martes, agosto 23, 2016

«La marcha del día 1 será la respuesta a un régimen que intenta escamotear el revocatorio» ("Hay que marchar para insistir ante el país y el mundo, que los venezolanos queremos una salida democrática, pacífica y constitucional").




POR:MIGUEL HENRIQUE OTERO CASTILLO. 
 
Nadie en Venezuela desconoce a esta hora el significado político, simbólico y hasta moral que tiene la marcha de los demócratas, que tendrá lugar el próximo 1 de septiembre. Cierto es que por la coyuntura en que se producirá, ella tiene un carácter específico, que la hace incomparable. De alguna manera, inédita. Pero desde otra perspectiva, la marcha tiene antecedentes: no será la primera vez, en los últimos años, que venezolanos de todos los sectores sociales, profundamente angustiados por el rumbo de Venezuela, salgan a la calle de protestar en contra del régimen. Desde las inolvidables marchas de abril de 2002, a lo largo de los años, en decenas y decenas de ciudades de toda nuestra geografía, una ciudadanía de irreducible apego a las libertades, se ha expresado en innumerables oportunidades, incluso en los momentos de mayor adversidad.

Pero el rechazo inequívoco al régimen se ha producido en los más diversos escenarios. Fue categórico el 2 de diciembre de 2007, cuando Chávez intentó modificar 69 artículos de la Constitución vigente, a través de un Referéndum Constitucional, y fue derrotado en las urnas por una mayoría que advirtió el peligro que se ocultaba en las intenciones totalitarias del proyecto. Se repitió el pasado 6 de diciembre de 2015, esta vez en la forma de una mayoría aplastante, cuando los candidatos aglutinados en la tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática, obtuvieron una mayoría mayor a los 2/3 de la Asamblea Nacional.
«Hay que marchar para insistir ante el país y el mundo que los venezolanos queremos una salida democrática, pacífica y constitucional»
¿Qué hace de la marcha del 1 de septiembre, peculiar y excepcional? Que ella será la respuesta que el país dará al régimen que intenta escamotear el derecho que los venezolanos tenemos de solicitar la realización de un Referéndum Revocatorio. Será la respuesta al Consejo Nacional Electoral, organismo cuya mayoría en el directorio permanece plegado a los intereses del gobierno de Maduro, es decir, dedicado a entorpecer y retrasar la consulta. La marcha será portadora de una clara e inequívoca exigencia: que el Referéndum tenga lugar este 2016. Los antecedentes que he citado aquí, nos recuerdan a todos que el esfuerzo de volver a marchar tiene una indiscutible relevancia. La marcha se hace fundamental.

Hay que marchar para insistir ante el país y el mundo, que los venezolanos queremos una salida democrática, pacífica y constitucional. El 1 de septiembre será el día de la ratificación del 20%. Con el 20% en la calle, el Consejo Nacional Electoral tendrá la obligación de establecer, de una vez por todas, la fecha del Referéndum Revocatorio, que podría ser el 16 de octubre. Ningún ciudadano debe permanecer en su casa si está en condiciones de marchar. Son muchas las razones para hacerlo.

Excusa para la represión

Hay que marchar, para que nadie olvide que hay un millón seiscientos mil venezolanos que están fuera del país, y que si pudieran saldrían a las calles. Hay que marchar, porque esa marcha es la expresión del 90% de los ciudadanos –sí, 90%- que exige un cambio para Venezuela. Hay que marchar para evitar lo que Maduro y sus secuaces quieren: que haya violencia para justificar la represión y la cancelación.

Hay que expresarse, sin miedo, cívicamente con está marcha le decimos a Maduro, a su régimen, te queremos fuera. Referéndum ya.

lunes, agosto 15, 2016

"Dejar el poder".(" En Venezuela se trata de la descomposición de un régimen que persiste en su perpetuación")


POR:HECTOR R. SCHAMIS. 

El poder no es eterno. Saber cuando dejarlo es tan importante como entender qué se debe hacer para obtenerlo. Para un partido político, partir a tiempo, una vez que la credibilidad, el consenso o la legitimidad se han erosionado, significa ser viable en el futuro. En democracia es una inversión.

También lo es en la no democracia. El PRI bajo Zedillo reformó el sistema electoral para asegurar su transparencia. Derrotado en las urnas, entregó el poder al PAN luego de 71 años de hegemonía para regresar doce años después por medio de esas mismas elecciones libres. Con la excepción de la ex Yugoslavia, en la Europa postcomunista el Estado-partido abandonó el poder en paz. Lo que es más, en Polonia y Hungría los comunistas se convirtieron en socialdemócratas, regresando en 1994 a través de elecciones competitivas.

Y aquellos sí que eran partidos que no concebían la alternancia. El problema de Venezuela es, por ende, muy simple. Se trata de la descomposición de un régimen sin poder pero que se rehúsa a abandonarlo. Es un gobierno corriendo en la ratonera por propia voluntad. No comprenden que deben dejar el poder y que cada día adicional hipotecan su futuro hasta como identidad política, la que alguna vez fue sólida y profunda.
Y no es solo el partido de gobierno. Hay más partícipes en este crimen; algunos por acción, otros por omisión. Primero están los expresidentes Fernández, Torrijos y Zapatero, cuyo diálogo ha fracasado. Desde que comenzaron con su mediación, Venezuela no tiene menos presos políticos, ni menos carencias humanitarias, ni menos violaciones de derecho; en realidad tiene más. Pero también fracasaron por que no han sido capaces de hacerle entender al gobierno que el problema fundamental es su obstinada resistencia a dejar el poder.

O, más bien, no han tenido interés en hacerle entender. Con impúdica candidez, Rodríguez Zapatero admitió exactamente eso el 21 de junio pasado ante el Consejo Permanente de la OEA: “Este será un proceso largo, duro y difícil”, en virtud de que en Venezuela ha habido “un cambio de régimen, un proyecto político mayoritario que ganó 18 de 20 elecciones”.

Hagamos un ejercicio intelectual. Zapatero sabe bien que si Venezuela tuviera un régimen parlamentario, el gobierno de Maduro se habría disuelto el 7 de diciembre, luego de la elección. No ignora que en democracia toda mayoría es transitoria, y que un presidencialismo sin alternancia—18 de 20 elecciones—inevitablemente deriva en autoritarismo; ese es justamente su “cambio de régimen”. Y también sabe que, siendo un sistema presidencialista, la constitución tiene un mecanismo equivalente a un voto de no confianza: el referéndum revocatorio que él mismo retrasa. Nada como las profecías auto cumplidas.

Pero a fuerza de ser ecuánimes, no son ellos los únicos que han fracasado en esta misión educativa. Los dirigentes de la oposición tampoco han sido buenos maestros; deberían hacer un mea culpa. Una estrategia incoherente, por decir lo menos, la MUD ha pasado de los encuentros secretos en la República Dominicana—fracasados por que, además, el régimen se reserva el derecho de admisión—a los viajes urgentes a Washington para pedir a gritos la Carta Democrática. Claro que, una vez invocada la Carta, parecen olvidarse de la OEA y relegitiman al trío Zapatero devolviéndoles la iniciativa perdida; y no ha ocurrido solo una vez. Un gigantesco Síndrome de Estocolmo, el más reciente abuso ha sido la ratificación de la condena a Leopoldo López.
Un gigantesco Síndrome de Estocolmo, el más reciente abuso ha sido la ratificación de la condena a Leopoldo López
Tampoco ayuda la reciente postulación de Henry Ramos Allup a la presidencia. Nada menos, como si Venezuela tuviera un proceso democrático normal y con un calendario electoral normal. A menos que esa candidatura ya de por sentado que no habrá revocatorio, que Maduro terminará su período y que por consiguiente las elecciones presidenciales serán en octubre de 2018. Y que algunos potenciales competidores continuarán inhabilitados.

