sábado, marzo 27, 2010

"La OEA decretó su ocaso"



POR:ADOLFO SALGUEIRO.

Poco futuro se augura para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Insulza ha sido reelecto. Buena noticia para él y para quienes quieren que la OEA siga desempeñando un papel gris. Mala noticia para los que esperaban que la Organización pueda asumir el papel de ductora de un proceso genuino de apoyo a la democracia continental.
Triste escenario el de un Secretario General que resulta reelecto por unanimidad no como consecuencia del extraordinario desempeño en su primer periodo sino porque nadie más tuvo interés en un cargo que -lamentablemente- está desprovisto de las herramientas para poder ser ejercido con efectividad.
Triste también que una organización que otrora fuese percibida como la culminación de carreras pospresidenciales (Rodríguez, Gaviria) ahora sea utilizada por un político como plataforma para impulsarse en la candidatura a la primera magistratura de su país.
Poco promisor el presente y futuro de una OEA que solo sirve para proyectar a la luz internacional las políticas internas de sus miembros en lugar de los altos principios que se supone han de inspirar a un gran continente.
Vergüenza para una OEA que se dejó utilizar para invitar a Cuba a su readmisión tan solo para recibir el desdén como respuesta.
Vergüenza para una OEA que en el caso de Honduras se comportó como grupo de defensa de Jefes de Estado en lugar de baluarte de la democracia continental. ¡Olvidaron la Carta Democrática Interamericana en la que tanto se confiaba!
Vergüenza por una OEA que tolera y promueve el uso de sus tribunas para que vengan a hablar de democracia quienes defecan en su esencia. Así las cosas qué más da si fundan una organización paralela sin EEUU ni Canadá.
Poco futuro se augura para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ni para la Corte Continental ¡cuando la caja de resonancia política de sus resoluciones ha quedado tan devaluada!
Menos futuro aun puede visualizarse al apoyo para la malherida democracia venezolana cuando se comprueba que el clientelismo de los petrodólares y el temor a la extorsión pagan tributo de silencio ante las cosas que ocurren en nuestra patria. Mientras la poco entusiasta votación ocurría en Washington, en Venezuela la arbitrariedad sigue encontrando terreno fértil para desatarse impunemente como lo demuestra el caso de Oswaldo Álvarez Paz donde se reedita el escenario de la “justicia del horror” que caracterizó la época nazi y el insólito pedido de algún oscuro parlamentario para que se investiguen los dichos de Guillermo Zuloaga en Aruba donde denunció que en Venezuela se atenta contra la libertad de expresión. ¡Temprano o tarde ustedes pagarán por esto señora Fiscal, señores jueces y señores parlamentarios!Por todo ello es que quienes amamos a nuestra patria y queremos verla discurrir por la senda del pluralismo y la tolerancia tenemos que estar claros en que “la mano” no vendrá de la inefable OEA sino que la lucha debemos darla nosotros mismos, dentro de los canales democráticos (que incluyen el art. 350 de la Constitución). Por eso mismo, quienes dificulten ese camino interponiéndose en el esfuerzo de la unidad deberán ser excluidos para siempre del escenario político nacional.

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