aquel, y que rinda frutos útiles para toda la nación.

¿Y ahora que hacemos me preguntan muchos? Les respondo así: El Libertador Simón Bolívar en la difícil hora de Pativilca en el Perú, “flaco y extenuado, le causó pena al diplomático Mosquera” quien lo visitaba convaleciente del tabardillo; “Bolívar sentado en una pobre silla de baqueta, recostado contra la pared de un pequeño huerto, atada la cabeza con un pañuelo blanco y sus pantalones de ginque que dejaban ver sus dos rodillas puntiagudas y su semblante cadavérico”. Mosquera creyéndolo derrotado y acabado, conmovido por el deprimido aspecto físico del héroe, pero además, en virtud de su inevitable derrota en Lima ante el sorpresivo ataque enemigo, le preguntó: ¿QUÉ PIENSA HACER USTED AHORA? A lo que avivando sus ojos huecos EL libertador con tono decidido le contestó: ¡Triunfar!
Eso es lo que les sugiero hacer ahora a los venezolanos que legítimamente se oponen al gobierno, ¡Triunfar! Ahora que, eso no es sencillo, es muy cuesta arriba, debe hacerse política de la buena, en la calle, en los barrios, las urbanizaciones, en las Universidades, en los sindicatos, caseríos, pueblos y ciudades, en todos los escenarios posibles, pero con el pueblo como principal protagonista. Hacerlo sin apelar al camino corto, ni al fascismo, ni la guarimba, ni con golpes de estado, sino trabajando a brazo partido por las causas sociales colectivas, resolviendo problemas comunitarios, defendiendo e interviniendo en favor de los derechos de la gente, hacerlo siendo útiles a los demás, para perfeccionar la democracia, garantizar la libertad y el ejercicio de los principios republicanos.

Dijo hace años sobre este episodio del Libertador el autor Luís José Acosta Rodríguez en su obra “Bolívar para todos”: “En esta palabra ¡TRIUNFAR!, dicha en aquella circunstancias tan difíciles, está visible una vez más, la voluntad indomable de Bolívar. Eso fue siempre el Libertador. Una pura voluntad de acción a todo trance, que no desfallecía un ápice ante las circunstancias adversas por más complejas y difíciles que éstas fueran. Triunfar, a pesar de las dificultades que se acumulan amenazantes; Triunfar, a pesar de que la salud estaba en un hilo; Triunfar siempre, sin que el desaliento hiciera flaquear el designio emancipador. Por eso pudo asegurar la independencia y salir vencedor de las dificultades más graves y entorpecedoras. Saber mantener la voluntad indeclinable contra los factores hostiles, es el ejemplo más aleccionador que supo dar Bolívar en todo tiempo como hombre de acción y allí en Pativilca, ese ejemplo alcanza su más rotunda dimensión de grandeza”. Es el mejor ejemplo para las nuevas promociones de dirigentes y líderes que deberán surgir fundamentalmente del maravilloso talento que tenemos en la juventud venezolana, regado por todas partes y que deberá irrumpir en el escenario político nacional para reconquistar las banderas de la convivencia, la coexistencia, el pluralismo, la tolerancia, la libertad, la democracia, el derecho y la civilidad. Las consignas son muchas, sugiero una: "Por una existencia feliz y digna para todos los ciudadanos, en democracia, paz, amor, salud, prosperidad, unión y vida".¡TRIUNFAR!.

"El mito de la legitimación"("..Considero un error político no votar por Falcón...en las elecciones del 20...")

POR:TRINO MÁRQUEZ.
 
