miércoles, diciembre 02, 2009

"Lunes negro" ("...La crisis bancaria que afronta...aterrorizada Venezuela...")


POR:CHARITO ROJAS.

“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. Frase escrita en la entrada del bloque 4 del campo de exterminio de Auschwitz, atribuida al filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana (”George Santayana”, 1863-1952).


La crisis bancaria que afronta esta aterrorizada Venezuela, ya había ocurrido antes, pero al parecer, ni el gobierno ni los bancos tienen buena memoria.
Cuando Rafael Caldera toma posesión por segunda vez de la Presidencia de la República en 1993, el sistema bancario nacional viene herido de muerte, con unos gobiernos endeudados, apoyados en los ingresos petroleros y en los préstamos para el desarrollo de grandes obras de infraestructura en el país. Las políticas fiscales engendraron un déficit que requería cada vez más endeudamientos, lo cual transformó la situación en un círculo vicioso.La premonición de lo que sucedería apareció en 1978, con la caída del Banco Nacional de Descuento. En 1982 quebraron el Banco de los Trabajadores y el Banco de Comercio. A pesar de ello, se impuso un régimen de flotación de las tasas de interés que agravó la situación financiera de las instituciones especializadas en el financiamiento a mediano y largo plazo, por lo cual el gobierno comenzó a subsidiar a la Banca Hipotecaria y el sistema nacional de ahorro y préstamo. Otros procedimientos adicionales de manejo estilo “cobrar y darse el vuelto” fue la creación de los circuitos “Off Shore”, oficinas del banco con domicilio legal en el exterior que sirvieron para triangular operaciones. La insolvencia de un buen grupo de bancos se acentuó a partir de 1989 e hizo crisis con la intervención abierta del Banco Latino en 1992, bajo la presidencia interina de Ramón J. Velázquez. El Banco Central de Venezuela intervino para sostener muchas entidades resquebrajadas por su insolvencia.
Las causas de esta crisis se atribuyeron, según los analistas, a varios factores:1) inestabilidad política y social, causada por dos intentos de golpes de estado, la defenestración de CAP, una Presidencia interina y la asunción de un anciano líder que no ofrecía reales soluciones a la coyuntura económica del país, lo cual impactó en los ingresos de los bancos. 2) Fallas en la supervisión y regulación gubernamental del sistema financiero. 3) Fuga de capitales estimada en 3.730 millones de dólares. 4) Liberación de las tasas de interés: para el cierre del año 1993 las tasas pasivas eran tan elevadas que ponían en riesgo la disponibilidad de los depósitos y colocaban en mora a los bancos prestatarios.
Para 1994, el nuevo Gobierno encuentra que Fogade no tiene capacidad financiera para responder a un crack bancario. Sin embargo, el Presidente Caldera no afronta con decisión o no avizora la magnitud de la crisis y deja correr la arruga bancaria, ocasionando un severo desorden monetario. Entre diciembre de 1993 y marzo de 1994, las reservas internacionales cayeron en más de 2.000 millones de dólares. Los informes del momento reportan la inacción gubernamental ante la flotación de la moneda y es meses después cuando el BCV implementa la subasta como método cambiario.
La intervención del Banco Latino en enero de 1994 marca el estallido de la crisis financiera. La desinformación reinante en los círculos oficiales, la incapacidad del gobierno para orientar adecuadamente a la colectividad, dio lugar a una ola de rumores sobre la situación y solvencia de todo el sistema financiero y se tradujo en fuertes retiros en otros bancos y entidades que de alguna manera mantenían vínculos patrimoniales con instituciones financieras y empresas relacionadas del Grupo Latino. Luego caen el grupo Latinoamericana-Progreso y comienza un efecto dominó que se extiende hasta 1995, con el desplome de los bancos Principal, Italo, Profesional, Amazonas, Bancor, Barinas, Construcción, La Guaira, Maracaibo, Metropolitano, Sociedad Financiera Confinanzas, Sociedad Financiera Cremerca y Sociedad Financiera Fiveca. Más tarde son estatizados el Banco de Venezuela y el Banco Consolidado. Trece bancos, que representaban el 40% de los depósitos nacionales fueron afectados mientras que los que quedaron en pie experimentaron un crecimiento de grandes proporciones al recibir los depósitos de los huérfanos clientes.
En los 90, este colapso financiero produjo una economía de riesgo, inestabilidad en los depósitos, altas tasas en los intereses de bonos quirografarios y plazo fijo, fuga de capitales, una contracción del PIB de 3% y una inflación de 71%. En julio de 1994 se estableció un tipo de cambio nominal fijo de Bs. 170 por dólar, que se mantuvo hasta diciembre de 1995, cuando el gobierno decidió devaluar la moneda en una proporción de 70%, situando el dólar en un nivel de Bs. 290. Más de setenta mil medianas y pequeñas empresas quebraron, fundamentalmente por el control de cambios que dificultaba la obtención de divisas para adquirir insumos. Los alimentos, vestidos, calzado, vivienda, transporte, subieron a la par de la inflación.
La crisis bancaria duró 18 meses, pero sus consecuencias económicas sobre el país fueron letales y más aun las consecuencias políticas. Después del pésimo quinquenio de Rafael Caldera, los venezolanos eligieron a Hugo Chávez, en quien vieron una esperanza de gobierno honesto, sin clientelismos ni desigualdades.Once años después, un Chávez aferrado al poder sin haber cumplido ninguna de sus promesas electorales, irrespetando la Constitución y la voluntad de los venezolanos, afronta no sólo una debacle de servicios, infraestructura y moral sino también una crisis bancaria ocasionada por la vagabundería de los boliburgueses que medran a su alrededorÖ y con la absoluta certeza del país de que los corruptos negocios con los bancos involucrados eran conocidos e incluso protegidos desde las altas esferas del poder. Las proporciones de esta crisis las desconocemos, pertenecen a la caja negra donde está inmersa la gestión gubernamental pero aterra pensar en quiénes están al frente de la solución del problema. Tal vez los mismos que deberían ser sentados en el banquillo de los acusados.
El Comandante no debe dejar de estudiar esta historia que vuelve a repetirse con agravantes de culpabilidad oficial. Así como aquella crisis le abrió las puertas de Miraflores, ésta megacrisis puede cerrárselas.

No hay comentarios.: