lunes, julio 25, 2016

"Venezuela secuestrada"("...El legado de Chávez ...el peor momento social, económico y político de nuestra historia...")




POR:JOSÉ VICENTE CARRASQUERO. 
 
He sostenido durante los últimos meses que la herencia de Chávez se encuentra en plena elaboración. He dicho además que será imposible evitar responsabilizar al caudillo de las desgracias que viven los venezolanos en este momento. Debemos recordar que fue Hugo el que trajo consigo esta clase política primitiva que hoy ocupa posiciones de poder y que por medio de corrupción y trapisondas evitan la efectiva acción participativa y protagónica del pueblo.

Los intereses privados de los miembros de la cúpula podrida están por encima de la constitución que impulsaron y juraron cumplir y hacer cumplir. Esos intereses son, lamentablemente, totalmente crematísticos. Es muy difícil que tenientes del ejército puedan exhibir los niveles de riqueza actuales. Y nos referimos a tenientes de la promoción de 1987 que hoy ocupan curules de la Asamblea Nacional, gobernaciones de estado y hasta embajadas de Venezuela en países europeos.

Usando la quincalla discursiva de Hugo Chávez, se puede describir lo que estamos viviendo de la siguiente manera: el pueblo venezolano, en uso de su derecho soberano, ha participado en un proceso de recolección de firmas que da fe de su protagonismo al promover una consulta para remover de su cargo a un presidente que lidera una cúpula podrida que ha sumido a los venezolanos en una deplorable situación de pobreza y postración. El que tenga oídos que oiga…

Dejar que la constitución siga su curso implicaría la realización de un referendo revocatorio este mismo año. La consecuencia obvia de esa consulta popular es la salida del poder del peor presidente de todos los tiempos. El asunto no terminaría allí. Unas nuevas elecciones pondría la primera magistratura en manos de la oposición junto a la Asamblea Nacional. En la práctica la salida del chavismo de la estructura de poder del Estado.

Después de esto lo más temido por la cúpula podrida. La rendición de cuentas. ¿De dónde salieron las costosas casas de habitación? ¿De dónde los lujosos trajes que lucen diputados previamente expulsados del ejército por pillos? ¿De dónde salieron tantos aviones privados? ¿De dónde salieron las riquezas que se exhiben con desparpajo? ¿Por qué se amañaron juicios para mantener presos a personas inocentes? ¿Por orden de quién se reprimió violentamente a la población violando sus derechos humanos? ¿Quién promovió interrogatorios con torturas que causaron daños irreparables en las víctimas? ¿De dónde salió el título chimbo de doctora de cierta magistrada?

Esta pequeña lista de preguntas constituye un indicio del terror que reina en la cúpula podrida y la estructura corrompida que la mantiene en el poder. Tener que responder por todos estos atropellos y violaciones a la constitución y las leyes es, para los amorales, una razón para atrincherarse. Lo peor es que muchos de ellos ni siquiera pueden buscar refugio en el exterior. ¿A dónde puede llegar uno de los actuales ministros sin tener que responder el alerta que la DEA ha hecho a todas las policías del mundo? ¿Puede el hombre del mazo pensar siquiera en abordar un avión para aventurarse fuera del país?

Lo cierto es que son muchos los que no tienen futuro fuera de juicios y cárceles. Sintiéndose sitiados, lo único que se les ocurre es secuestrar el país. Y como todo secuestrador, violar todas las leyes que sean necesarias para que los rehenes le garanticen mantenerse en una posición de negociación que les de la esperanza de no tener que ser sometidos a los rigores de una ley que con ellos no tendrá miramientos.

El país está secuestrado por una cúpula podrida que ve en el pueblo rehén, su escape del futuro que les espera. Y acuerdan entre ellos cuál será el próximo atropello. Porque de atropellos es que se trata esta forma de llevar el país. Sin interés alguno por la suerte de la gente. Con todo puesto en salvar el pellejo.