Uno de los argumentos más socorridos de los opositores negados a votar en las próximas elecciones, consiste en señalar que tal participación legitimará la dictadura de Nicolás Maduro. Se trata de un mito, que como suele ocurrir, ha adquirido una fortaleza más firme que el mármol.
El régimen instaurado en Venezuela no es una democracia imperfecta a la cual pueda pedírsele condiciones óptimas para realizar elecciones libres y competitivas. Es una dictadura de nuevo tipo, una neodictadura, obligada por la nueva legalidad internacional a convocar elecciones periódicamente. De ella sólo podremos salir con una férrea, espartana, organización que incluya el ámbito electoral en primerísimo lugar. No hay espacio para paros insurreccionales, huelgas generales indefinidas o una actividad subversiva sostenida. La CTV no existe. La clase trabajadora y la clase media se han ido extinguiendo. Los partidos y los dirigentes opositores fundamentales han sido eclipsados porque están presos o desterrados. Sólo queda un terreno que le resulta incómodo al gobierno: las elecciones. Este representa el escenario en el cual puede desenmascararse de forma eficaz y minuciosa el desastre creado por el oficialismo, y develar su naturaleza represiva y cleptómana frente a la opinión nacional y la comunidad internacional.
La MUD cayó en la provocación montada en República Dominicana por el eje La Habana-Caracas. Sin entender que se trataba de un artificio para que la oposición no acudiera a los comicios presidenciales, los dirigentes optaron por complacer al régimen. La dirigencia opositora no comprendió que la fuerza civil que los ciudadanos poseemos podrá sacar del poder a la dictadura, sólo mediante un evento electoral al que acudamos con una organización hermética, que coloque en una disyuntiva a la FAN y obligue a la comunidad internacional a pasar de las promesas y amenazas, a los hechos concretos. Lo demás es fantasía.
La participación en las elecciones del 20-M no habría legitimado al régimen. Este gobierno muestra dos rasgos esenciales. Es incalumniable e inlegitimable. Lo primero, porque no hay nada malo, perverso o dañino que se diga de él, que eventualmente no pueda ser cierto. Lo segundo, porque resulta imposible legitimar un gobierno que ha destruido a la nación. Bajo ninguna circunstancia gobierno democrático alguno reconocerá a Maduro como mandatario legítimo, sabiendo que en Venezuela todos los poderes públicos están bajo el yugo del autócrata que derrochó la riqueza petrolera, desviándola hacia Cuba, sus socios latinoamericanos y los bolsillos de los amigotes del régimen, enriquecidos de forma obscena a expensas de la miseria de los venezolanos. Quebró a Pdvsa. Acabó con la salud pública y la educación. Desató el único proceso hiperinflacionario de América Latina en los últimos treinta años. Elevó la pobreza hasta 87%. Demolió la infraestructura. Dejó al país sin agua ni luz. Provocó la única diáspora conocida desde la existencia de Venezuela como país, causando severas dificultades en las demás naciones de la región. Acabó con la independencia y equilibrio entre los poderes, es decir, decapitó la República. Un gobierno y un mandatario con esas características no pueden legitimarse en unas elecciones que el mundo entero sabe que no son libres, participe o no la oposición.
Invocar los esfuerzos que realiza la comunidad internacional para resolver el problema venezolano, no resulta convincente. Es falso que nuestros amigos del exterior no hubieran entendido, ni aceptado, que asistiéramos a la consulta de mayo porque lo habrían interpretado como un gesto de inconsecuencia de nuestra parte. De haber sido bien explicada, la decisión habría sido entendida como una acción táctica en defensa propia, de sobrevivencia lógica y necesaria. La comunidad internacional no está integrada por marcianos, ni ángeles, sino por políticos experimentados que en sus respectivos países les toca lidiar con personajes y cuadros muy complicados.
Cuando la oposición chilena fue al referendo convocado por la dictadura de Pinochet en 1988, se planteó el mismo debate. Los grupos extremistas internos y foráneos sostenían que acudir en las condiciones impuestas por el tirano, era legitimarlo. Privó la sensatez y sabiduría de Ricardo Lagos y Patricio Aylwin, entre otros dirigentes, quienes venciendo las resistencias, lograron imponer su criterio de asistir, incluso en la atmósfera tan pesada creada por el dictador. La oposición ganó la apuesta, a pesar del enorme prestigio de Pinochet en amplios sectores de las clases medias y populares, por la estabilidad política y el crecimiento económico logrados. Si hubiese perdido la consulta, la oposición, a pesar de la catástrofe que hubiese significado para la democracia chilena y continental, no habría sido tachada de vendida o colaboracionista. Habría tenido que prepararse para nuevas y más duras batallas electorales, pues ya los métodos insurreccionales habían fracasado. La comunidad internacional habría comprendió esa realidad.
Considero un error político no votar por Falcón, en nombre de la pretendida ´legitimación´, en las elecciones del 20-M. Si usted cree tener razones para abstenerse, piense en una distinta, pero recuerde que los únicos éxitos resonantes alcanzados por la oposición en medio de esta dictadura, cada vez más represiva, corrupta e inepta, han sido electorales: en 2007, 2015, elecciones de gobernadores y alcaldes en estados y municipios importantes. Lo demás han sido quimeras y fracasos, algunos de ellos desgarradores.
@trinomarquezc