Tampoco Estados Unidos ha hecho una contribución pedagógica. Ni mucho menos, con una diplomacia confusa, de múltiples viajes y encuentros de los cuales no existe demasiada información acerca de sus logros. Nótese que cuando Reverol fue imputado por el Departamento de Justicia por narcotráfico, la inmediata respuesta de Maduro fue nombrarlo ministro del interior. Ello no sugiere, precisamente, exitosas negociaciones diplomáticas entre el Departamento de Estado y Caracas.

Ha sido ambivalente Santos y su política exterior, aún cuando Maduro expulsó a miles de colombianos en 2015. Entre las negociaciones en La Habana y el plebiscito que se aproxima, Santos parece creer que la continuidad de Maduro le es funcional para aprobar el acuerdo de paz. Tal vez lo sea, pero seguro que no lo es para sostener la paz al día siguiente del acuerdo. ¿Cómo podría haber paz duradera en Colombia con un Estado colapsado en Venezuela?

Lo de Argentina tampoco ha sido demasiado loable. Mauricio Macri es un presidente con principios, sin duda, y así se vio desde el comienzo. Pero luego entró la candidatura de su canciller en la ecuación, convirtiéndose casi en la prioridad de la política exterior. Así, con la presencia de Venezuela en el Consejo de Seguridad, los viajes en avión de PDVSA y la diplomacia (mal) entendida como el arte de la indefinición, la canciller se ocupa de los ambigüedades mientras el presidente se saca las fotos. A diferencia de Brasil y Paraguay, la cancillería argentina ni siquiera parece ser capaz de tener una posición inequívoca en relación a Mercosur. Una de las economías más cerradas del planeta—y en dictadura—encabezaría la negociación de un tratado de libre comercio con la Unión Europea.

En este desesperanzador contexto, quizás no sorprenda tanto que allí sigan Maduro y Cabello, en el poder. Frente a ellos, solo parece quedar la convicción de la Carta Democrática de la OEA y su Secretario General quien, ante la duda generalizada y el cálculo oportunista, continúa invocando los elementales principios del derecho. Podrá ganar o perder, pero allí mismo, en esa normatividad, yace la posibilidad de una Venezuela democrática.


Fuente:http://internacional.elpais.com/internacional/2016/08/14/actualidad/1471125958_127234.html?id_externo_rsoc=TW_CC

miércoles, agosto 10, 2016

“Maduro se escuda en las faldas del CNE para evitar el Revocatorio”


Los parlamentarios de Vente Venezuela ante la Asamblea Nacional, rechazaron hoy el retardo para la definitiva activación del revocatorio presidencial, tras la alocución de la presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena.

Luis Barragán (Aragua), Winston Flores (Vargas), Juan Pablo García (Monagas) y Franco Casella (Miranda), coincidieron en que “la burda maniobra pretende postergar hasta el infinito la realización de la consulta popular, burlándose del hambre y de la miseria que sufrimos todos los venezolanos”. Además, “Tibisay Lucena hizo gala de un cinismo inaudito, pues pontificó sobre la democracia, la participación y el protagonismo para negarse cobardemente a cumplir con su responsabilidad ante los millones de venezolanos que le piden activar el revocatorio para pronunciarse sobre la suerte de Nicolás Maduro, responsable de esta crisis humanitaria”.

El diputado Barragán, coordinador de la fracción parlamentaria del partido liderizado por María Corina Machado, manifestó la satisfacción de Vente Venezuela por la marcha convocada por la Mesa de la Unidad para el 1ro de septiembre: “A la dirección ejecutiva nacional de Vente Venezuela le satisface la convocatoria para la jornada, consabida nuestra tesis sobre la lucha que debe darse en el escenario cívico de las calles frente a una dictadura, aunque la sabemos insuficiente. La rebelión ciudadana tiene un innegable fundamento constitucional y así, aún antes del primero, debe la unidad expresarla”.

