martes, mayo 22, 2018

"La derrota del régimen y la tarea de la oposición"

POR.EDDIE A. RAMÍREZ. 
 
Los demócratas debemos estar de júbilo. El régimen recibió tres estocadas, cada una de ellas mortal: 1- La elevada abstención. 2- El bajo número de votos que tuvo que asignarle el CNE a Maduro y 3- El pronunciamiento de Henri Falcón desconociendo el proceso electoral.
La cifra de un 54 % de abstención decretada por el CNE fue muy alta y, desde luego, la abstención real evidenciada por fotos, videos y testigos en centros electorales fue muchísimo mayor, lo cual descalificó aún más el proceso. El CNE le asignó a Maduro apenas 5.823.728 de votos, apenas un 29 % de padrón electoral. La declaración del candidato Henry Falcón de no reconocer la elección por carecer de legitimidad,debido a las grandes irregularidades derivadas del incumplimiento de lo acordado, fue tan dañina al régimen como la abstención.
Fuimos partidarios de no acudir a las urnas por estar seguros de que el régimen totalitario utilizaría todos los medios ilegales posibles para imponer su voluntad y porque los demócratas contábamos con la posición de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y 14 países latinoaméricanos de no reconocer un proceso electoral fraudulento. Falcón debió respetar la decisión del resto de los partidos de oposición de no presentar candidatos. Por ello, fue objeto de críticas bien fundadas, pero también de acusaciones no sustentadas. Muchos votaron de buena fe pensando que era la única opción, considerando que el resto de la oposición no había realizado una buena tarea. Sin embargo, su correcta declaración denunciando los vicios del proceso lo reivindican. Aunque seguramente esas dos decisiones fueron motivadas para proyectar su imagen, lo importante es que le hizo un gran daño al régimen. Ahora debe subordinar sus legítimas aspiraciones al interés colectivo.
Corresponde a la dirigencia opositora lograr acuerdos para darle la puntilla al narcorégimen que resultó herido de muerte. Muchos errores se han cometido en estos últimos años. Sin duda los demócratas exigimos que de ahora en adelante se logren acuerdos que permitan despertar las esperanzas de ciudadanos que sufren las consecuencias de una dictadura nefasta. Los dirigentes de oposición, citados en orden alfabético, Borges, Capriles, Falcón, Ledezma, López, Machado, Ramos y Rosales deben presentarle al país un acuerdo político y unos lineamientos a seguir por un futuro gobierno. Quienes ejerciendo su derecho a opinar disparan dardos venenosos en contra de estos dirigentes deben reconocer que no eran ciertas las acusaciones de colaboracionismo con el régimen, sino diferentes puntos de vista con los cuales se puede o no estar de acuerdo, pero que son respetables.
El candidato Bertucci dejó en suspenso su pronunciamiento, sobre si reconoce o no la validez de la elección, hasta determinar si las irregularidades que existieron afectarían los resultados. Pareciera que no le interesa entender que el problema no son los números, sino cómo llegó el CNE a los mismos y la ilegitimidad del proceso y del candidato oficial.
El reciente domingo Maduro fue derrotado y debemos celebrar. El CNE y el Alto Mando Militar dieron una demostración de sumisión y de deshonestidad intelectual. El general Padrino López no pasa de ser un pobre centurión al servicio del régimen. Afirmar que se ejerció la libertad de elegir y que se garantizó el derecho de los ciudadanos es una gran mentira ¿Cuándo tendremos una elección como en Costa Rica? ¿Cuándo dejaremos de ver más de una docena de generales en traje de campaña avalando un proceso irregular? Esto lo podremos lograr el día que los venezolanos tomemos mayor conciencia cívica y unidos exijamos el cumplimiento de la Constitución y las leyes.
Como (había) en botica: A Maduro lo sostienen tres generales: Vladimir Padrino López, ministro de la Defensa que permite que Valentín Santana, el conocido delincuente paramilitar del régimen, esté rueda libre y se abrace públicamente con el coronel Lugo quien fue denunciado por agredir a periodistas y a diputados. Padrino todavía sostiene que “Marx está más vigente que nunca”. Gustavo González López, que permite torturas en el Sebin y mantiene detenidos a menores de edad y a ciudadanos que tienen boleta de excarcelación. Néstor Reverol, ministro del Interior, sancionado por países democráticos. Dos buenas noticias sobre éxitos de jóvenes venezolanas en el exterior: Carmen Virginia Piña Arapé, abogada graduada en el Zulia e hija de compañeros de Gente del Petróleo, finalizó una maestría en Texas y aprobó su incorporación al gremio de abogados norteamericanos. Marilia Arriaga, estudiante de bachillerato en Halifax, Canadá, recibió Premio de Ciudadanía del Ayuntamiento por su dedicación y compromiso para mejorar la calidad de vida en su comunidad ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

sábado, mayo 19, 2018

"¿Votar o no votar por Maduro?"....."Falcón, el Cándidato"...

Votar como acto de masturbación

¿Votar o no votar por Maduro?

