domingo, agosto 31, 2014

"Un Oscar para la oposición"


  

"Si todo esto está pasando debido a una conspiración parece claro que..."


POR:LUIS VICENTE LEÓN.

Es interesante que el Presidente afirme que no es cierto que el modelo económico de la revolución haya fracasado e insista que la crisis que vivimos (y que hace poco tiempo decían que era una manipulación creada por los medios de comunicación) es responsabilidad de los malos, esos bichos de la otra acera opositora que están provocando una guerra que mantiene al país en una de las situaciones económicas más perversas que recordamos y que no está siquiera justificada por la crisis petrolera, que es lo único que falta para que esto parezca una película de Chevy Chase.

Empecemos por decir que si tener la inflación más alta del mundo, superando el 60% anualizada; si mantener niveles de escasez de alimentos básicos por encima del 60%, con casos emblemáticos como el aceite, con más de 90%; si haber desequilibrado el sistema aéreo y provocado la reducción de aviones, rutas y frecuencias y poner a la población que necesita viajar a mendigar por una reserva o pagar fortunas en dólares para poder salir del país; si provocar un colapso en el sistema de salud, que obliga a los médicos venezolanos que no han emigrado, que no son muchos, a trabajar con las uñas como en hospital de guerra y sentirse frustrados sabiendo lo que tienen que hacer y no poder hacerlo frente a las limitaciones de instrumentos e insumos y con una restricción grave de medicinas, algunas de ellas esenciales, que ponen en peligro la vida de sus pacientes, algo que tampoco puede resolverse comprándolas en el exterior porque habría que llevar al paciente, todo desguañangado, a otro país (un supuesto negado porque no hay pasajes), para que lo vea un médico y le de un récipe local, para comprar las medicinas con dólares paralelos, 1.200% por ciento más caros que el dólar oficial Cencoex, con el que se supone se importan los medicamentos en Venezuela, pero que no le están dando suficiente a los laboratorios ni para pagarle sus deudas ni para las nuevas importaciones, u 800% más que Sicad1, con el que se supone le debería dar los dólares de viajeros, que el paciente en cuestión no puede acceder porque no tiene fuerzas para hacer la famosa carpeta de solicitud, ni hacer la cola en el banco para que le den la autorización de la tarjeta y el efectivo, que igual si se lo dan le permitiría comprar más o menos tres días de medicamento a precio internacional, sin pagar comida ni hotel ni la consulta del médico para que le de el récipe, u 80% por encima de Sicad2, si es que en realidad se pudieran conseguir fluidamente esos dólares en ese mercado, que se ha restringido para algunas operaciones puntuales que incluyen fundamentalmente a personas que reciben por un lado el dólar a 50 y lo venden por el otro en el paralelo, igualito que el famoso Sitme, de donde se perdieron más de 20 mil millones dólares sin que haya un solo responsable.
Si todo esto está pasando debido a una conspiración orquestada por la oposición, parece claro, Presidente, que la guerra la están ganando, a juzgar por los resultados descritos por encimita. Eso sí, en vez de mandar este año a Pelo Malo, Azul y no Tan Rosa o Libertador a representar a Venezuela en los premios Oscar, deberíamos proponer a la oposición para este premio, porque además de esta gigante capacidad de organizar el mal que usted les atribuye, casi tan estelar como el Guasón en Batman (cuando en efecto han sido incapaces de organizar su propio despelote interno), tiene que ser que tienen una impresionante capacidad histriónica para que todos hayamos creído, todo este tiempo, que estaban más perdidos que el hijo de Lindbergh en términos de capitalizar la crisis, de la que usted les atribuye toda responsabilidad.

luisvleon@gmail.com

@luisvicenteleon

Fuente: http://www.eluniversal.com/opinion/140831/un-oscar-para-la-oposicion

viernes, agosto 29, 2014

"Elecciones y rebelión ciudadana" ("...una estrategia conjunta que permita y no penalice la diversidad...")



POR:VLADIMIRO MUJICA.

Nunca como antes en el complejo proceso social y político venezolano de estos últimos quince años, ha sido tan necesario insistir en que frente a un gobierno incapaz y corrupto, dispuesto a mantenerse en el poder utilizando todos los medios a su disposición, incluyendo la represión y la tortura, las fuerzas democráticas tienen que actuar en todos los ámbitos permitidos por la Constitución. Prepararse para las elecciones parlamentarias y actuar con decisión en todos los espacios de protesta social organizada y pacífica.

Los ejemplos recientes del recule oficialista en temas cruciales como el aumento de la gasolina; el atropello brutal y el desconocimiento de las leyes laborales en Guayana, y el establecimiento de la infame tarjeta de racionamiento a la cubana pomposa y ridículamente disfrazada de sistema biométrico, indican que frente a una manifestación clara de descontento popular el gobierno simplemente retrocede. Ello, por supuesto, no indica que el régimen esté de modo alguno respetando las reglas del juego democrático, sino que el miedo a tener que enfrentar el descontento de sus propias huestes, atosigadas de mentiras que presentan un paraíso ficticio donde el pueblo vive feliz y enfrentadas a la realidad brutal de un país invivible, es un consejero muy poderoso y eficaz.

Al régimen chavista y sus herederos maduristas se les escapa el país de las manos no porque un movimiento político les esté disputando el poder, sino porque su incapacidad para manejar la crisis nacional, que sus propias políticas han provocado, ha hecho crecer astronómicamente su impopularidad entre sus mismas bases de apoyo. Sin dejar de reconocer la robustez de la oposición democrática, es innegable que el declive sostenido del chavismo-madurismo en la opinión pública es, en buena medida, de su propia hechura.

A primera vista resulta difícil de entender que el régimen no atine a corregir, cuando sabe exactamente lo que tiene que hacer en relación con los temas centrales del desastre económico. No corrige, no por ignorancia sino porque no se siente con fuerzas de asumir el costo político de una rectificación que confirmaría los peores temores de la ortodoxia antediluviana del PSUV que ha advertido sobre la entrega sin resquemores de la revolución al gran capital internacional.

Una operación que se planea tras bastidores, para obtener a cualquier precio los preciados dólares de la supervivencia de la oligarquía chavista.

De igual modo resulta difícil de entender a primera vista por qué la oposición se sigue desgastando en polémicas internas sobre las virtudes o perversiones de “la salida” cuando es innegable que el hecho político fundamental es que las protestas de este año mostraron una capacidad de rebeldía latente en la gente cuya magnitud sorprendió a los proponentes de acciones en la calle, a quienes las adversaban por considerarlas inconvenientes para la política de acumulación de fuerzas y al propio gobierno que no tuvo otra respuesta que la represión.

No hay contradicción de fondo entre las distintas líneas asomadas por los diversos sectores de la alternativa democrática mientras las mismas se mantengan en el marco constitucional y obedezcan a una estrategia conjunta que permita y no penalice la diversidad. No como una concesión graciosa, sino porque así como sería inadmisible que la oposición no se preparara a conciencia para el escenario electoral, del mismo modo es suicida poner todos los huevos en una sola canasta, sobre todo con un régimen tambaleante e inepto pero con una capacidad todavía intacta para destruir y reprimir. Nuevas rutas constitucionales de sustitución del gobierno, incluidas cosas que hoy resultan impensables como la renuncia del Presidente, podrían despejarse de modo inesperado como resultado de las protestas y la dirigencia opositora debe estar preparada para actuar en lugar de intentar forzar todos los cauces de acción hacia las elecciones.

La dinámica de la situación política obliga a moverse en varias direcciones en el medio de una situación tenazmente fluida. La iniciativa del Congreso Ciudadano, la de Ciudadanos por la Unidad, y la propuesta de una Asamblea Constituyente pueden y deben co-existir con la preparación electoral y la construcción de espacios de rebelión ciudadana organizada y direccionada a erosionar la base de apoyo del régimen. Sobre todo si existe la posibilidad, abierta por la situación de desastre nacional que vive Venezuela, de que las protestas y acciones ciudadanas sean acciones conjuntas del país rojo y el país azul.

Un sueño de reconciliación nacional que a lo mejor no puede sino producirse en las trincheras de la rebelión ciudadana, en la mejor tradición de nuestra Constitución.

 Fuente://www.noticierodigital.com/2014/08/elecciones-y-rebelion-ciudadana/

miércoles, agosto 20, 2014

"Pobre PDVSA "."Inflación y explosión social".



POR:JOSÉ GUERRA.

Imbuidos en el torbellino político que azota al país, los venezolanos todavía no hemos reparado en apreciar la crisis terminal que sufre la principal empresa nacional. No es una crisis cualquiera la que agobia a PDVSA sino más bien la de una gestión que la hizo presa del nepotismo, la corrupción y una ineficiencia nunca vista, todo ello en el marco de una política que la puso al servicio de un proyecto político fracasado y como caja chica del PSUV. Paga ahora Venezuela los efectos del mal manejo de esa compañía.

pdvsa_deuda_art_jose_guerra_20ago2014

Por donde se le mire, usando cualquier indicador razonable, las cifras evidencian que algo grave sucede en PDVSA que ahora busca desesperadamente vender al mejor postor su filial en Estados Unidos, CITGO, para obtener algo de caja. Bajo la conducción de Rafael Ramírez y su equipo, PDVSA es una empresa en dificultades financieras, derivadas de una incapacidad crónica para aumentar su producción, con incrementos de costos importantes, endeudada y además con áreas de negocios que le restan posibilidades de expansión en sus actividades medulares.

En 2005 PDVSA lanzó el Plan Siembra Petrolera encaminado a elevar la producción desde 3.000.000 de barriles diarios ese año hasta 5.800.000 barriles en 2012. Concluyeron 2012 y 2013 y la producción sigue declinando hasta ubicarse en 2.900.000 barriles diarios, según el Informe de Gestión correspondiente a 2013, muy lejos de la meta propuesta en el plan aludido. De esa cantidad, apenas 2.300.000 son producidos por el esfuerzo propio de PDVSA y el resto por compañías extranjeras. En cualquier empresa medianamente seria, por ese simple hecho, ya su cuadro directivo había sido removido de sus cargos. Mientras la producción de petróleo disminuye, la nómina de la empresa aumenta exponencialmente hasta alcanzar en 2013 la astronómica cifra de 140.626 personas, una parte de ellas, dedicadas no a explorar, producir, refinar o comercializar petróleo, sino al activismo partidista. En 1998, PDVSA tenía 28.000 trabajadores, nivel cónsono con el volumen de producción de 3.300.000 barriles diarios.

Así será de critica será la situación de PDVSA, que de no ser por un par de maniobras contables realizadas sin escrúpulos, en 2013, la empresa arrojó pérdidas a pesar de vender en US$ 98,1 un barril de petróleo que le costó producir menos de US$ 12,0. Insisto, este es un caso único en el planeta. Según el Informe de Gestión de 2013, PDVSA obtuvo ganancias por US$ 12.097 millones. Si se restan las utilidades cambiarias por efecto de la devaluación del bolívar por un monto US$ 7.952 millones y los ingresos por US$ 12.000 millones por la venta de su participación en la Empresa Nacional Aurífera al BCV, con el detalle de que esa empresa productora de oro, no produjo un gramo de ese metal en 2013, la verdad es que PDVSA no produjo ganancias sino pérdidas. Esa es la realidad de una compañía que, exprimida por el gobierno y muy mal administrada, tiene que recurrir a artilugios contables para inflar sus ingresos.

Como resultado de la caída de la producción, el aumento vertiginoso de los costos, las cargas que le impone la voracidad fiscal, los egresos por financiamiento al PSUV más un régimen cambiario absurdo, PDVSA ha optado por un mecanismo de financiamiento muy peligro para enjugar su déficit de operaciones y que consiste en la impresión de dinero por parte del BCV. Ese financiamiento del BCV a PDVSA ha implicado que literalmente la deuda la empresa con el ente emisor, valorada en US$ 81.200 millones al cierre de junio de 2014, sea equivalente casi al total estimado de exportaciones de la empresa para el cierre de este año. Los efectos de este hecho son un crecimiento de la liquidez monetaria que se expresa en una masa de dinero que al entrar a circular en la economía ésta no puede absorberla, lo que se traduce en devaluación del bolívar e inflación.

Al contabilizar lo adeudado por financiamiento externo más los pasivos con el BCCV, sin incorporar las obligaciones con proveedores y con empresas expropiadas, en junio de 2014, la deuda de PDVSA se situó en US$ 124.454 millones, aproximadamente 24,0% del PIB, como se aprecia en el gráfico. Además tiene pendientes un par de demandas de pronto dictamen por expropiaciones no pagadas a Conoco-Phillips y Exxon-Mobil por más de US$ 10.000 millones y vencimientos de deuda en octubre próximo por US$ 4.500 millones. Pobre PDVSA.

 Fuente:http://www.noticierodigital.com/2014/08/pobre-pdvsa/


Inflación y explosión social. 