miércoles, mayo 09, 2018

"La rebelión de los electores"


Por:
 
 
Las del 20 de mayo no son elecciones, por lo tanto, la mejor manera de defender el voto es no avalar el fraude antidemocrático convocado por Maduro.
Con partidos políticos ilegalizados, opositores perseguidos, presos y en el exilio, con una represión apabullante en contra de la disidencia y la criminalización de la protesta, el régimen cubano que se adueñó del país, trata de evitar en todos los terrenos que Venezuela sea libre.
De manera abrumadora y contundente, la comunidad internacional no reconoce la farsa electoral que quiere imponer Maduro a través de la dictadura del hambre y la corrupción.
¿Qué hacer? Fortalecer, ampliar y descentralizar la plataforma unitaria. Hacer una oposición creativa e inteligente, conectada a los principales problemas sociales de las grandes mayorías. Impulsar una resistencia activa promoviendo las más diversas acciones para exigir respuesta a la crisis humanitaria por falta de medicinas, alimentos y el colapso de servicios públicos como el transporte, el suministro de agua y electricidad, causas del caos y la violencia que está desplazando a miles de venezolanos hacia el extranjero. Insistir en el llamado a la FAN para que sea garante del cumplimiento de la Constitución y demás leyes de la República. Solicitar a los candidatos que han dicho que son opositores, que a falta de las garantías mínimas para la realización de unas elecciones libres y democráticas, se retiren y hagan así mas evidente la trampa.
Con esta presión sobre el régimen y el apoyo de la comunidad internacional, debemos exigir la realización de las elecciones presidenciales para finales de este año, con todas las garantías democráticas, como está previsto en la Constitución.
Nicolás Maduro está seriamente cuestionado y enjuiciado por su participación en el caso Odebrecht a raíz de la denuncia de la fiscal general Luisa Ortega Díaz en el expediente que cursa en el TSJ, razón que acentúa aún más su deslegitimación, por lo que Maduro debería dar paso a otro dirigente del chavismo para competir por la presidencia con un líder de la oposición escogido en primarias o por consenso, entre los cuales podrían estar Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, María Corina Machado, Henry Ramos o el propio Henri Falcón, entre otros.
Como dije en un artículo anterior, tenemos que estar unidos, siempre unidos, de frente y en todos los frentes, por el cambio urgente que reclama el país y llegar a ese objetivo de la manera menos traumática y pacífica que se pueda, que es lo deseable, a pesar de las amenazas y peligros que nos acechan.
No estoy de acuerdo con una intervención militar extranjera en Venezuela pero considero que los controles supranacionales previstos en la OEA y la ONU deben expresarse de manera implacable contra los responsables de la gran tragedia que hoy padece el pueblo venezolano. Sancionar a los que saquearon al país y recuperar el dinero robado a nuestro pueblo es una prioridad.
La verdadera rebelión de los votos, en este momento, es la rebelión de los electores que no van a convalidar la farsa reeleccionista de Maduro.
Twitter: @TablanteOficial
Facebook: Carlos Tablante Oficial
Web: www.carlostablante.com

viernes, marzo 02, 2018

"Abstenerse es votar por Maduro"