Muchos amigos y medios internacionales me han pedido analizar la situación electoral en Venezuela. En particular, me pidieron contestar las siguientes preguntas.
1) ¿Son legítimas o ilegítimas las elecciones del domingo en Venezuela?
Las elecciones son ilegitimas, porque no existen las condiciones básicas para que los ciudadanos puedan tomar decisiones razonadas sobre el proceso y los candidatos electorales. Esta deficiencia estructural existe en varios ámbitos claves.
1. Se requiere un entorno socio-económico estable que permite a la población concentrarse en la contienda electoral y ponderar las opciones que se presentan. Con una hiperinflación de más del 10,000 %, una ausencia de medicinas y alimentos generalizada para las mayorías, una reducción del PIB en el último lustro de alrededor del 45%, una emigración económica de más de un millón de personas, y una muy alta tasa de criminalidad, esas circunstancias socio-económicas no están dadas.
2. Elecciones sólo tienen sentido cuando los candidatos representan alternativas viables de política pública progresista ante los grandes problemas de la nación y de los ciudadanos. Ninguno de los dos bandos –o bandidos-- de la "oposición" cumple con esta condición. El oportunista ex chavista Henry Falcón y el oscurantista "evangélico" Javier Bertucci --los dos candidatos de mayor preferencia electoral de la "oposición"-- van a ir con el FMI para recomponer la economía. Las condiciones draconianas que pondrá el FMI para dar su infame Paquete de Ajuste Estructural, harán palidecer las condiciones que la institución impuso a Grecia en su momento, porque Venezuela no es parte del Primer Mundo y tiene cero poder de negociación. En consecuencia, las condiciones infernales en que vive actualmente la mayoría de los venezolanos, empeorarán drásticamente. De hecho, ni Falcón ni Bertucci tienen un programa para regresar el país al camino del desarrollo sustentable. La dolarización y el FMI de Falcón y la "salvación del país a través de la fe", del Rasputín pentecostalista, son el mismo proyecto: entregar la soberanía de Venezuela a Washington y el gran capital occidental.
El otro ala del espectro político, que representa Maduro, igualmente no tiene ningún programa realista ni creíble para salir del desastre económico que ha creado. Venezuela necesita un Plan Marshall para salvarse, pero la mafia usurpadora de Miraflores no tiene cabezas para diseñarlo, ni acceso a los circuitos financieros internacionales, que podrían costearlo. Desconocidas las elecciones de antemano como "ilegales", por los centros de poder occidental, será imposible que --"ganando" Maduro-- consiga los recursos para el ajuste estructural necesario del sistema económico. Sin Occidente y sin China, la elección se realiza, por así decirlo, en un catch-22, donde no hay solución electoral alguna para salvar a la economía. De ahí, que la promesa de Maduro, que si gana las elecciones, llevará a cabo "una revolución económica que sacudirá al mundo", no es más que una patética mentira. Ninguno de los candidatos tiene un proyecto económico viable. Por eso, ninguno sirve para ser presidente.
3. El régimen de Maduro se basa en la mentira (de la guerra económica), las bayonetas de los generales faccionistas Padrino López y Néstor Reverol (represión militar), la monopolización de los dólares y la dependencia asistencialista generalizada cual medio de control socio-político, financiada con ellos (Carnet de la Patria, CLAP). La combinación de esos cuatro factores ha creado una clientela electoral cautiva para el gobierno, por una parte; y un ambiente generalizado de desmovilización, frustración, incertidumbre y tendencia hacia el abstencionismo, por otra. En ese ambiente, el debate público racional y transparente que es una precondición imprescindible para facilitar la conciencia ciudadana cual precondición del voto razonado, no se ha podido dar. La situación de manipulación sistemática de la información y del razonamiento electoral, muy semejante a la que prevaleció en Estados Unidos en la última contienda presidencial, hace imposible cumplir en Venezuela con el mandato de una votación nacional democrática que exprese la soberanía popular mayoritaria.
2) ¿Fracasó la oposición en su intento por derrotar a Nicolás Maduro o el Presidente venezolano les pasó por encima?
Las dos cosas. Era –y es—un conflicto entre la vieja clase política y la nueva clase política, que se formó durante los primeros años del Chavismo. Dos fracciones de la clase política, con iguales carencias éticas y compromisos populares, se enfrentaron, como dos mafias del barrio que procuran controlarlo. Mostraron ser más eficientes en la guerra callejera y sucia, al igual que en los pleitos de superestructura (parlamento), las cohortes de Maduro/Cabello, que las de las viejas élites políticas.
3) ¿Se radicalizará aún más el gobierno de Maduro tras los comicios o está condenado en el corto plazo?
Está condenado a colapsar relativamente pronto, por el aislamiento internacional y latinoamericano. Para impedirlo, se volverá más represivo, implementando la llamada "reforma constitucional" e imponiendo el llamado "Estado comunal", que es, esencialmente, el Estado de Mussolini con control total del centro del poder, bajo el disfraz de un régimen popular revolucionario de nuevo tipo.
4) Finalmente Maduro se salió con la suya en cuanto a la realización de elecciones ¿Esto demuestra el fracaso o el escaso peso de los organismos internacionales y regionales?
Sin duda, que Maduro salió triunfante de las turbulencias políticas de la era post-Chavez, tanto a nivel del Partido como en cuanto a la estructura nacional de poder. Hay que tomar en cuenta, sin embargo, que se aprovechó de una coyuntura internacional que le benefició de múltiples maneras. En primer lugar, el bolivarianismo hemisférico que construyó Hugo Chávez con Lula, Fidel y Kirchner, le sirvió en su momento como paraguas protector al Madurismo. Sin embargo, esto se acabó ya.
En segundo lugar, las crisis mundiales en Corea, Medio Oriente y Europa oriental, desplazaron el conflicto de Venezuela a segundo y tercer plano. De todas formas, el imperialismo occidental sabe que la caída del régimen es inevitable, de ahí que no le importa, si sucede un año antes o después. Es decir, la intensidad de la presión externa imperial ha sido relativamente baja, comparada, por ejemplo, con la destrucción sistemática de la Unidad Popular chilena por Nixon, o la Revolución Sandinista nicaraguense, por Reagan, para no mencionar la agresión a la Revolución cubana. Las afirmaciones contrarias de Maduro y su aparato de propaganda son simples mentiras.
5) ¿Qué rol juegan los militares al sustentar la Presidencia de Maduro?
Como decía, junto con los dólares y las mentiras, son el tercer sostén del régimen. Sin los generales faccionistas Padrino López y Néstor Reverol, que encabezan la "pandilla de malandrines" que usurpan el Palacio de Miraflores, en palabras del general chavista Cliver Alcalá, ya no estaría en la presidencia.
6) ¿Hay una fractura interna en el chavismo?
Sí, una fractura total, como se evidencia en el hecho, de que muchos de los colaboradores militares de alto rango de Hugo Chávez, como los generales Rodríguez Torres y Raúl Baduel, el héroe que derrotó al golpe militar, están en la cárcel, mientras que muchos civiles chavistas de jerarquía están organizados en movimientos anti-maduristas. Por supuesto, hay una tercera fracción de oportunistas deleznables que pasaron sin problema moral alguno del proyecto humanista de democracia participativa del Comandante Hugo Chávez, a la miserable dictadura pequeño-burguesa de Maduro. Allá están Tarek William Saab, Alí Rodríguez y muchos otros.
7) ¿Qué podría ocurrir en Venezuela a partir del 21 de mayo?
En primer lugar, es irrelevante quién gane las elecciones, porque ninguno de los candidatos puede resolver los grandes problemas nacionales. En este sentido, no son elecciones, sino una pantomima de simulación de soluciones nacionales. En segundo lugar, si Maduro pierde, simplemente desconocerá en los hechos al nuevo gobierno, tal como desconoció a los ganadores de las elecciones parlamentarias de diciembre, 2015.
En tercer lugar, arreciará la presión internacional, habrá nuevas sanciones de Washington y Bruselas y, quizás del Grupo de Lima; es posible que haya un par de días de protestas, que serán fácilmente controladas por la policía; Maduro avanzará la preparación de la estructura política de dominación tipo Mussolini, mediante el "Estado Comunal" y una nueva Constitución, hecho a la medida; el éxodo de la emigración venezolana se intensificará; la economía colapsará vía la hiperinflación, el default externo y la creciente confiscación de la infraestructura petrolera, como ahora en la colonia holandesa de Curazao; Washington pasará a la fase del regime change y el inicio de la agresión paramilitar --similar a la agresión de Reagan contra el Frente Sandinista y la destrucción de la Unidad Popular de Allende en Chile--, regime change como en Siria y Ucrania, en pocas palabras. Un conflicto intra-militar abierto es muy probable al igual que una mayor intervención estadounidense vía el Comando Sur y la Cuarta Flota de Washington.
8. Votar como acto de masturbación
Votar en estas circunstancias es un acto fútil, una operación de autismo, sin relevancia transformadora real. Un acto apologético para el régimen, tan tragicómicamente grotesco como el cierre de campaña de Maduro, diseñado sobre los mecanismos de manipulación barata y de mercadotécnia de los charlatanes tele-evangelistas. Con un gritón ridículo que procuraba calentar a las masas, seguido por un payaso patriotero llamado Héctor Rodríguez, con intermezzo de un obsceno panzón futbolista argentino y, finalmente, la apoteosis con el panzón Presidente Obrero y la Primera Combatiente. En fin, un teatro surrealista que refleja a la perfección la naturaleza apócrifa del régimen burgués en cuyas garras ha caído el noble pueblo de Venezuela.