POR:JUAN PÁEZ ÁVILA.
El aumento del salario mínimo en un 30%, que lo eleva a 4.152 bolívares fuertes, uno de los más altos de América Latina, según voceros oficiales, no ha entusiasmado a la mayoría de los trabajadores que desde hace varios días enfrentan otro aumento en los productos de consumo de primera necesidad, que les hace imposible cubrir la cesta alimentaria, que ronda los 12.000 bolívares, 3 salarios mínimos, cuestión que se les agrava cuando piensan en pagar alquiler o cuota mensual de sus viviendas y otros gastos como el transporte, educación y salud de los integrantes de su familia, porque la cesta básica anda por los 20.000 bolívares, 5 salarios mínimos.

La inflación de los precios no puede ser contenida por los controles, porque falta el complemento o la política fundamental para estimular y aumentar la producción en el país, que permita colocar los alimentos en el mercado en cantidades suficientes, que a su vez provoquen la caída de los precios. Según varios expertos en la materia la inflación anualizada supera el 60% y calculan para finales de año llegue a 70 u 80%.

Los resultados de esta política de aumentos de sueldos y salarios son conocidos no sólo por los economistas, sino también por las amas de casa. Los primeros analizan y explican las razones por las cuales se provoca la inflación que anula cualquier aumento de sueldos, y las jefas del hogar comprueban en el mercado que el dinero no les alcanza para comprar lo básico para una alimentación adecuada, según las recomendaciones de nutricionistas y médicos especializados. De allí el dicho popular de que estos aumentos se vuelven sal y agua para quienes los reciben, porque hay otros millones de venezolanos desempleados y trabajando en la buhonería, que también van al mercado, y no han recibido esos aumentos, a quienes se les hace más grave la situación para alimentar a sus familiares.

Y el futuro de los venezolanos de menores ingresos, incluso los de la clase media, no parece vislumbrar mejoras en los niveles de vida, porque no obstante los altos precios del petróleo, el gobierno gasta más en importaciones de alimentos, que en inversiones en respaldo a los agricultores para aumentar la producción de alimentos. Por lo contrario, muchos de esos productores del campo lo que reciben son amenazas de invasión de sus fincas, o son realmente invadidas para repartirla entre campesinos y desempleados que llevan de los barrios populares, a quienes no preparan para administrar eficientemente esas tierras, y en su mayoría se ven obligados a abandonarlas, y volver a poblar los cerros sin servicio públicos y cargados de miserias en las principales ciudades del país.

Frente a un nuevo desengaño ante el aumento de sueldos y salarios, que como afirma otro dicho popular sube por las escaleras, mientras los precios lo hacen por los ascensores, en el país se producen mensualmente centenares de protestas, cuyos trabajadores no sólo reclaman nuevos aumentos, sino también pagos atrasados de prestaciones sociales y mensualidades sin cobrar en las fechas de vencimiento.


De allí que no es aventurado concluir que estamos al borde de un abismo, de una explosión social, si el gobierno no es capaz de modificar sus políticas económicas y sociales que detengan la inflación y estimulen a la empresa privada en la ciudad y en el campo, la mayor fuente de producción y empleo en las naciones desarrolladas. Y sobre todo si el gobierno no disminuye el gasto improductivo, orienta la renta petrolera a la inversión, realmente productiva y elimina la corrupción de altos jerarcas gubernamentales que se han aprovechado de sus influencias y complicidades en lo que fue Cadivi y que hoy se denomina Cencoex, y en la que defalcaron más de 22.000 millones de dólares, con empresas de maletín, que fue denunciado por el ex -ministro Jorge Giordani y la ex _Presidenta del Banco Central Edmeé Betancourt.

Fuente:http://www.noticierodigital.com/2014/08/inflacion-y-explosion-social/


Schemel: Se le acabó el tiempo al gobierno

19 Agosto, 2014
oscar_schemel_cortesia_jul2014
El presidente de Hinterlaces, Óscar Schemel, fue muy enfático este martes al asegurar “con toda responsabilidad” de que al “gobierno se le acabó el tiempo”.

Así lo dijo en el programa Vladimir a la 1 por Globovisión.

“Hay un clima de desconcierto, de incertidumbre, de malestar muy acentuado en la población venezolana. Todavía no llega a convertirse definitivamente en desesperanza, rabia o desbordamiento pero sí hay un clima dificil para el gobierno nacional y te puedo decir con toda responsabilidad que se le acabó el tiempo”.

“¿Qué quiere decir eso?”, le preguntó Vladimir Villegas.

“Las guarimbas le dieron un respirito a la gestión del gobierno del presidente Maduro. Repolarizaron al país y el chavismo se radicalizó, se atrincheró alrededor de su figura fundamental, el presidente Maduro. La valoración positiva de la gestión durante las guarimbas, aunque parezca increíble, mejoró significativamente…”

“Sin embargo, al 9 de agosto que es nuestra más reciente medición, el presidente ya ha perdido 18 puntos de enero al principio de agosto, 18 puntos en la valoración positiva de la gestión. Hoy está en 39%. No es una cifra mala, no es una cifra negativa pero hay una tendencia negativa”.

