miércoles, octubre 08, 2008

Alza de 53,3% en el costo de los alimentos en Venezuela en un año. (La inflación golpea a los más pobres.)



POR: VÍCTOR SALMERÓN.
Costo de los alimentos registra alza de 53,3% en doce meses
Problemas de oferta y aumento en el costo de las importaciones impulsan la inflación

Los productos agrícolas acumulan un salto de 22,2% en el año (Oswer Díaz)
Presionado por el incremento incesante de los precios, Hugo Chávez anunció el 12 de junio, en medio de un encuentro con empresarios, una serie de medidas como la eliminación del impuesto a las transacciones financieras, facilidades para importar y un plan de subsidios.
Pero las cifras del Banco Central evidencian que la medicina no ha sido efectiva: en septiembre el precio de los alimentos registra un alza de 3,7% en Caracas, de tal forma, que en los primeros nueve meses de este año acumulan un salto de 31,4% y en los últimos doce meses un fuerte aumento de 53,3%.

Entre septiembre de 2007 y septiembre de este año los productos agrícolas muestran un incremento de 53,9% y los pesqueros de 31,3%.

Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, considera que la fuerza que impulsa al alza los precios responde a "problemas de oferta en el ámbito interno e incremento de los productos importados".

Durante 2007 la mayoría de los analistas justificó la inflación venezolana como el resultado de mucho dinero detrás de pocos productos; sin embargo, a pesar de que la cantidad de fondos en la economía perdió ímpetu en el primer semestre, gracias a la moderación del gasto público y el recorte del dinero que los bancos pueden prestar, los precios no dejan de elevarse.
"Existe un problema estructural que en mi opinión tiene que ver con la ausencia de inversiones en montos importantes en el sector privado, esto hace que exista un déficit de oferta", señala Asdrúbal Oliveros.

Los problemas de oferta en el ámbito agrícola son evidentes. De acuerdo con las estadísticas oficiales en 2006 la producción del sector se contrajo y en los últimos seis trimestres, si bien ha habido crecimiento, el avance es a tasas muy bajas que no permiten satisfacer la demanda.

En general, la inflación de Caracas muestra un salto de 2,5% en septiembre, con lo que acumula un alza de 23,2% en los primeros nueve meses y de 36% en los últimos doce meses.

La tendencia al alza en los precios es evidente al constrastar que entre septiembre de 2006 y septiembre de 2007 la inflación registró un incremento de 15,3% en Caracas, mientras que en el mismo lapso de este año el aumento es de 36%.

En la radiografía destaca, junto al incremento de los alimentos, que en septiembre, el costo de los servicios de educación en Caracas muestra un aumento de 16% que básicamente obedece al ajuste de la matrícula para el nuevo año escolar.

Escala nacional Al analizar el resultado que integra a las principales ciudades del país, el Banco Central precisa que en septiembre la inflación promedio es de 2%.

Después de este avance, en los primeros nueve meses del año la inflación nacional es de 21,8%.

Maturín, con una inflación acumulada de 23,4%, Caracas con 23,2% y Maracay con 22,3%, integran la lista de las ciudades con mayor inflación.

Ciudad Guaya con 20,6%, Barquisimeto con 21% y Barcelona-Puerto La Cruz con 21,3% son las ciudades que acumulan menor inflación en lo que va de año.

Sólo en septiembre, a escala nacional, los alimentos muestran un alza de 2,2% y los servicios de educación 11%.

El Banco Central destaca que el indicador de ausencia refleja que en septiembre existen problemas para encontrar en los lugares habituales de compra 20,3% de los productos controlados, proporción que en febrero se ubicaba en 38,8%.

Para disminuir la escasez el Gobierno se ha visto forzado a autorizar incrementos en los productos regulados, circunstancia que también explica la aceleración de la inflación.