 

 

Fernando Mires - FALCÓN, EL CANDIDATO


La candidatura de Henri Falcón no nació de la nada. Surgió como consecuencia de la  decisión de la MUD de no presentar candidatura presidencial después del fracaso del diálogo de Santo Domingo. Decisión tomada como respuesta a la premeditada -repetimos: premeditada- intransigencia de los dialogantes enviados por Maduro.
Después del fracaso del diálogo fueron abiertas a la MUD dos opciones. La primera: la de “pelear peleando”, es decir, la de levantar una candidatura que denunciara ante el mundo la ausencia de condiciones electorales, desatando un masivo movimiento político en contra del régimen. La segunda: la de seguir el juego del oficialismo, cediendo el paso para que este venciera en las elecciones.

1.- El error más grande de la historia de la MUD
La dictadura demostró tener un conocimiento exacto de la MUD. Sabía que no tenía candidato y que -dadas las rivalidades entre los partidos del G4- iba a ser difícil que lo tuviera, por lo menos a corto plazo. Ese fue sin duda el primer error que llevaría a la MUD a cometer el segundo, el más grande de su historia: no levantar candidatura frente a un gobierno que había alcanzado sus puntos más bajos de aprobación. La no-existencia de condiciones electorales mínimas, en lugar de convertirse en una consigna de participación, se convertiría así en un llamado a la apatía, a la resignación, a la nada. La única candidatura de la MUD es hoy la señora abstención lo que para una asociación electoral -la MUD es eso- significa una (auto) condena a muerte.
Para disimular su monumental error, los dirigentes de la MUD adujeron que el llamado a la abstención seguía la orientación de una supuesta Comunidad Internacional, vale decir, de un conjunto de gobiernos dispares entre sí, cuya preocupación fundamental dista de ser Venezuela, como demostró la Cumbre de Lima. Votar es legitimar a la dictadura ante el mundo, fue la consigna central. Un absurdo: una dictadura no puede ser legitimada con nada porque una dictadura es una dictadura. No existen dictaduras legítimas. Pero aún suponiendo que esa, por la MUD fetichizada “comunidad”, hubiera tenido el poder que le supuso la MUD (ni en la OEA posee mayoría ejecutiva) ese poder habría sido inútil pues con la abstención ya no tenía a qué ni a quién apoyar.
Sin elecciones la MUD es como un sistema solar sin sol, un montón de meteoritos perdidos en la noche de la anti-política. Ni siquiera la creación del Frente Amplio (la MUD más organizaciones pro-MUD) que en condiciones electorales habría sido un poderoso instrumento de lucha, pudo interceptar la crónica del fracaso anunciado. Fracaso, porque la MUD al retirarse de las elecciones, se retiró de su ruta, rompió con su única línea y no supo levantar otra.
¿Extraña que bajo esas condiciones los abstencionistas de la primera hora -los anti- electoralistas crónicos, los del “maduroveteya”, los de “en dictadura no se vota”, los del “dimite-pues” - hubieran llenado el espacio vacío que dejó la MUD imponiendo consignas que hoy repiten los neo-abstencionistas como si fueran de su autoría? ¿Extraña que abstencionistas y abstencioneros cierren filas para bloquear la alternativa que hoy representa el candidato Henri Falcón? ¿Extraña al fin que la candidatura de Falcón se convirtiera en el blanco de los más viles ataques, injurias e infamias que es posible imaginar?
En Venezuela no existe un falconismo, como sí hubo un chavismo, un madurismo y de algún modo, un caprilismo. Pero sí existe una ideología anti-Falcón cuyas connotaciones son brutales tanto en las redes como en la prensa. La ideología anti-Falcón ha llegado a ser la de la impotencia política, la de los que ven en Falcón lo que ellos no supieron (y tal vez quisieron) hacer, la alternativa que los denuncia y acusa, el hecho objetivo que no les permitirá posar como víctimas inocentes y, por eso, el chivo expiatorio de tantas frustraciones. De lo que no se han dado cuenta es que, mientras más atacan al candidato, más significado adquiere la candidatura.  En el hecho -aunque Falcón no se lo hubiera propuesto- lo han convertido en el representante de una doble protesta. En contra de la dictadura y en contra de una oposición donde abnegados y respetables políticos conviven con burócratas sin ideas, con tácticos sin estrategia, con aventureros de ocasión. Ha llegado quizás la hora de desmontar la ideología anti-Falcón.