Y cuando Villegas le dijo que la frase “se le acabó el tiempo” tenía dos interpretaciones (haga lo que haga se le acabó el tiempo o que los cambios no esperan), Schemel precisó: “No, los cambios no esperan”.

“¿Tiene capacidad de dar un viraje, puede hacerlo, puede recuperarse?”, le preguntó Villegas.

“Sí”, respondió Schemel. “Porque entre otras cosas Nicolás Maduro es hoy el único líder visible, reconocido del país. Todo lo que haga para bien o para mal tiene un impacto en el comportamiento de la opinión pública”.

Luego Schemel pasó a explicar lo que las encuestas “están viendo”.

“Suben los niveles de descontento, los niveles de angustia como consecuencia de la incertidumbre no solo por los problemas sino fundamentalmente porque la gente no ve respuestas, no ve soluciones, no ve salidas. Y de la misma manera el único líder visible hoy, reconocido, es el presidente Maduro. Tiene una gran oportunidad, pero la gente le está reclamando decisiones. Como me decían ayer en un par de focus groups, que se ponga las pilas, que tome decisiones, que asuma la gestión, que dé respuestas, que disminuya los niveles de angustia e incertidumbre porque de la angustia y la incertidumbre vamos a pasar a la desesperanza y estamos hoy en ese umbral”.

Schemel aprovechó la ocasión para responder una pregunta que le hizo Villegas al inicio del programa sobre que los ministros hayan puesto sus cargos a la orden (una decisión que no ha sido evaluada todavía por Hinterlaces). Sin embargo, Schemel dijo:

“El problema no es tanto cambiar ministros, el problema para la gente es cómo se define un rumbo, cómo bajamos los niveles de incertidumbre, la clave es que los venezolanos ya están pasando de la incertidumbre al descontento y la desconfianza, están reclamando decisiones, no andan buscando un culpable, insisto, andan buscan a un héroe, un padre un líder que tome decisiones, que señale el rumbo y que garantice un nuevo porvenir”.

Los números sobre la gasolina y las tarifas eléctricas

“En la semana del 2 al 9 de agosto, el 53% de los venezolanos estaba en desacuerdo con el aumento de la gasolina; esos son aproximadamente 9 puntos más que el mes anterior. El gobierno abrió el debate sobre el aumento de la gasolina pero no colocó en la mesa sus argumentos.. y entonces el debate fue cubierto por la oposición y aumentó el rechazo”.

“De la misma manera existe un rechazo mayoritario al aumento de las tarifas eléctricas por el descontento en el servicio. 76% está en desacuerdo con el aumento de las tarifas eléctricas fundamentalmente porque consideran que el servicio no es bueno”.

“El 54% estuvo en desacuerdo con distribuir entre los venezolanos en cuentas bancarias el dinero obtenido por el aumento de la gasolina (tal y como se hizo en Irán)”.

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2014/08/schemel-al-gobierno-se-le-acabo-el-tiempo/

viernes, agosto 15, 2014

"Al borde del abismo"

POR:GERARDO BLYDE.

Hasta dónde devalúo, hasta qué punto controlo cambio y precios de productos -incluyendo la gasolina- sin que se rompa la liga de la precaria gobernabilidad que tengo? Esta pregunta debe estársela haciendo todo el alto gobierno nacional.

Ya no se trata de filosofía politiquera barata; es la dura realidad de la vida diaria que presiona con una fuerza inconmensurable y les pone frente a decisiones impostergables, a riesgo de terminar llevándolos en los cachos, tanto si actúan, como si no lo hacen.

La medida justa entre lo posible y lo deseable de las decisiones y acciones por tomar tiene paralizado a un gobierno que anuncia sacudones y termina dando sólo palmaditas. Que asoma el alza inminente de los combustibles, para luego decirnos que aún no es la cosa. Que promete el inicio de la discusión del contrato colectivo marco de la administración pública y ordena reprimir a los trabajadores de Guayana que reclaman la mora decenal en la discusión de su contrato. Que decreta aumentos de salario mínimo el 1° de mayo y a esta fecha no ha bajado ni un solo centavo a la administración descentralizada. Que en su Plan de la Patria establece entre sus principales líneas estratégicas de acción el luchar por un medio ambiente sano para todo "el planeta", pero que no autoriza la importación ni de partes (repuestos) para reparar camiones compactadores, ni para la adquisición de nuevas unidades. Que lanza un ambicioso e "inteligente" plan de patrullaje para la lucha contra la inseguridad, pero que luego no hay ni cómo hacerle un simple cambio de aceite al motor de las patrullas. Y paro aquí la enumeración porque no me alcanzaría todo el periódico -recortado en sus otrora 4 voluminosos cuerpos por falta de papel- para seguir esta lamentable lista de contradicciones.