Por:Mario Villegas.
En mala hora, la dirigencia de la oposición sucumbió en 2005 al embrujo abstencionista de la antipolítica. La dirigencia dejó de dirigir. El liderazgo dejó de liderar. Los partidos dejaron de postular. El electorado opositor dejó de votar. Y mire usted los resultados: el oficialismo se cogió para sí toda la Asamblea Nacional y el resto de los poderes públicos. La mega tragedia que hoy padecemos los venezolanos es hija legítima de aquel antihistórico resbalón abstencionista.
Ciertamente, la oposición siempre ha competido en total desventaja. Es obsceno el ventajismo del régimen, más que descarada la parcialización del Consejo Nacional Electoral, masivo y delictivo el uso de los dineros y demás recursos públicos, escandaloso y aterrador el chantaje y la extorsión al electorado más vulnerable, asqueroso y apabullante el manejo sesgado de los medios de comunicación públicos y las forzadas cadenas de radio y TV en favor de las propuestas electorales oficialistas.
Eso es verdad. Pero pregunto: ¿Es que acaso desde que Hugo Chávez llegó al poder hemos tenido en Venezuela alguna elección limpia y justa, verdaderamente competitiva, igualdad de condiciones para todos los partidos y candidatos, un árbitro electoral imparcial, equidad en los medios de comunicación, frenos al chantaje oficialista y a los paramilitares y motorizados rojo-rojitos que aterrorizan a los electores y a los testigos, una observación internacional profesional, seria y absolutamente confiable?
¡Nunca jamás! Y aun así la oposición ha ganado dos elecciones nacionales (el referendo popular en 2007 de la abortada reforma constitucional de Chávez y la votación en 2015 para integrar la actual Asamblea Nacional) y varias regionales en estados y municipios claves de la república. Cuando ha habido voluntad unitaria de participar por parte de las fuerzas políticas y una votación masiva que se exprese en las urnas electorales, pese a las más difíciles desventajas la alternativa democrática ha competido, cuidado los votos y ganado. Esa es la absoluta verdad.
¿Qué pasó en las más recientes elecciones de gobernadores? Las encuestas de opinión presagiaban una abrumadora victoria de las fuerzas democráticas. Tanto, que se vaticinaban cerca de veinte de las veintitrés gobernaciones en manos de la oposición. Pero cuando se contaron los votos no fueron sino seis, una de las cuales, la del estado Bolívar, fue arrebatada a la oposición por un fraude que se pudo dejar en evidencia justamente porque la oposición participó en el proceso. La victoria del Zulia finalmente se desvaneció por razones de discutible validez.
¿Y por qué no se alcanzaron las veinte gobernaciones? Porque millones de venezolanos que se identifican como opositores y que hubiesen votado por las candidaturas no oficialistas como lo hicieron efectivamente en las parlamentarias de 2015, prefirieron quedarse en sus casas antes que aportar su concurso a la gran victoria democrática que vislumbraban las encuestas.
A propósito de las desventajosas condiciones en que han sido convocadas las elecciones presidenciales, de nuevo se escuchan llamados abstencionistas que pretenden dizque “deslegitimar” a un régimen al que nada ni nadie puede legitimar aun proponiéndoselo. Nada ni nadie puede “lavarle el rostro” a un régimen de rostro, cuerpo y mente sucios a más no poder.
Tenemos todo el derecho y el deber de exigir condiciones electorales equitativas, tal como lo estipula la constitución. Pero pregunto: ¿Si decimos que este es un gobierno dictatorial, violador contumaz de la constitución, podemos esperar que se comporte como una democracia? Entendamos que mientras esta gente esté en el poder tendremos que seguir lidiando con condiciones sistemáticamente desfavorables.
El primer interesado en que se imponga la abstención es el propio gobierno. Si los ciudadanos que aspiran el cambio democrático se ausentan de las mesas electorales, Maduro tendrá garantizados sin obstáculos seis años más en Miraflores.
Si la Concertación Democrática de Chile hubiese estado dirigida por el abstencionismo que el G-4 de la MUD postula hoy para Venezuela, y en vez de convocar al pueblo chileno a votar lo hubiese invitado a abstenerse en el plebiscito organizado por la dictadura, con seguridad otra sería la historia y el tirano Augusto Pinochet se hubiera muerto de viejo en el Palacio de La Moneda.
¿Qué motivaciones habrá detrás del interés en que los venezolanos nos abstengamos de votar y, cruzaditos de brazos, le regalemos a Maduro seis años más en Miraflores?