2.-  Seis afirmaciones falsas en contra de Falcón
No valdrá la pena detenerse en las difamaciones que acompañan a la ideología anti-Falcón. Afirmar por ejemplo que Falcón es el candidato de Maduro sin presentar la menor prueba, es una frase que solo delata la miseria mental de quienes la emiten. Sin embargo, si subimos un poco el nivel discutitivo podemos encontrar algunas afirmaciones que a primera vista podrían poseer cierta verosimilitud.
La primera se refiere a la supuesta traición de Falcón al no acatar la decisión de la MUD.  De más está decir que el concepto de traición pertenece a los estamentos militares, a las mafias, a las cofradías conjuradas, pero no a la vida política. Falcón, en el peor de los casos, desobedeció a una directiva. Pero la política no está basada en relaciones de obediencia. Nadie puede estar sometido a una dirección que ha tomado el camino errado. Más aún, Falcón – es importante subrayarlo – ni siquiera rompió con la línea política de la MUD. La MUD en cambio sí rompió con su línea política al asumir la alternativa abstencionista bajo el pretexto de obligar al gobierno ( y ¿con qué?) a crear las condiciones electorales óptimas. Falcón representa -si así se puede decir- la ortodoxia de la MUD. Las declaraciones programáticas de Falcón no se diferencian un solo centímetro de las que fueron de la MUD.
La segunda afirmación, una variante de la primera, señala que Falcón dividió a la MUD. Cualquiera que la escucha podría imaginar que la MUD había sido siempre monolítica. Pero no es un misterio para nadie que la historia de la MUD es la historia de sus divisiones. La MUD solo ha marchado (relativamente) unida en períodos electorales. Por eso, al abandonar la ruta electoral, la MUD se separó de sí misma. Por lo demás, la unidad por la unidad solo existe en las relaciones amorosas. La unidad política, en cambio, solo se puede dar en torno a objetivos concretos. Si estos objetivos no aparecen, o si han sido borrados del mapa, la unidad no se justifica.
La tercera afirmación apunta al hecho real de que Falcón perdió su gobernación en Lara. Cierto, Falcón perdió como muchos perdieron en unas elecciones en las cuales después del aplastamiento militar de las protestas del 2017, la MUD acudió desmembrada, sin entusiasmo, resignada. Lo que no se puede obviar es que la carrera de todos los políticos está marcada  por victorias y derrotas. El político siempre ganador no ha nacido todavía. Más aún: la carrera política de Falcón, a diferencia de otros políticos, está signada por muchas victorias y una sola derrota. Cabe añadir que ninguna elección es igual a otra. Hasta un Abraham Lincoln perdió en dos elecciones antes de vencer en las presidenciales.
La cuarta afirmación, quizás la más recurrente, es la de los que acusan a Falcón de haber sido chavista. Dicha afirmación parte de la premisa de que los candidatos deben dar pruebas de virginidad política antes de postularse. Olvidan que la dimensión de la política es el “ahora y aquí” y no el pasado, sobre todo si ya es lejano, como el de Falcón. Olvidan, además, lo que fue el chavismo antes de que degenerara en madurismo: Uno de los más multitudinarios y poderosos movimientos sociales de la historia latinoamericana cuyo influjo traspasó las fronteras venezolanas. El mismo Luis Almagro fue un furibundo chavista, aún durante Maduro, tres años después de la ruptura de Falcón con Chávez. Es posible entonces comprender las razones por las cuales tantas personas -entre ellas destacados académicos venezolanos- se dejaron atraer por el embrujo del chavismo. Después de todo, el mismo Falcón lo dijo: “Si dejé de ser chavista en los momentos de gloria del chavismo, no lo voy a ser ahora, en el momento de su declive”. Lo que Falcón, ni como chavista ni como no-chavista ha sido, en cambio, es un político extremista. Y eso no lo perdonan los extremistas de lado y lado. Falcón como Capriles es un político de centro. Hay, quiérase o no, una línea de continuidad entre la candidatura de Capriles y la de Falcón. Y Capriles lo sabe.
La quinta afirmación nos dice que Falcón fue militar, alcanzando el grado de sargento y por ello vinculado al ejército. Algo difícil de entender. Falcón abandonó las filas militares hace ya mucho tiempo con el título de “maestro técnico de tercera”. Lo que callan sus enemigos es que la posterior formación profesional de Falcón (es abogado) supera lejos a la media de los políticos venezolanos, incluyendo a ex-candidatos presidenciales. Después de haber obtenido su título realizó post-grados en Ciencias Políticas y Derecho Laboral. Innegable por lo tanto es que Falcón ha sido un hombre de esfuerzo y trabajo. Sin embargo, la chusma tuitera lo sigue llamando “el sargento”. Lo que no puede ocultar con esa denominación es el intento por discriminar socialmente a Falcón. El candidato, efectivamente, no pertenece a los altos círculos de la post-oligarquía capitalina, blanca y adinerada. No se educó en colegios exquisitos, no asistió a fiestas de gala, ni pertenece a la cultura del jet-set. Detrás de la denominación de “el sargento” se esconde el clasismo de un sector social con ínfulas aristocráticas, secundado por arribistas de medio pelo a quienes Falcón les parece un candidato sin “glamour”. Pero quizás por eso mismo Falcón tiene “llegada” en sectores donde los políticos de la (supuesta) “clase alta” nunca podrán aparecer.
La sexta afirmación se refiere al hecho de que Falcón no congrega multitudes. También es cierto. Como ya se dijo, el falconismo no existe. Lo que existe es una candidatura política de un candidato sin poses mesiánicas. Algo tal vez raro en Venezuela. No así en la mayoría de los países latinoamericanos. Ni Piñera, ni Macri, ni Kuczinski- Pizarro, ni Temer, ni Moreno, ni tantos más, son líderes de multitudes orgásmicas. El tiempo de las grandes muchedumbres va quedando atrás. En Europa ya no hay líderes de masas. En América Latina los hay cada vez menos. Falcón no es una excepción. Más bien parece confirmar una regla