¿Qué ve un gobernante cuando está ante la necesidad de tomar medidas que recorten el gasto público que producirán inicialmente un shock económico que, aunque muy necesarias para sanear, en el corto plazo generarán descontento popular? Sencillo: ve cómo está evaluado ante quienes gobierna. Si tiene suficiente apoyo se atreve, toma las medidas, sufre una pérdida considerable de popularidad y calcula que a mediano plazo puede recuperarse cuando las cosas comiencen a marchar mejor. Sabe que no hay garantías, que la caída puede ser monumental o puede ser razonable, pero digamos que ad initio cuenta con un piso de apoyos que lo deberían sostener.

Números

Veamos los números que han sido recientemente publicados. Keller midió al país en mayo. Su estudio señaló que sólo el 38% de los venezolanos apoya a Maduro, que el 61% cree que vendrá un colapso y que el 68% piensa que estamos mal y que económicamente empeoraremos en los próximos meses. Datanálisis midió a finales de julio. Su estudio un mes después arrojó cifras aún peores. El 80,2% de los venezolanos piensa que la situación general del país está mal. El 83,1% que la economía está mal (en mayo la cifra de esta misma encuestadora era de 75,5%). El 50,8% de los que se consideran chavistas también piensa que la situación económica está mal. La percepción de Maduro es positiva sólo para un 35,7% de los venezolanos, mientras que un 62,3% la tiene negativa. Y los principales problemas del país son: inseguridad 32%, problemas económicos más de 50% (desabastecimiento 32%, + alto costo 7,4%, + crisis económica 6,2%, + desempleo 4,5%). Además todos los estudios arrojan que dos de cada tres venezolanos -incluyendo a un buen sector del chavismo- piensan que el gobierno es incapaz de resolver esta crisis. También aparece -por fin- la corrupción como causante de esta ruina.

¿Dónde está el piso de popularidad para tomar las medidas? ¡Upss!, como que el existente no es suficiente para hacerlo; consecuencia: me paralizo, sigo el discurso que trata de aglutinar a los míos, me amarro a alguna figura que me ayude a mantenerme (en el caso de Maduro a Chávez), hago anuncios para medir el impacto, pero no ejecuto nada de lo que debo hacer. Culpo al contrabando, a los empresarios y a su ya no creíble guerra económica, anuncio más medidas de control punitivo del Estado sobre lo privado tratando de rememorar el Dakaso. Para decirlo en criollo, sigo corriendo la arruga a la espera de algún milagro, como quien se endeuda más allá de su capacidad de pago, contando con que el domingo se ganará la lotería.

Pero la lotería ya nos las ganamos cuando el precio de nuestro barril petrolero pasó la barrera de los 90 dólares y se ha mantenido así por más de una década. Nadie afuera es culpable de que el gobierno haya despilfarrado el premio y nos haya colocado a todo el pueblo venezolano al borde del abismo. Ahora, o les sale el chingo o les sale el sin nariz.

gblyde@gmail.com

@GerardoBlyde

miércoles, agosto 13, 2014

"Principal calificadora china ve alto riesgo en Venezuela"

Dagong degradó la calificación del país y proyecta déficit fiscal de 14,7% del PIB.

POR:VÍCTOR SALMERÓN
En lo que podría ser interpretado como un gesto de confianza en el país tres semanas atrás el presidente de China, Xi Jinping, abandonó Venezuela tras la firma de 38 acuerdos de cooperación.

No obstante, Dagong Global Credit, la principal calificadora del gigante asiático fundada con el acuerdo conjunto del Banco del Pueblo y la Comisión de Comercio y Economía del Estado, observa un elevado riesgo en el corto y mediano plazo, de hecho, el pasado primero de julio degradó la calificación de Venezuela desde BB+ a BB-.

El reporte de Dagong señala que graves desequilibrios macroeconómicos arrastrarán a Venezuela a la recesión en el corto plazo y exacerbarán el malestar social.