¿Quién puede creer que a Maduro le quita el sueño la muerte de recién nacidos en maternidades que se encuentran en pésimo estado? ¿Piensa usted querido lector que Maduro lee un informe sobre la cantidad de asesinatos que ocurren diariamente en Venezuela? ¿Le causa a Maduro alguna perturbación saber que millones de personas se acostarán esta noche sin comer? ¿Qué le quita a Maduro el sueño?

Garantizar el pago de los bonos de la deuda pública y sus intereses que benefician en su mayoría a los rojócratas que han usado este mecanismo para lavar fondos mal habidos en transacciones con el gobierno o por venta de droga. Hacer la finta de que está gobernando poniendo a producir por un par de días empresas desahuciadas por la violencia con la que el control de cambio atacó la producción. Importar vehículos que se le asignarán a los generales para que se queden quietos y sigan aplaudiendo esta birria de gobierno.

El país está secuestrado por un energúmeno que blande un mazo para decir que el revocatorio no va. ¿Qué poder legal ampara esa declaración? Ninguno. El miedo a que le revisen la fuente de sus riquezas evidentes. El terror a que los narco sobrinos lo terminen embarrando en casos de tráfico de sustancias prohibidas. El no tener más salida que un país hecho a su medida para garantizarse la supervivencia.

El país está secuestrado por leguleyos que escriben adefesios jurídicos para bloquear las vías democráticas que el pueblo busca. El descaro de anunciar miles de recursos de amparo para impedir el revocatorio solo puede venir de una mente poquita, de una formación mediocre que se esconde detrás de un peinado con gomina y un pañuelo desplegado sobre la carpa que le sirve de traje. Muestra de los despojos de la política que Chávez recogió en un su camino al poder y puso a su servicio.

El país está secuestrado por un gobierno extranjero que ejerce un control omnímodo sobre una clase política que carece de la formación necesaria para conducir el país tal como lo muestran los resultados.

El legado de Chávez sigue en plena construcción. No hay manera que la historia lo exima de su responsabilidad sobre el peor momento social, económico y político de nuestra historia. Toca a los venezolanos reaccionar y rescatar el país para las futuras generaciones.

@botellazo

lunes, julio 18, 2016

"¿Gobierno de facto sin golpe?"("...Venezuela estrena un nuevo modelo...")




POR:TULIO HERNÁNDEZ.

I. Escribimos, en estas mismas páginas, que el revocatorio era el fin de una era. Si se realizaba, porque implicaría la derrota de Maduro y su necesario desplazamiento, y el del chavismo, del poder. Si no se realizaba, si el gobierno lo impedía y la crisis se acentuaba, porque la única manera de garantizar la gobernabilidad del país sería abandonando la máscara democrática y asumiéndose de modo abierto y definitivo como gobierno de facto.

Con las operaciones políticas de esta semana, la transferencia de todo el poder al general Padrino López –su toma de posesión–, todo parece indicar que el segundo escenario se está consumando. Que no hubo necesidad de un autogolpe. Y que el gobierno de facto se realiza a la manera de una transición con apariencias de legalidad.

II. La realidad colocó al chavismo en el aprieto de gobernar con la camisa de fuerza de la democracia y no con las “comodidades” de un gobierno de facto, como el que abortaron en 1992 y el que intentarían de nuevo, esta vez a sangre y fuego mayor, en el año 2002. Desde entonces, no mostrarse como dictadura, pero ejercer el poder como si lo fuera, ha sido su arte mejor aprendido.

El chavismo se presentó a las elecciones de 1998 a sabiendas de que Irene Sáez dominaba plenamente en las encuestas. Participar en las elecciones les permitía aceitar la maquinaria y camuflar el trabajo subversivo en los cuarteles y la consolidación de los grupos de civiles armados para la revuelta del 2002.

Pero la historia se revirtió. Luego del apoyo de COPEI, la candidatura de Sáez se desmoronó y Chávez convertido en un fenómeno de masas, en el hombre que re-encantaría la política que el bipartidismo había convertido en gran desilusión, ganó las elecciones.