3.- 20-M
Las elecciones del 20-M serán decisivas. Derrotar a los dos principales aliados de Maduro:  el abstencionismo y el fraude, es el gran desafío de los electores venezolanos. Si el abstencionismo logra imponerse, vencerá el fraude. Quizás por primera vez en su historia los opositores venezolanos serán llamados a votar no con el corazón sino con la mente. Pues la alternativa Falcón no representa un futuro luminoso, no porta consigo la promesa de una nueva sociedad y mucho menos la de un mundo feliz. Por el contrario, el propio Falcón ha ofrecido su candidatura para presidir una futura transición la que, como toda transición, deberá ser pactada.  Lo único claro es que si Falcón es derrotado, la dictadura logrará mantenerse por mucho tiempo más. Y eso no lo merece el pueblo venezolano. La candidatura de Falcón es la única posibilidad que tiene ese pueblo para comenzar a salir, al fin, de la larga noche dictatorial.

viernes, mayo 18, 2018

"Voy a votar, mis razones""

POR:TRINO MÁRQUEZ.
Decidirme a votar por Henri Falcón pasó por un detenido proceso de lecturas, comparaciones y discusiones, algunas veces tensas, con amigos fraternales. He leído artículos de opinión, oído entrevistas a través de la radio y visto programas de televisión. He examinado algunos procesos históricos. El referendo chileno de 1988 y las elecciones legislativas en Polonia, en 1989, me permitieron contrastar el comportamiento entre una dictadura de derecha, la de Pinochet, y la dictadura comunista de Jaruzelski, en Polonia. Refresqué la memoria sobre lo sucedido con el sandinismo en Nicaragua en 1990. Constaté cómo las alternativas democráticas en esos y otros países tuvieron que participar en procesos electorales en medio de climas hostiles, que desestimulaban la participación popular y proyectaban una chocante imagen de invencibilidad, ilegalidad y arrogancia por parte de los amos del poder, figuras que manifestaban un desprecio olímpico por la expresión soberana del pueblo.
A partir de esas indagaciones y de mis propias reflexiones acerca de la naturaleza del régimen de Maduro, y de las alianzas que este mantiene con Moscú, Teherán y La Habana, decidí ir a depositar mi voto por Falcón, único candidato que encarna en las condiciones actuales la posibilidad de comenzar la transición hacia una Venezuela distinta, que recupere el concepto de Nación y de República.
El voto representa el instrumento fundamental de cambio pacífico y ordenado de una sociedad, incluso cuando la consulta comicial se realiza en medio de condiciones tan adversas como las existentes en el país desde 1999. A pesar de la voluntad e intereses de los dictadores, las elecciones constituyen escenarios propicios para develar la incompetencia y corrupción de los gobernantes. De allí que le huyan a los procesos comiciales pulcros y manipulen de forma descarada para convertirlos en trajes a la medida de sus propias ambiciones, nunca satisfechas.
Deploro que los dirigentes de la MUD no hayan extraído las lecciones que se derivan de las numerosas experiencias históricas en las cuales los partidos y grupos opositores acuden a citas electorales con muy pocas o ninguna garantía legal. Este es un rasgo de los comicios en sistemas autoritarios. Mientras más degradados son los modelos. Mientras más canallas o mafiosos, como llama Insight Crime al gobierno de Maduro, peor se comportan. Más ruines son. De esos gamberros no conviene esperar que se comporten como los Caballeros de la Mesa Redonda. Tal actitud resulta de una ingenuidad pueril. A esos sujetos hay que enfrentarlos en el único terreno que los desequilibra: la organización popular.
Las neodictaduras, y la de Maduro es de este tipo, están obligadas por la legalidad internacional a convocar periódicamente elecciones con el fin de reafirmar su poder. Ese es el caso de Daniel Ortega y Evo Morales. Rafael Correa trató de sumarse al coro, pero cometió un error de cálculo que le costó ser enviado por Lenín Morreno, su delfín, al desván de los trastos viejos. La oposición nicaragüense y la boliviana concurren a los comicios convocados por los neodictadores. Nadie tacha a esos sectores de colaboracionistas o legitimadores de la autocracia. Los grupos más racionales entienden que se trata de movimientos tácticos dirigidos a preservar espacios institucionales o a ganarlos, en el mejor de los casos. La oposición boliviana tendrá que participar en la próxima contienda electoral presidencial, a pesar del abuso de Morales al valerse de sus serviles miembros del Tribunal Supremo de Justicia para torcer la voluntad del pueblo, que ya había decidido rechazar la reelección indefinida en un referendo popular. Así es la política: oblicua, llena de recodos y salidas laterales. Lamentablemente, la MUD no entendió esta realidad y cayó en la celada montada en República Dominica por los demonios instalados en Miraflores.
De haber ido unida la oposición a la consulta de mayo, otro sería el escenario. Maduro, con 80% de rechazo, con hiperinflación, derrumbe de la economía, escasez de medicinas, Pdvsa devastada y todos los demás desastres que ha creado, estaría arrinconado. Habría sido colocado ante el siguiente disparadero: ir a una derrota electoral segura o emprender la aventura de un autogolpe, ante una comunidad internacional que pide su cabeza. ¿Lo habrían acompañado las FAN en semejante temeridad? Tengo serias dudas. Los militares no brillan por su talento, pero tampoco son tontos de capirote.
Leer y analizar procesos políticos cruciales tiene la ventaja de mostrar cómo los políticos democráticos en ocasiones deben actuar en condiciones extremas cuando enfrentan tiranías. Una forma democrática de cambiar la correlación de fuerzas en las autocracias consiste en introducirse en la piel de esos esquemas y a partir de allí tratar de modificarlos. Las elecciones pueden desencadenar los procesos de cambio que la violencia callejera, las huelgas, las intervenciones extranjeras o los golpes versallescos no logran desatar.
Vayamos a votar por Falcón con la convicción de que estamos haciendo lo más conveniente en este trance tan dramático que vive el país.