mario_villegas

jueves, noviembre 02, 2017

"Propiciar el golpe de gracia"("... las vías democráticas en Venezuela no son el fin, sino el medio para construir un poderoso movimiento de movimientos...")


POR:ORLANDO VIERA BLANCO. 
Aliviar el despropósito emocional que ha vivido Venezuela, obliga repasar algunas incidencias para comprender que el accionar político de la MUD en términos de búsqueda electoral, no está alejado del menú que debe implementarse para desbordar el gobierno, cercarlo masivamente y lograr el cambio de poder. La clave es la unidad. El desafío es la organización disciplinada y la estocada es la movilización popular (que aún no pega).
Desde la entrada de Smartmatic como operador electoral en Venezuela no ha habido una elección justa, transparente e imparcial. Vicios de todo orden. Un REP aliñado, adulteración de identidades, cedulación descarada -près à porte- entre nacionalizados, resucitados o residenciados a juro. Un Plan República al servicio de la ignorancia deliberada (metan votos que si os veo no os conozco); voto asistido, cierre de centros electorales, propaganda descarada, intimidación, patrullaje rojo, listas Tascon, gerrymandering y en fin, disposición a placer de recursos y medios del Estado, para movilizar, pagar, chantajear y condicionar votos. ¿Cómo y cuándo se han contenido estos excesos? básicamente en tres eventos: Reforma Constitucional 2007; presidenciales Maduro vs Capriles 2013 y AN 2015. Tres victorias electorales con el mismo CNE. ¿Qué elementos prevalecieron para esquivar la trampa?: i.-Unidad política y operativa, es decir, presentación unitaria de candidatos y tarjetas, más activación de vigilancia en mesas; ii.- Presencia de testigos y resguardo de actas; iii.-Monitoreo de resultados; iv.- Percepción de unidad de propósitos por una causa superior: Venezuela.
El análisis obsesivo concentrado en la calle cómo factor único de salida, resta una revisión ponderada sobre las omisiones cometidas en las regionales que disipan el fraude: i.- No hubo unidad política ni operativa [Sumado a una campaña de descrédito torpe y mordaz que alimentó no sólo la abstención votante sino la militante]; ii.- Ineficiencia en el resguardo de actas y compromiso de vigilancia, antes, durante y después del evento; iii- La percepción-por errores inexcusables de comunicación política que los partidos iban por sus feudos; y iv.- La gente se dejó manipular por la infecunda, infeliz y falaz tesis que votar es validar al CNE, reconocer la ANC y legitimar a Maduro. ¡Todos a la lona!
Estos son los gazapos operativos, discursivos, tácticos y logísticos que no podemos sustituir por disputas intestinales y la lógica del abstencionismo malcriado…Teniendo una oposición dividida y vulnerable (sin retaguardia, ni respaldo de calle contra la migración súbita de centros electorales), el CNE quedó por libre con sus marramucias. Y ahora esa mega histeria se pretende embutir con indefensión vicariante y el martilleo del “yo te lo dije”. Es la cultura del “no me da la gana”, “no me la calo más”, “no creo en los partidos”, “conmigo no cuenten” o “son unos traidores”, donde el G-2 goza un puyero con nuestra altivez, simpleza y externalidad. Tartufos que plenan las redes sociales de improperios para partir la unidad, frustrar la organización y en definitiva, inmolarnos. ¿Cómo revertir esta situación? Jamás con un “si tú te quedas yo me voy”. Muy infantil…Nunca [Capriles] leyó a Mandela o a Lech Wałęsa. Nunca…
Lo noble y lógico es que la oposición se siente a construir un consenso con mayor transparencia, participación de bases y articulación de Caracas con la provincia (tierra adentro). ¡Hay que descentralizar la política! Seguir practicando un juego piramidal y capitalino, es dejar plantado el evento más importante que se avecina en Venezuela para salir de esta era, las presidenciales 2018.
Esto es la política. Unidad, organización, convergencia, lealtad, identidad no sólo personal sino de ideas, de modelos de poder y planes económicos. Identificación del verdadero enemigo. Pero el realpolitik es también utilitario, pragmático, no principista, ágil, astuto, sagaz, seductor, persuasivo (dixit Maquiavelo). Claro que existe lo moralmente censurable, pero mariposearlo es ineficaz frente a las masas, por lo que es utópico…No creo en guerras épicas de soldados de cartón y de hojalata contra tanquetas y fusiles de desalmados. La calle no se encara cuerpo a cuerpo en la lucha no violenta. La resistencia es sorprender, desmoralizar y burlar al tirano, no fajarse con él. Y eso exige estrategia y mucha organización. Es aquí donde la comunidad internacional tiene que quitarse las vendas hipócritas de la no intervención y la autodeterminación de los pueblos, cuando los venezolanos indefensos, mueren no sólo de libertad o democracia, sino de hambre y criminalidad.
La diplomacia colonialista, de los viejos postulados Drago o Estrada de no injerencia, es la cómoda. Pero hoy la responsabilidad de proteger a las naciones atrapadas en totalitarismos la contraviene… Y a lo interno los ciudadanos nos tenemos que volver a levantar y caminar (Dixit Padre Ugalde), para mantener activa esa comunidad internacional.
Hoy las vías democráticas en Venezuela no son el fin, sino el medio para construir un poderoso movimiento de movimientos -pueblo, liderazgo y diplomacia de tutela- para propiciar y asestar golpe de gracia. Falta poco. Reemprendamos.
@ovierablanco