III. A pesar de la estrategia de destrucción de la institucionalidad preexistente y de la construcción de un aparato paralelo –Misiones, nueva red de universidades públicas, milicia, grupos paramilitares de intimidación– el chavismo no logró crear una nueva institucionalidad ni un modelo económico que medianamente funcionara.

Es decir, no pudieron hacer la revolución anunciada. No hubo socialismo del siglo XXI. Sólo hubo una continuación, multiplicada, del rentismo petrolero, un ataque feroz a las empresas privadas y una batería de medidas económicas estatistas que destruyó buena parte del aparato productivo y empobreció al país. Pero siguió funcionando la propiedad privada, la economía de mercado, y no una economía centralizada y plenamente estatizada la usanza comunista.

La muerte de Hugo Chávez dejó al movimiento sin jefatura y en la presidencia de la República a una figura gris, torpe, sin autocritas suficiente sobre sus compañeros de ruta, que ha conducido el proceso deterioro tanto de la nación como de su proyecto político con cada vez menos apoyo popular.

IV. Entonces comenzó la etapa más represiva del gobierno chavista. Tres de los jefes de los cuatro grandes partidos políticos de la oposición están presos. Diecisiete activistas de Voluntad Popular y cerca de 70 más de otros movimientos, también. Cerca de un centenar venezolanos han sido asesinados en actividades políticas opositoras. Miles y miles han pasado por la prisión aunque sea por un día. Ciudades como San Cristóbal, Mérida, Cumaná, Tucupita han sido militarizadas y vivido toques de queda, incluso sobrevuelo de aviones de guerra, tratando de contener la protesta popular. Pero nada la ha acallado. La gente sigue en la calle y las protestas y saqueos se multiplican.

Empujados por esa realidad, ha llegado, parece, la acción final. Postergar la caída. Impedir el revocatorio y prepararse a asumir con “disciplina”, con las fuerzas represivas aceitadas y una jefatura militar y única, los costos políticos de la decisión. Venezuela estrena un nuevo modelo. Ahora sí gobierno de facto, pero sin golpe militar. En tiempos de carestía de papel sanitario la Constitución ha encontrado su destino final en un pozo séptico. Todo indica que habrá que hacer resistencia de otra manera.

Fuente: http://www.el-nacional.com/opinion/Gobierno-facto-golpe_0_884311669.html

jueves, junio 23, 2016

"La barbarie del siglo XXI"("...El final de este régimen está cerca..."



POR:MIGUEL HENRRIQUE OTERO CASTILLO. 
Más temprano que tarde, el régimen que encarna la barbarie del siglo XXI, será desplazado al trastero de la historia. Maduro será recordado como el Barbarazo, el que acabó con todo, hasta lo que le dejó su mentor Hugo Chávez.

No hay un ápice de exageración en esto: Venezuela es un país en proceso de destrucción. Una perversa mezcla de ambiciones, perpetuación en el poder y codicia extrema se han cebado sobre el aparato productivo, destruyendo a su paso empresas y empleos. La única guerra económica que se ha producido en el país es la del régimen en contra de empresarios y personas de trabajo. Han expropiado, ocupado y asaltado empresas y fincas productivas para sumarlas a ese catálogo de ruinas que es el socialismo del siglo XXI, la barbarie del siglo XXI. Lo único que quiere este régimen es velar por sus intereses, no le importa ni el padecimiento de los ciudadanos ni el progreso del país.

Hay que decirlo sin eufemismos: Chávez y Maduro han hecho de las vidas de los venezolanos vidas opacas, maltrechas, despojadas de los más elementales derechos. Vidas, a menudo, miserables. A los venezolanos nos matan como resultado de unas políticas que han alentado la delincuencia. El régimen de Chávez y Maduro es el autor de la figura de los colectivos, en los que se confunden las prácticas políticas con la delincuencia pura y dura, ejercida con asombrosa impunidad.