 Fuente:http://www.noticierodigital.com/2018/05/trino-marquez-voy-votar-mis-razones/



“Chúo” Torrealba: Yo defiendo el voto aunque la MUD haya sido implosionada


- El ex secretario ejecutivo de la MUD y activista a favor de Henri Falcón, Jesús “Chúo” Torrealba, defendió este jueves su decisión de votar por Falcón y pidió a todos los venezolanos decidir si votar o no de acuerdo con su conciencia.
Así lo dijo en Con todo y Penzini por Globovisión.
Chúo Torrealba
“La estrategia de la Mesa de la Unidad Democrática siempre fue una suerte de mantra, repetida hasta el cansancio. La estrategia era pacífica, constitucional, democrática y electoral… quienes estamos promoviendo eso seguimos en la política de la Unidad. Pero le inventaron algunas otras cosas: hora cero; rebeldía ascendente; huelga general; no sé qué cosa; se metieron por otro camino, se metieron por otro atajo. Nosotros con la estrategia de la Unidad logramos la inmensa victoria del 6 de diciembre”.
Y siguió: “Quienes inventaron otras cosas, bueno, nos hicieron perder todo el año 2016, todo el año 2017 y lo que va del 2018. Así que nosotros, y me refiero a los humildes luchadores sociales que trabajamos en los barrios de Venezuela, seguimos exactamente la estrategia de la Unidad… les recuerdo que, desgraciadamente, la MUD fue implosionada en el año 2017. Los cuatro partidos del llamado G-4 se pusieron de acuerdo, decapitaron la MUD, eliminaron la única instancia organizativa que la alianza tenía, que era la secretaría ejecutiva, disolvieron la vocería única… hasta la boleta de votación del plebiscito del 16 de julio… bueno, resulta que esa boleta no estaba firmada por la MUD sino por un fantasmal Movimiento Libertador. ¿Ustedes me entienden? Así que, los que implosionaron la MUD en el 2017 ahora quieren exhumarla para decir: nosotros somos la MUD y fulano de tal está fuera de ella. No vale. La MUD estaba integrada por María Corina y Ledezma, por los partidos del G-4, por la gente que apoya a Henri Falcón y esa MUD hoy está fracturada en tres plataformas y dos políticas”.
Torrealba pidió también a todos los opositores, abstencionistas o no, “mantener un nivel de respeto”. “El 21 de mayo vamos a tener que estar todos juntos en cualquiera de los dos escenarios”. El primero, que gane Falcón, “el escenario más probable… que trae un problema nuevo: el madurismo en la oposición porque si el madurismo ha sido tan irresponsable en el Gobierno, ¿ustedes se imaginan el madurismo en la oposición?”.
El segundo escenario, que gane Nicolás Maduro, “porque va a seguir el aislamiento internacional, va a seguir la hiperinflación y se va a profundizar el deterioro de la calidad de vida de los venezolanos. En ambos casos tenemos que estar unidos, así que no nos insultemos”.
Aumento de la intención de voto en los barrios. “Siento que hay una intención de voto creciente en toda la sociedad. Todas las encuestas revelan que más del 50% tiene una intención de voto duro y la media de la intención de voto de los sectores populares, eso que el horrendo castellano de los mercadólogos llaman sectores C, D y E, tienen 10 puntos por encima de la media nacional. Los barrios quieren votar más que los otros sectores sociales. Y recordemos, los barrios son la mayoría del país, los barrios ocupan 170 mil hectáreas y allí viven, aproximadamente, unos 17 millones de personas”.
Reiteró lo que considera dos falsedades: 1) “Es mentira que el voto legitime la dictadura. Eso es mentira porque toda dictadura es ilegítima por definición… pero sí hay que decir que la abstención la favorece al Gobierno”. 2) “Es mentira que votar desaire a la comunidad internacional que nos apoya. ¿Tú crees que gana Falcón el domingo y salga Almagro a decir que esa elección no vale? Hay que poner los pies en la tierra”.
Falcón es el presidente ideal para la transición. “Ahí es donde yo digo y sé que le disgusta a algunos. Si no existiera Henri Falcón habría que inventarlo. Para una transición el perfil de Falcón, que es opositor pero fue chavista; que es civil, abogado graduado, pero fue militar; es muy importante porque maneja aquellos códigos y estos también”.
A los votantes de Bertucci: “Ustedes tienen una posibilidad: perder con Bertucci o ganar con Falcón. El tema es que, si pierden con Bertucci, probablemente perdamos todos. Esa es una decisión personal porque ustedes no son el rebaño de fulano de tal… no, ustedes están buscando una esperanza… ahora, en este momento, a escasas horas del acto electoral está claro que o gana Falcón o nos seguimos hundiendo con Maduro. Ustedes tienen entonces una responsabilidad personal”.
Los come-candela: “Desde El Caracazo para acá, en los barrios sabemos que cuando surgen los discursos violentos los come-candela, a la hora del té, los come-candela ya tienen a sus hijos fuera del país y cuando suenan los primeros triqui-traqui ellos mismos agarran un avión y terminan en La Habana o en Miami, pero quien pone la sangre sobre el asfalto es el hombre de la calle, es la mujer del pueblo. El pobre sabe que sus únicos instrumentos para cambiar un Gobierno son hacerme matar en la calle y el voto, y por supuesto, se opta primero por el voto”.

viernes, mayo 11, 2018

¡Triunfar!


POR:ARCANGEL VULCANO.

Sugerimos a la oposición venezolana tres cosas esenciales:
1º-Reorganizarse y lograr la unidad sincera de todos sus organizaciones políticas y de la sociedad civil, soslayando y difiriendo cualquier diferencia que no sea primordial.

Escoger cuanto antes, a un liderazgo colectivo, integrado por los ciudadanos más competentes, mejor dotados, los más capaces, poseedores de elevada estatura moral e intelectual, quienes con gran espíritu de unidad colectiva estén dispuestos a asumir la tarea de coordinar y dirigir en los próximos años a una oposición alternativa institucional, que fomente el dialogo con el gobierno, para competir en la lucha política democráticamente.

3º-Diseñar, planificar y ejecutar acciones tendentes a articular y presentarle al país un proyecto político democrático alternativo, que pueda tener la posibilidad de conquistar legítimamente la voluntad popular.

Cualquiera podría responderme que “soy un romántico, que con este gobierno no se puede luchar ya por la vía democrática, que todos los poderes públicos y los espacios institucionales están controlados”, respondería que es posible que tengan razón, pero que el único camino que conozco para competir y vencer en buena lid a cualquier adversario político es la vía de la lucha política, activista y militante, a través de la participación ciudadana, para así lograr el fortalecimiento de los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil, únicos organismos vivos capaces de conquistar el poder democráticamente mediante elecciones libres y transparentes, lo demás sería escoger la rebelión popular o la lucha armada, esa alternativa es extrema, sería la guerra fraticida, esa idea no la comparto, ni la recomiendo.

“Que nos harían trampa, que las máquinas, que el CNE…”, denme todos los pretextos que quieran, les respondo que no hay fraude que valga cuando un pueblo está persuadido de conquistar su destino, pero eso no se obtiene de gratis, hay que trabajar sin descanso, ni pausas, sin vacaciones, hay que entrenar, instruir, preparar a los ciudadanos por todos los medios posibles para conquistar el favor popular y hacer valer un triunfo electoral, esa es una pelea que hay que dar sin tregua, asumiendo derrotas y triunfos con idéntica dignidad..