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2017/11/orlando-viera-blanco-propiciar-el-golpe-de-gracia/

domingo, octubre 22, 2017

"Levántate y camina"(" una reflexión de Luis Ugalde")

 

Levántate y camina, una reflexión de Luis Ugalde


ND / 21 oct 2017.- El padre Luis Ugalde pidió este viernes a los venezolanos recuperar la esperanza tras lo ocurrido en las elecciones regionales. Dijo que estos comicios demostraron que “la dictadura está más desesperada y decidida a imponerse sin cuidar mucho las formas” pero también demostraron que la oposición “no tenía ni la organización ni la unidad ni la conexión con la gente movilizada – imprescindibles para enfrentar eficazmente a un gobierno aferrado a su supervivencia totalitaria”.

Recordó lo que dijo Pedro a un paralítico tiempo después de la Resurrección de Jesús, en la época en que los cristianos eran perseguidos: “Levántate y camina”.

A continuación el artículo de Luis Ugalde, s.j.:

La dictadura se atribuyó el triunfo en las elecciones a gobernadores del modo como lo hacen los dictadores, que deciden hasta el porcentaje (94% o 60%) que les conviene como meta y luego combinan arbitrariamente los medios para presentar el resultado preestablecido. Ante el hecho de que 80% de los venezolanos repudiamos esta dictadura, el gobierno tenía que preparar cuidadosamente el conjunto de trampas y manipulaciones. Ya la votación del 30 de julio para la asamblea nacional constituyente había sido un enorme y descarado fraude de fondo y de forma.
Pero la gran mayoría de la población y de la dirigencia opositora esperaba que con una participación opositora masiva de la población y con diligentes testigos de mesa en todos los rincones del país, tenía la posibilidad de triunfar impidiendo el fraude sistemático que se proponía el gobierno y de ganar la mayoría de los gobernadores. El hecho de que en las elecciones parlamentarias de 2015 los demócratas opositores fueran capaces de defender su rotundo triunfo, hacía creer que podrían hacerlo ahora.
Pero los hechos han demostrado que la dictadura está más desesperada y decidida a imponerse sin cuidar mucho las formas, pues ya el mundo la ve como dictadura. Por otro lado la oposición democrática ha demostrado que no tenía ni la organización ni la unidad ni la conexión con la gente movilizada, imprescindibles para enfrentar eficazmente a un gobierno aferrado a su supervivencia totalitaria. Pero lo que no puede controlar esta dictadura es que en los últimos largos meses viene acelerándose una inflación que este año va a pasar de 1.000% y el próximo se anuncia superior a 2.000%, con su brutal empobrecimiento y desesperación para la población, ruina para la empresa productiva. Un gobierno corrupto, inepto (salvo para la trampa política) y aferrado a un modelo totalitario que destruye los derechos fundamentales a la vida, la salud y la libertad, tiene delante una realidad que se agrava cada día y no se resuelve con trampas electorales.