Explica que un elevado déficit fiscal, insuficiencia de reservas internacionales y presiones para una significativa devaluación de la moneda contribuyen a una evidente tendencia de disminución en la solvencia del Gobierno, tanto en moneda local como extranjera.

Añade que la ineficacia que muestra el Gobierno para lidiar con el desequilibrio estructural de la economía y el deterioro de la seguridad social, tienen como consecuencia un creciente descontento y por tanto aumenta el riesgo de inestabilidad política.

Al evaluar las causas que llevarán a Venezuela a la recesión indican que en 2013 se exacerbaron la sobrevaluación de la moneda y la alta inflación, mientras que el declive de la producción petrolera y la fluctuación de los precios del barril dificultarán la posibilidad de impulsar las exportaciones.

En este entorno Dagong proyecta que la economía venezolana caerá 2,3% en 2014 y espera un crecimiento a paso lento en el mediano plazo.

El informe indica que bajo el impacto de la recesión y la intensificación de las contradicciones sociales el gasto del Gobierno seguirá creciendo añadiendo una gran presión sobre las finanzas públicas que en 2014 cerrarán con un déficit de 14,7% del PIB, mientras que la deuda del Gobierno alcanzará 52,2% del PIB y posiblemente supere 60% en 2018.

Destaca que en 2013 las reservas internacionales cayeron hasta 5,7% del PIB y cubren 19,4% de la deuda externa.

Entre el tercer trimestre de 2008 y el tercer trimestre de 2013 (última cifra suministrada por el Banco Central de Venezuela) la deuda en dólares del Gobierno experimentó un salto de 105% desde 50 mil 715 millones de dólares hasta 104 mil 262 millones.

Este incremento ha comenzado a pesar en las cuentas públicas y el pago de capital e intereses realizado por la República en los primeros tres trimestres de este año equivale a 18,8% del ingreso obtenido por las exportaciones petroleras que aportan 96% de las divisas que recibe el país.

En siete años el gobierno venezolano ha recibido 56 mil millones de dólares en financiamiento de China pero el canciller, Elías Jaua, aseguró que el país ya canceló con envío de petróleo 50 mil millones de dólares mientras que el vicepresidente para el área económica, Rafael Ramírez, ha señalado que solo se han cancelado 24 mil millones de dólares.

El Presidente de la República, Nicolás Maduro, ha explicado que en su opinión el dinero recibido por créditos de China "no le pone a nuestra patria una deuda pesada, es un financiamiento".

¿El gobierno chino toma precauciones? El viernes de la semana pasada Reuters reportó que Pdvsa mudó las cuentas bancarias que usa para recibir el dinero de sus exportaciones de crudo y derivados a China Citic Bank.
Fuente: http://www.eluniversal.com/economia/140813/principal-calificadora-china-ve-alto-riesgo-en-venezuela

 
León aseguró que 80% del país evalúa negativamente la gestión económica 
 
El presidente de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, se manifestó optimista en que el Gobierno nacional moverá su gestión a una liberación de precios y unificación cambiara de "forma gradual". Comentó que el diferencial cambiario "real" está aproximadamente en 30 bolívares por dólar.
imageRotate
León también consideró que Maduro ha perdido 15% de popularidad por la crisis económica (Captura)
EL UNIVERSAL
miércoles 13 de agosto de 2014  03:35 PM
Caracas.- El presidente de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, aseguró que 80% de la población evalúa negativamente la gestión económica del país, lo que ha repercutido negativamente en la popularidad del presidente Nicolás Maduro, que bajó 15% desde diciembre hasta julio.

Consideró indispensable un cambio en el modelo económico, que a su juicio también es considerado por el Gobierno nacional. León reiteró que el "pecado original" de la crisis económica del país es el control cambiario: "Yo creo que es indispensable un cambio en el modelo económico. Pero lo cree el mismo Maduro. El Gobierno sí sabe que tenemos que ir a una unificación cambiara. Tiene que mezclar una unificación con una liberación de precios".

En el programa Vladimir a la 1, que transmite Globovisión, León explicó que mientras se mantenga un cambio "sobreevaluado" de 6,3 bolívares por dólar existe un estímulo permanente de la "sobredemanda de divisas y luego la corrupción".

"Si analizas todo lo que ha dicho el Gobierno desde el primer día, racionalmente quiere decir que están en la dirección correcta. La pregunta es por qué no lo han hecho. Tenía la opción al principio y no lo hizo, ahora los costos de salidas son más elevados. Las cosas que hay que hacer están claras, pero todas tienen costos", comentó.

Con respecto a la asignación de divisas, explicó que en su momento consideró al Sistema Cambiario Alternativo de Divisas (Sicad 2) una alternativa para disminuir la demanda pero que no ha cumplido con las expectativas.

"Estos dos últimos meses, el Gobierno incrementó la asignación de divisas al sector de alimentos para tratar de mejorar la situación de abastecimiento", señaló.

Por otra parte, coincidió con el Gobierno nacional en que el contrabando de extracción afecta de manera importante la economía venezolana "pero eso no se resuelve cerrando la frontera colombiana".

"La salida (a la crisis económica nacional) es un sistema cambiario racional, no un sistema de precios. A 6,30 no le alcanzan los dólares a EEUU, a Canáda, los estás regalando. El cambio real está en torno a 30 bolívares por dólar. Eso sí, con apertura de mercado. Te va a costar unos reales, pero en la vuelta de la esquina vas a equilibrar ese proceso", argumentó.

En este sentido, puntualizó que "no hay forma de tomar una medida de ajuste y atender una crisis sin costo. Porque cometiste un error, pero cuando lo cometes pagas por él. Lo que sí existe, es que lo vas a tener que hacer porque la economía es rebelde, si no tomas la medida hoy, la vas a tomar mañana y será peor".

A su vez, indicó que Venezuela no puede ir a un subsidio cambiario porque estás subsidiando a todos los que reciben dólares y sugirió que se debe ir a un subsidio en bolívares directo a la población, en los precios de productos que se quiere mantener más bajos.

lunes, agosto 11, 2014

"CITGO en la debacle petrolera"("...Que el gobierno de Nicolás Maduro venda...un atentado contra el patrimonio de la nación...")



POR:PEDRO BENÍTEZ. 

Rafael Ramírez, Ministro de Energía y Petróleo desde el 17/07/2002, Presidente de PDVSA desde 20/11/2004 y Vicepresidente del Área Económica 21/04/2013, cuarto bate, pitcher, novio de la madrina e hijo del dueño del equipo, ha sido el brazo ejecutor y responsable directo de la debacle de la industria petrolera nacional.

Durante su gestión la deuda de PDVSA pasó de 6 mil millones de dólares en 1998 a 43 mil millones en 2013. De exportar gasolina Venezuela pasó a importarla. Las refinerías se queman, explotan, se paralizan, funcionan mal o no dejaron de funcionar. La producción de petróleo pese a todas las promesas hechas por él (plan siembra petrolera) no hay forma ni manera que supere los 2.8 millones b/d (datos oficiales), mientras el personal de la industria se ha multiplicado por cinco.

Ese mismo funcionario, ahora en papel de cuadro político comprometido, se presenta ante el III Congreso del PSUV como el salvador de la patria.

La verdad es que Ramírez se ha dedicado desde abril del año pasado a hacer pagar a los venezolanos el desastre y saqueo que él, junto con Giordani, Merentes (y otros), contribuyó a propiciar. Las sucesivas devaluaciones han tenido un objetivo: cuadrar las cuentas de PDVSA.

Ante los delegados del partido oficial tuvo la desvergüenza de afirmar que: “En este país no hay ningún problema de divisas”.

En realidad debió cambiar el tiempo verbal, pues su intención es que no tenga problemas de divisas para los propósitos del régimen. Es por ello que entre otras opciones se está por concretar la venta de Citgo, propiedad del Estado venezolano, por un monto oscilaría entre 10 a 15 mil millones de dólares, tal y como lo informó con detalle el portal de noticias y análisis konzapata.

Vender esa compañía no tendría mayor inconveniente si el producto de esa transacción se fuera dirigir a desarrollar, por ejemplo, proyectos en la Faja del Orinoco. Pero conociendo la trayectoria de los personajes uno tiene fundadas sospechas que eso no será así.

Van a realizar esa venta para cumplir con China, seguir recibiendo financiamiento rápido de ese país y salir de una propiedad que pudiera ser objeto de litigios en E.E.U.U.


Hay que oponerse a esa venta. Que el gobierno de Nicolás Maduro venda Citgo es un acto de irresponsabilidad, un atentado contra el patrimonio de la nación. Será como el que vende el auto, pero no para dar la inicial del apartamento, sino para llegar a fin de mes y pagar deudas de juego. ¿O se puede esperar algo mejor de esa gente?

@PedroBenitezF

 Fuente:http://www.noticierodigital.com/2014/08/citgo-en-la-debacle-petrolera/