Los más pobres. El incremento de los precios no tiene el mismo impacto en las distintas capas de la sociedad. El Banco Central de Venezuela registra que las familias más humildes han padecido una inflación de 40,7% en los últimos doce meses, mientras que en el sector de mayores ingresos el impacto es de 34,1%.

Los bienes y servicios que devoran buena parte del salario de los hogares pobres, como los alimentos y el transporte, se han encarecido notablemente, circunstancia que explica por qué la inflación golpea con mayor fuerza al estrato de menos ingresos en el país.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Elides J. Rojas L. // De prócer a traidor corrupto

Un revolucionario puede robar lo que quiera. La condición es mantenerse leal y callado
Dice el filósofo, Anthoninis de Malethas, consultado vía internet, sobre lo que está pasando entre Chávez, el chavismo y el resto del soberano, "Trisoleado es revolucionario. Trisoleado es choro. Todos los revolucionarios son choros y trisoleados". Es que Malethas habla a punta de silogismos. Y, es de suponer, que lo mismo aplica, a un bojote de revolucionarios que en este momento están quién sabe dónde, huidos de la justicia, pero con sus propios cargamentos de dólares.

Europa es el destino preferido de los corruptos socialistas cuando por razones que sólo el líder universal conoce, se ponen en la mala con la cúpula roja y tienen que correr como locos. El que no lo hace, como también se sabe, le sale prisión a la cubana. Juicios interminables y sentencias caprichosas.

El trisoleado fue hasta el año pasado, poco antes del referendo perdido por Chávez y que retrasó por algunos meses el paso del país al comunismo chorete, uno de los héroes más importantes del proceso. Juramentado en el samán, al menos eso dice la leyenda, junto a los otros valientes salvadores de la patria, supermilitar, superministro, y, como estamos viendo, superestrellado. De prócer y mítico guía del rescate del jefe atrapado en el Caribe a ladronzuelo, empujado en plena calle y tratado como un hampón. Pero, al margen del abuso típico de la revolución, hay algo que no presenta dudas. Si es verdad que el trisoleado y sus cómplices se robaron esos reales, lo hicieron cuando eran revolucionarios y estaban en pleno ejercicio del poder. Ya en las filas de la contra no se puede robar nada. Los reales los tiene el proceso. Y no sería denunciado ni perseguido mientras siguiera en silencio estratégico. Ese es el eje de la ética del Gobierno. Robar no es delito, mientras haya lealtad revolucionaria. Nada más.

El asunto es que cada día está más claro que la revolución es una especie de cuartel general mafioso de grupos que operan con la plata del Estado. Compran, venden, lavan, pagan sobornos, transportan efectivo a donde sea, cancelan y ganan comisiones, guardan dinero de funcionarios, sirven de intermediarios en negocios de armas. De todo. Nunca se había visto una organización de tan descomunales proporciones. Lo del maletazo en Buenos Aires es apenas una muestra de cómo un grupete de oligarcas corruptos se hermana con revolucionarios de pacotilla para robar a manos llenas. Es que hasta pichones adolescentes de choros tienen en las bandas, hasta sucesiones familiares están en la mafia.

Y la respuesta oficial es muy simple: no confiamos en la justicia de Miami. Todo eso es mentira. Claro ¿Y quién esperaba otra cosa? Por eso es necesario corregir al filósofo griego. No se trata del trisoleado. La cosa es más sencilla. Robar y dejar robar es revolucionario. Es la clave de la secta roja. El que rompa el juramento del samán se va.

Y corriendo. Como ya hicieron otros.

erojas@eluniversal.com

Anónimo dijo...

Definitivamente arcángel está revolución es pura demagogia, populismo y propaganda porque el pueblo pobre está pasando hambre;mientras tanto los boliburgueses, los nuevos ricos revolucionarios andan buchones; Chávez está gordo de tanto tragar y también su corte de jala mecates; pero el pueblo hambriento pasarça cuentas el 23 de noviembre, por eso estçan chorreados como palo de gallinero.