Ahora todos los demócratas debemos ser serenos y lúcidos para reconocer los propios fallos, más que echar la culpa a los otros. El país entra en un estadio nuevo y más grave, que solo con unidad y claridad estratégica frente a la dictadura y con apoyo internacional podrá salir de este régimen y emprender la dura tarea de la reconstrucción.
La Conferencia Episcopal Venezolana una vez más tuvo el acierto de invitar de manera insistente: “Vayamos todos a votar por nuestro futuro”, mientras que el gobierno maniobraba para dividir y empujar a la abstención de los demócratas para perpetuar la dictadura. El resultado es que con un conjunto de manipulaciones la apertura al futuro ha sido negada, lo cual nos pone mayores retos a todos los venezolanos, con un futuro totalitario, miserable y sin esperanza.
El gobierno seguirá con su juego. Ahora exigirá que los gobernadores electos, incluso los opositores, vayan a arrodillarse ante la fraudulenta ANC. La obligación de los gobernadores es someterse a la vigente Constitución de 1999 y no a la ANC constituida desde la dictadura para matar la Constitución.
¿Y ahora qué?
En los primeros años del cristianismo los discípulos de Jesús vivían perseguidos y con miedo de que los mataran como a su Maestro. El ambiente externo era difícil y hostil, pero era más fuerte el fuego interno de la experiencia espiritual de Jesús Resucitado. Esta fuerza interior les llevó a vencer todos los obstáculos. Un día Pedro y Juan, como judíos piadosos, entraban al templo de Jerusalén a orar y en la puerta se encontraron la mano extendida de un paralítico que desde el suelo pedía esa limosna diaria que no cambia nada, pero permite sobrevivir. Pedro le miró a la cara al paralítico y le dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareno, levántate y camina. Y tomándolo de la mano derecha lo levantó. De inmediato se le robustecieron los pies y los tobillos, se levantó de un salto, comenzó a caminar y entró con ellos en el templo, caminando, saltando y alabando a Dios” (Hechos de los Apóstoles 3, 5-8). En Venezuela ya no tenemos oro ni plata para vivir de la limosna estatal y el clientelismo político, han saqueado el país y el régimen quiere convertir a la mayor parte de la población en mendigos con mano extendida para recibir la bolsa Clap o cualquier otra limosna, insuficiente pero necesaria para la supervivencia sumisa típica de estos regímenes.
Ahora más que nunca nuestro futuro está en no plegarse a la limosna pública, sino en escucharnos, decirnos unos a otros y practicar el “levántate y camina” democrático y productivo. Esto hoy está más claro que antes del último fraude electoral, a pesar de la comprensible depresión luego de la burla ocurrida. Los dirigentes todos unidos, con autocrítica y renovación, deben coincidir en el “levántate y camina”. También en todas las áreas de la actividad social, económica y cultural se tiene que articular ese 80% de los venezolanos para no seguir postrados a la puerta del templo de la “revolución” pidiendo una humillante supervivencia de un país que quiere libertad, justicia y convivencia digna para todos.

 Fuente:http://www.noticierodigital.com/2017/10/levantate-y-camina-una-reflexion-de-luis-ugalde/