Pero eso no se logra en un día, ni en dos, ni en una semana, ni en tres, ni en meses, tal vez ni en un año, ni en cuatro, a veces ni en décadas, quizás ni siquiera los pueblos pueden liberarse de un régimen opresor sino cuando Dios disponga llevarse al mandatario, pero jamás no existe en política; sólo se que hay que hacer el duro trabajo político para lograr el éxito anhelado, que en definitiva no es conquistar un triunfo electoral eventual que podría durar muy poco, sino diseñar, planificar, ejecutar, realizar un proyecto político útil, viable, eficaz, de inspiración humanista y democrático, alternativo al que cuestionamos y combatimos, que sea mejor que aquel, y que rinda frutos útiles para toda la nación.

¿Y ahora que hacemos me preguntan muchos? Les respondo así: El Libertador Simón Bolívar en la difícil hora de Pativilca en el Perú, “flaco y extenuado, le causó pena al diplomático Mosquera” quien lo visitaba convaleciente del tabardillo; “Bolívar sentado en una pobre silla de baqueta, recostado contra la pared de un pequeño huerto, atada la cabeza con un pañuelo blanco y sus pantalones de ginque que dejaban ver sus dos rodillas puntiagudas y su semblante cadavérico”. Mosquera creyéndolo derrotado y acabado, conmovido por el deprimido aspecto físico del héroe, pero además, en virtud de su inevitable derrota en Lima ante el sorpresivo ataque enemigo, le preguntó: ¿QUÉ PIENSA HACER USTED AHORA? A lo que avivando sus ojos huecos EL libertador con tono decidido le contestó: ¡Triunfar!
Eso es lo que les sugiero hacer ahora a los venezolanos que legítimamente se oponen al gobierno, ¡Triunfar! Ahora que, eso no es sencillo, es muy cuesta arriba, debe hacerse política de la buena, en la calle, en los barrios, las urbanizaciones, en las Universidades, en los sindicatos, caseríos, pueblos y ciudades, en todos los escenarios posibles, pero con el pueblo como principal protagonista. Hacerlo sin apelar al camino corto, ni al fascismo, ni la guarimba, ni con golpes de estado, sino trabajando a brazo partido por las causas sociales colectivas, resolviendo problemas comunitarios, defendiendo e interviniendo en favor de los derechos de la gente, hacerlo siendo útiles a los demás, para perfeccionar la democracia, garantizar la libertad y el ejercicio de los principios republicanos.

Dijo hace años sobre este episodio del Libertador el autor Luís José Acosta Rodríguez en su obra “Bolívar para todos”: “En esta palabra ¡TRIUNFAR!, dicha en aquella circunstancias tan difíciles, está visible una vez más, la voluntad indomable de Bolívar. Eso fue siempre el Libertador. Una pura voluntad de acción a todo trance, que no desfallecía un ápice ante las circunstancias adversas por más complejas y difíciles que éstas fueran. Triunfar, a pesar de las dificultades que se acumulan amenazantes; Triunfar, a pesar de que la salud estaba en un hilo; Triunfar siempre, sin que el desaliento hiciera flaquear el designio emancipador. Por eso pudo asegurar la independencia y salir vencedor de las dificultades más graves y entorpecedoras. Saber mantener la voluntad indeclinable contra los factores hostiles, es el ejemplo más aleccionador que supo dar Bolívar en todo tiempo como hombre de acción y allí en Pativilca, ese ejemplo alcanza su más rotunda dimensión de grandeza”. Es el mejor ejemplo para las nuevas promociones de dirigentes y líderes que deberán surgir fundamentalmente del maravilloso talento que tenemos en la juventud venezolana, regado por todas partes y que deberá irrumpir en el escenario político nacional para reconquistar las banderas de la convivencia, la coexistencia, el pluralismo, la tolerancia, la libertad, la democracia, el derecho y la civilidad. Las consignas son muchas, sugiero una: "Por una existencia feliz y digna para todos los ciudadanos, en democracia, paz, amor, salud, prosperidad, unión y vida".¡TRIUNFAR!.

"El mito de la legitimación"("..Considero un error político no votar por Falcón...en las elecciones del 20...")

POR:TRINO MÁRQUEZ.
 
Uno de los argumentos más socorridos de los opositores negados a votar en las próximas elecciones, consiste en señalar que tal participación legitimará la dictadura de Nicolás Maduro. Se trata de un mito, que como suele ocurrir, ha adquirido una fortaleza más firme que el mármol.
El régimen instaurado en Venezuela no es una democracia imperfecta a la cual pueda pedírsele condiciones óptimas para realizar elecciones libres y competitivas. Es una dictadura de nuevo tipo, una neodictadura, obligada por la nueva legalidad internacional a convocar elecciones periódicamente. De ella sólo podremos salir con una férrea, espartana, organización que incluya el ámbito electoral en primerísimo lugar. No hay espacio para paros insurreccionales, huelgas generales indefinidas o una actividad subversiva sostenida. La CTV no existe. La clase trabajadora y la clase media se han ido extinguiendo. Los partidos y los dirigentes opositores fundamentales han sido eclipsados porque están presos o desterrados. Sólo queda un terreno que le resulta incómodo al gobierno: las elecciones. Este representa el escenario en el cual puede desenmascararse de forma eficaz y minuciosa el desastre creado por el oficialismo, y develar su naturaleza represiva y cleptómana frente a la opinión nacional y la comunidad internacional.
La MUD cayó en la provocación montada en República Dominicana por el eje La Habana-Caracas. Sin entender que se trataba de un artificio para que la oposición no acudiera a los comicios presidenciales, los dirigentes optaron por complacer al régimen. La dirigencia opositora no comprendió que la fuerza civil que los ciudadanos poseemos podrá sacar del poder a la dictadura, sólo mediante un evento electoral al que acudamos con una organización hermética, que coloque en una disyuntiva a la FAN y obligue a la comunidad internacional a pasar de las promesas y amenazas, a los hechos concretos. Lo demás es fantasía.
La participación en las elecciones del 20-M no habría legitimado al régimen. Este gobierno muestra dos rasgos esenciales. Es incalumniable e inlegitimable. Lo primero, porque no hay nada malo, perverso o dañino que se diga de él, que eventualmente no pueda ser cierto. Lo segundo, porque resulta imposible legitimar un gobierno que ha destruido a la nación. Bajo ninguna circunstancia gobierno democrático alguno reconocerá a Maduro como mandatario legítimo, sabiendo que en Venezuela todos los poderes públicos están bajo el yugo del autócrata que derrochó la riqueza petrolera, desviándola hacia Cuba, sus socios latinoamericanos y los bolsillos de los amigotes del régimen, enriquecidos de forma obscena a expensas de la miseria de los venezolanos. Quebró a Pdvsa. Acabó con la salud pública y la educación. Desató el único proceso hiperinflacionario de América Latina en los últimos treinta años. Elevó la pobreza hasta 87%. Demolió la infraestructura. Dejó al país sin agua ni luz. Provocó la única diáspora conocida desde la existencia de Venezuela como país, causando severas dificultades en las demás naciones de la región. Acabó con la independencia y equilibrio entre los poderes, es decir, decapitó la República. Un gobierno y un mandatario con esas características no pueden legitimarse en unas elecciones que el mundo entero sabe que no son libres, participe o no la oposición.
Invocar los esfuerzos que realiza la comunidad internacional para resolver el problema venezolano, no resulta convincente. Es falso que nuestros amigos del exterior no hubieran entendido, ni aceptado, que asistiéramos a la consulta de mayo porque lo habrían interpretado como un gesto de inconsecuencia de nuestra parte. De haber sido bien explicada, la decisión habría sido entendida como una acción táctica en defensa propia, de sobrevivencia lógica y necesaria. La comunidad internacional no está integrada por marcianos, ni ángeles, sino por políticos experimentados que en sus respectivos países les toca lidiar con personajes y cuadros muy complicados.
Cuando la oposición chilena fue al referendo convocado por la dictadura de Pinochet en 1988, se planteó el mismo debate. Los grupos extremistas internos y foráneos sostenían que acudir en las condiciones impuestas por el tirano, era legitimarlo. Privó la sensatez y sabiduría de Ricardo Lagos y Patricio Aylwin, entre otros dirigentes, quienes venciendo las resistencias, lograron imponer su criterio de asistir, incluso en la atmósfera tan pesada creada por el dictador. La oposición ganó la apuesta, a pesar del enorme prestigio de Pinochet en amplios sectores de las clases medias y populares, por la estabilidad política y el crecimiento económico logrados. Si hubiese perdido la consulta, la oposición, a pesar de la catástrofe que hubiese significado para la democracia chilena y continental, no habría sido tachada de vendida o colaboracionista. Habría tenido que prepararse para nuevas y más duras batallas electorales, pues ya los métodos insurreccionales habían fracasado. La comunidad internacional habría comprendió esa realidad.
Considero un error político no votar por Falcón, en nombre de la pretendida ´legitimación´, en las elecciones del 20-M. Si usted cree tener razones para abstenerse, piense en una distinta, pero recuerde que los únicos éxitos resonantes alcanzados por la oposición en medio de esta dictadura, cada vez más represiva, corrupta e inepta, han sido electorales: en 2007, 2015, elecciones de gobernadores y alcaldes en estados y municipios importantes. Lo demás han sido quimeras y fracasos, algunos de ellos desgarradores.
@trinomarquezc

miércoles, mayo 09, 2018

"La rebelión de los electores"


Por:
 
 
Las del 20 de mayo no son elecciones, por lo tanto, la mejor manera de defender el voto es no avalar el fraude antidemocrático convocado por Maduro.
Con partidos políticos ilegalizados, opositores perseguidos, presos y en el exilio, con una represión apabullante en contra de la disidencia y la criminalización de la protesta, el régimen cubano que se adueñó del país, trata de evitar en todos los terrenos que Venezuela sea libre.
De manera abrumadora y contundente, la comunidad internacional no reconoce la farsa electoral que quiere imponer Maduro a través de la dictadura del hambre y la corrupción.
¿Qué hacer? Fortalecer, ampliar y descentralizar la plataforma unitaria. Hacer una oposición creativa e inteligente, conectada a los principales problemas sociales de las grandes mayorías. Impulsar una resistencia activa promoviendo las más diversas acciones para exigir respuesta a la crisis humanitaria por falta de medicinas, alimentos y el colapso de servicios públicos como el transporte, el suministro de agua y electricidad, causas del caos y la violencia que está desplazando a miles de venezolanos hacia el extranjero. Insistir en el llamado a la FAN para que sea garante del cumplimiento de la Constitución y demás leyes de la República. Solicitar a los candidatos que han dicho que son opositores, que a falta de las garantías mínimas para la realización de unas elecciones libres y democráticas, se retiren y hagan así mas evidente la trampa.
Con esta presión sobre el régimen y el apoyo de la comunidad internacional, debemos exigir la realización de las elecciones presidenciales para finales de este año, con todas las garantías democráticas, como está previsto en la Constitución.
Nicolás Maduro está seriamente cuestionado y enjuiciado por su participación en el caso Odebrecht a raíz de la denuncia de la fiscal general Luisa Ortega Díaz en el expediente que cursa en el TSJ, razón que acentúa aún más su deslegitimación, por lo que Maduro debería dar paso a otro dirigente del chavismo para competir por la presidencia con un líder de la oposición escogido en primarias o por consenso, entre los cuales podrían estar Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, María Corina Machado, Henry Ramos o el propio Henri Falcón, entre otros.
Como dije en un artículo anterior, tenemos que estar unidos, siempre unidos, de frente y en todos los frentes, por el cambio urgente que reclama el país y llegar a ese objetivo de la manera menos traumática y pacífica que se pueda, que es lo deseable, a pesar de las amenazas y peligros que nos acechan.
No estoy de acuerdo con una intervención militar extranjera en Venezuela pero considero que los controles supranacionales previstos en la OEA y la ONU deben expresarse de manera implacable contra los responsables de la gran tragedia que hoy padece el pueblo venezolano. Sancionar a los que saquearon al país y recuperar el dinero robado a nuestro pueblo es una prioridad.
La verdadera rebelión de los votos, en este momento, es la rebelión de los electores que no van a convalidar la farsa reeleccionista de Maduro.
Twitter: @TablanteOficial
Facebook: Carlos Tablante Oficial
Web: www.carlostablante.com