La magnitud de esta barbarie es de estudio. A la gran Venezuela, la próspera, la que tiene la mayor reserva petrolera, el régimen devastador la desangró, la convirtió en la Venezuela pobre, la paupérrima, la Venezuela del hambre; a los venezolanos los someten y los hacen sufrir un programa de hambre, de humillación y de enfermedad. No es, como se pretende, el producto de una coyuntura causada por la baja de los precios del petróleo. Es un hambre planificada, una promoción de las enfermedades, que tiene su origen en decisiones absurdas y políticas insostenibles, que fueron advertidas por años sin que el régimen corrompido las escuchara. Por lo tanto, esa situación que vive nuestra Venezuela tiene responsable, el verdugo Nicolás Maduro. Que le explique al mundo cómo se mueren niños y adultos por falta de antibióticos en el siglo XXI.

El programa de destrucción del país es casi inenarrable, porque ha tenido lugar a todo lo ancho y largo del país, en todos los ámbitos de lo posible: nada se ha salvado de la carcoma y la incompetencia. Que se profanen las tumbas de dos figuras fundamentales del siglo XX venezolano; que el régimen promueva una emboscada a un grupo de diputados opositores, y que en medio de ello una banda de mercenarios golpee con ventaja a Julio Borges; que ahora mismo se estén muriendo personas porque no hay los medicamentos básicos para los más elementales tratamientos; que los venezolanos seamos obligados a escuchar declaraciones oficiales en las que prevalecen la mentira, el cinismo y los insultos, todas son realidades específicas y emblemáticas de un estado de cosas, de un país destruido por un régimen corrupto, incompetente e inescrupuloso que debe ser denunciado sin cortapisas. Nuestra Venezuela se vistió de rojo, pero no del color del partido del dictador, cada vez son menos lo que quieren ponerse esa franela. El país está rojo porque lo han teñido de sangre la inseguridad y la impunidad de este gobierno cómplice.

En los últimos catorce o quince meses, me he dedicado a llevar conocimiento e información veraz sobre la situación venezolana por varios lugares del mundo. Desde el instante en que para mí fue evidente que la persecución gubernamental me impediría regresar a la actividad cotidiana, decidí que, en lo sucesivo, mi tarea sería la de contribuir a divulgar el sufrimiento de la familia venezolana, a desenmascarar al régimen en cada lugar donde tuviese oportunidad.

Y no ha sido en vano: a medida que los padecimientos cotidianos han empeorado; a medida que la inflación y el desabastecimiento han devastado la economía de todos, mayor ha sido el interés de personas, instituciones y gobiernos amigos de la libertad por saber y entender qué está pasando en Venezuela. En quince meses, no ha habido prácticamente ni un día en el que yo no haya participado en encuentros de distinto carácter, reuniones públicas o privadas, para intercambiar ideas sobre el presente y el futuro de Venezuela. Este activismo por Europa, Estados Unidos y América Latina ha generado reacciones: no solo desde el gobierno, sino también desde otros sectores, se han lanzado ataques en contra de El Nacional o de mi persona, distorsionando los hechos, haciendo afirmaciones sin fundamento. Lo último fue el cobarde ataque perpetrado por los colectivos financiados por el régimen contra la sede el viernes. Pero ello no cambia mi convicción: seguiré con mi tarea, porque amo a mi país, porque sé que el final de la pesadilla está próximo. Sé que es imperativo seguir denunciando cada atropello, cada injusticia, cada desastre. El Nacional y nuestra web con sus valientes periodistas daremos la batalla hasta el final. Tengan presente que los gobiernos pasan y los medios quedan. El final de este régimen está cerca, repito. Más pronto que tarde los venezolanos nos daremos ese gran abrazo colectivo celebrando el rescate del país y la democracia
Fuente: http://www.elmismopais.com/opinion/la-barbarie-del-siglo-xxi/

lunes, junio 06, 2016

"Cuando la Congoja nos alcanza"


POR.EDUARDO SEMTEI
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La definición clásica de la congoja, sentimiento que se presenta de variada forma, incluso bajo un raro estado de ánimo conocido como “guayabo”, es, según el DRAE, una especie de desmayo, una sensación de fatiga, un estremecimiento de angustia o una grave aflicción del ánimo. Los privados de libertad suelen sufrir decaimientos y depresiones, fenómeno bautizado por los presos políticos de los años sesenta del siglo pasado con un nombre asaz gráfico y popular. Los de mi tiempo recuerdan el nombre.

Quiero expresar que tengo pena. Tengo angustia. Tengo congoja. Veo en las madrugadas inmensas colas de venezolanos mendingando por comida y sigo sin creer esa brutal realidad. Leo sobre linchamientos a lo largo y ancho de Venezuela y me cercioro de que nos hundimos en un fango de corrupción, de pérdida de valores. Los Semtei somos 10 personas. 8 de ellos están fuera del país. Y así sucede con miles, centenares de miles de familias, incluyendo aquellas chavistas. La destrucción masiva de los tejidos sociales y familiares no pudo discriminar entre gustos y colores. La existencia de unos siniestros personajes llamados “pranes” revela la podredumbre del gobierno y la perversión del Estado. Los colectivos agregan nuevos datos de la pesadilla en que se convirtió Venezuela.

La avalancha del desastre nos arrastró a todos. Los antihéroes tomaron por un tiempo la palabra. Son los oradores del gobierno. Los arquetipos del vicio. Oigo de cerca a un coronalote saludando a un generalote y repite, sin vergüenza, maniáticamente, sin sentido ni propósito, imbecilizado a más no poder, “Chávez vive” y al generalote contestando, “la patria sigue”. Los comparo con los saludos marciales de los ejércitos del mundo, y la congoja se anida más honda en mi pecho.

Recuerdo que en mis inicios de profesor universitario siempre acaricié la idea de jubilarme en un sitio cerca del mar. Los sueldos y la tradición así lo permitían. Ahora gano como docente jubilado un poco más que el sueldo mínimo. Unos 40 dólares mensuales al tipo de cambio libre y unos 75 al tipo de cambio Dicom. Los salarios de los profesores universitarios, los militares y los jueces se mantuvieron competitivos en relación con la sociedad y entre ellos mucho más. Incluso en el marco mundial éramos bien remunerados. Instructor, agregado, asistente, asociado, titular. Teniente, capitán, mayor, teniente coronel, coronel, general. Juez de parroquia, de municipio, de primera instancia, superior, magistrado. Qué orgullo era ser profesor. Qué orgullo era ser militar. Qué orgullo era ser juez. Ahora no lo es tanto. Imágenes positivas  de la sociedad. Ejemplos. Guías.

Salvo quienes delinquen o prevarican, todos estamos arruinados, pasando penas, pasando trabajo, haciendo colas. Añorando. Maldiciendo. Si el derrumbe del sueño de una jubilación decente no parece tener remedio en el horizonte, la recuperación de la moral luce un reto aún más temerario, quimérico. ¿En qué momento se jodió Venezuela?

La crisis eléctrica es un espanto. Un crimen sin responsables. No hay ni una nueva represa. Pérdidas millonarias en compras irresponsables. Los capitostes de esta enfermedad son todos embajadores. Crisis de agua. El afamado grupo de especialistas chavistas en materia hidráulica resultaron todos unos fracasados absolutos. Tuvo razón De Viana. Sus sucesores eran un fraude. Un engaño. Puros piratas.

El sistema judicial, un cáncer en varias etapas. La policía que prepara el expediente a la carta. El fiscal que arma la imputación al gusto. El tribunal que dicta sentencia al por menor. Nuestra Contraloría General de la República tiene tiempo que no se oye para nada, excepto para salir a apoyar violaciones y retorcimientos de la carta magna. Después de 17 años de maldades administrativas no hay ni un solo alto funcionario juzgado o condenado. Unos cuantos opositores inhabilitados.

Sigue aumentando mi congoja. Se hace dolorosa. Paso revista a la situación médica. Crisis humanitaria. Crisis hospitalaria. Crisis médica. Muertos de mengua. En la tierra del petróleo no hay medicinas. No hay producción de vehículos. No hay vuelos internacionales. Mi patria y mi guitarra las llevo en mí, una es firme y es fiel, la otra un papel. Convirtieron en realidad la maldición de Joan Manuel Serrat. La patria es un papel que se usa para paliar la escasez de otro papel.

Los chulos del mundo encabezados por los Castro desangraron a Venezuela bajo la mirada y la actitud complaciente de nuestros gobernantes. Le entregamos los puertos, los aeropuertos, las viviendas, el sistema de salud, el sistema de deportes, la seguridad en consulados y embajadas, la construcción de viviendas, la inteligencia y contrainteligencia civil y militar, notarías y registros, el sistema de identificación y extranjería. Una sociedad, un contubernio, de putas, chulos y cabrones.

Ningún proyecto importante en 17 años. Pdvsa rodando en su bajada. Destruyeron las células básicas de la investigación científica y la cultura nacional. El IVIC muerto. El Conicit muerto. El Intevep muerto. El Conac muerto. Las universidades arruinadas y cercadas. ¡Cuánto horror! Los premios nacionales de periodismo son un tribuno al lameculismo exagerado. Por un lado golpean periodistas, asaltan camarógrafos y fotógrafos y por el otro enjabonan pinches cachorros del llamado sistema público de información.

Somos en economía en inflación, en recesión, en devaluación de la tasa de cambio, en escasez, los parias de la tierra. Somos una tierra desolada que vive a duras penas de las gotas del oro negro. ¿Cómo no voy a estar afligido?

La Fiscalía y la Defensoría del Pueblo. Escándalo tras escándalo. Indescriptible. ¿Será posible el sueño que de una sociedad podrida nazca una nueva sociedad? ¿Hay esperanza? ¿Qué hace falta?

Sabemos que esta larga noche no es eterna. Es prolongada y dolorosa pero no es para siempre. Un tsunami pasará y se llevará en su corriente lo que se deba llevar y ojalá sea hasta el fin de los tiempos. Con la furia del castigo y la fuerza de la razón. Sin venganzas y sin odios. Sin rencores ni cobranzas. Justo la ley. Ciega la ley. Dura la ley. Inexorable. Cuando el destino los alcance espero estar en primera fila.

jueves, mayo 26, 2016

"Fin del régimen"

Luis Ugalde SJ:


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El régimen no es nadie y es todo. No es el Presidente, ni el Ejecutivo. Tampoco “El Proceso”, pues éste era vivido como un caminar abierto hacia horizontes de elevación. El régimen hoy es el punto de cristalización y de llegada, cerrado como estación terminal, que mantiene secuestrada a toda la sociedad. Aferrado al poder, y dedicado de lleno a defenderse y perpetuarse contra la inmensa frustración y desesperación de la población. Al comienzo para muchos “El Proceso” era emoción y esperanza de una Venezuela bella y deseable que concretaron en estos dos artículos centrales de la Constitución:
Art. 2 “Venezuela se constituye en un estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.
Art.3 “El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en esta constitución. La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para alcanzar dichos fines”.
Parece imposible que un demócrata no esté de acuerdo con este ideal constitucional que marca un exigente camino de dignidad y liberación. Pero ante la catastrófica realidad actual -después de una dominación hegemónica de 17 años y un millón de millones de $ malgastados- surge un clamor de indignación contra la miseria, la inseguridad y la burla a la Constitución. Nadie en su sano juicio puede pensar que este Régimen va avanzando hacia ese ideal; por el contrario, su obsesión es defender el poder, corrupto e ineficiente, aferrándose a las armas y a la represión porque ya le faltan razones y apoyo popular. Por eso se ha militarizado y se ha convertido en una dictadura, en clara contradicción con la Constitución.
Más difícil es ponerse de acuerdo sobre el modo de salir de esta catástrofe y mucho más el acuerdo y la combinación de fuerzas sociales diversas para retomar el camino hacia el horizonte de democracia y de dignidad compartida y reconstruir.
Cuando un presidente se pone en contradicción con los fines esenciales del bien común nacional, la Constitución prevé modos de evitar mayores desastres y salir de él antes de que concluya el período presidencial. Para eso está, por ejemplo, el referéndum revocatorio, con el que la sociedad puede cambiar a quien se ha convertido en gestor del mal común. Pero la dictadura lo quiere bloquear.
Desde luego más sensato que esta vía un tanto larga, engorrosa y sembrada de trampas, sería un momento de lucidez presidencial que, acordándose de su condición de servidor y delegado de la voluntad de la mayoría nacional, lo llevara a la renuncia. El artículo 350 establece estas emergencias y nos obliga a todos a una responsabilidad ciudadana mayor: “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos” (art. 350).
Ante la formidable emergencia nacional y el brutal deterioro de las condiciones básicas de vida y de democracia, no basta con la salida del Presidente ni con un cambio de gobierno, es imprescindible un cambio de régimen y un nuevo gobierno de salvación nacional que incluya a sectores diferentes, unidos en la suprema tarea de encauzar y de reconstruir el país. Por eso la realidad pide a gritos el cambio de Régimen para volver a la Constitución y recuperar la esperanza de vida y dignidad para todos. Muy oportuna la reciente advertencia de la Conferencia Episcopal: “¡Queremos alertar al pueblo! Que no se deje manipular por quienes le ofrezcan un cambio de situación por medio de la violencia social. Pero tampoco por quiénes le exhortan a la resignación ni por quienes le obligan con amenazas al silencio. ¡No nos dejemos vencer por las tentaciones! No caigamos en el miedo paralizante y la desesperanza, como si nuestro presente no tuviera futuro. La violencia, la resignación y la desesperanza son graves peligros de la democracia. Nunca debemos ser ciudadanos pasivos y conformistas”.

lunes, mayo 23, 2016

"Conmoción"("...después de hundidos, también tendrán su Núremberg…")

POR:RAMÓN PEÑA.

“Estamos abocados a una catástrofe moral de proporciones
gigantescas, en la que solo quedan en pie las virtudes cínicas”. (Antonio Machado, Juan de Mairena)
La amenaza de decretar en el país un “estado de conmoción”, deambula entre chiste malo, ignorancia y cinismo del Golem gobernante. Desde cualquier ángulo, el hipotético decreto haría oficial lo que de facto ha logrado el régimen: un país que está, no solo conmocionado, sino desesperado y en estado de disolución. Maduro está a punto de materializar aquella terrible profecía de Uslar Pietri en sus últimos días, cuando vaticinó que si caía el precio del petróleo, a Venezuela vendría la Cruz Roja a repartir sopa en las esquinas. Nos estamos acercando. Ya en Guarenas, en Barcelona, en prácticamente todas las ciudades de nuestra geografía se escucha el grito estentóreo de “!Queremos comida!”. Al país lo galopan los jinetes del apocalipsis de la revolución socialista: estancamiento, inflación, escasez y crimen. En mercados y hospitales el drama es compasivo. Ya son comunes los asaltos por bolsas de alimentos. La degradación de la economía es patética: el billete venezolano de mayor denominación apenas alcanza para pagar un huevo.

La indolente respuesta de la camarilla milico-madurista ante la crisis de talla humanitaria es acallar y reprimir las protestas. Sus oídos son sordos a la solicitud de diálogo de entes nacionales y extranjeros y de internacionales. Las vías legislativas propuestas por la Asamblea Nacional son saboteadas por los malandros togados. Torpe y carente de racionalidad política, la pandilla gobernante se aferra enfermizamente al poder, hace eco de la siniestra frase de Adolfo Hitler “Podemos hundirnos, pero nos llevaremos un mundo con nosotros”. Para no perder el hilo del símil histórico, recordémosle que, después de hundidos, también tendrán su Núremberg…

Fuente:http://www.noticierodigital.com/2016/05/conmocion/