Por su parte, el diputado Flores, coordinador adjunto, reivindicó que Vente Venezuela y María Corina fueron quienes advirtieron con antelación la crisis humanitaria que vendría, como en efecto ocurrió, y calificaron al régimen de dictadura: “Tibisay Lucena ha cumplido con la orden emitida por Nicolás Maduro y, desde Vente Venezuela, repudiamos que no haya dado la fecha, al igual que conminamos a toda la Unidad Democrática para que la acordemos junto a la ciudadanía. Por ello, nuestro llamado es a la rebelión ciudadana para el 1ro de septiembre, porque el hambre no espera, las enfermedades no esperan”

Finalmente, acotaron: “Ante la cobardía gubernamental, está el coraje del pueblo venezolano en pie. Escudarse en las faldas del CNE, por ejemplo, no evitará que las soluciones constitucionales se impongan. Por lo demás, nos satisface que la Unidad Democrática coincida con la tesis sostenidas desde hace tiempo.

Fuente:http://www.lapatilla.com/site/2016/08/09/maduro-se-escuda-en-las-faldas-del-cne-para-evitar-el-revocatorio/

domingo, julio 31, 2016

¡A prepararse para el cambio! (Mensaje de @ChuoTorrealba a toda Venezuela)

Mensaje de @ChuoTorrealba a toda Venezuela: ¡A prepararse para el cambio!
  • Al chavista de a pie, a los militares, a la Unidad Democrática…A TODOS:  Estamos ante un desgobierno moribundo, un “poder” que no puede garantizar ni la estabilidad política, ni la gobernabilidad económica ni la convivencia social es una estructura perniciosa, que daña a todos los que afecta y que corrompe, desprestigia y arrebata el futuro a todos aquellos en que se apoya. Cuando éstos últimos se dan cuenta de esa realidad, la represa se fractura y el régimen cae
POR: Jesús Chúo Torrealba
Secretario Ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática
Un régimen que amenaza a Juan Barreto, que allana la sede de Marea Socialista, que insulta a Rodriguez Torres y llama “traidores” a una variada gama de ciudadanos que van desde Vladimir Villegas hasta Ana Elisa Osorio pasando por el Mayor General Clíver Alcalá y por los exministros Jorge Giordani y Héctor Navarro, entre muchísimos otros personajes, es evidentemente una estructura política incapaz de garantizar la más elemental gobernabilidad al interior de sus propias filas. Pero si además ese régimen es también incapaz de contener la inflación y de frenar el avance mortal del hampa, es lógico afirmar que estamos ante un desgobierno moribundo: En efecto, un “poder” que no puede garantizar ni la estabilidad política, ni la gobernabilidad económica ni la convivencia social es una estructura perniciosa, que daña a todos los que afecta y que corrompe, desprestigia y arrebata el futuro a todos aquellos en que se apoya. Cuando éstos últimos se dan cuenta de esa realidad, la represa se fractura y el régimen cae. En consecuencia, lo responsable es prepararse para el cambio…

EL OFICIALISMO DEBE PREPARARSE PARA EL CAMBIO

El oficialismo es mucho más que el diosdado-madurismo. Bajo el rótulo de “oficialismo” podemos ubicar desde personas que en alguna ocasión se vieron atraídas y hasta cautivadas por la figura política de Hugo Chávez y su mensaje, hasta grupos de poder que a la sombra de esa figura política y de su gobierno hicieron grandes negocios, adquiriendo flotas pesqueras, medios de comunicación, compañías aseguradoras, fincas, haciendas y un largo etcétera. Para unos y otros, es decir, tanto para los que alguna vez creyeron en el discurso de Chávez como para los que utilizaron ese discurso para hacer inmensas ganancias, hoy el diosdado-madurismo es un estorbo, por razones distintas pero coincidentes: Para el chavista de a pie, Maduro es “una raya”, una vergüenza, algo indefendible, la suma de todo lo corrupto y todo lo ineficiente que puede ser un gobierno; para el boliburgués Maduro es incapaz de garantizar continuidad en la seguridad de los negocios, y es por el contrario un dato de profunda inestabilidad en el país. Por la mezcla de ambas circunstancias es que en la dirigencia política del oficialismo ya se levantan voces acusando a Maduro de “usurpar la representación del chavismo”…

Para ese sector de venezolanos, minoritario pero respetable, lo pertinente es prepararse para el cambio, y eso significa en términos concretos no obstaculizar el Referendo Revocatorio y, tras su resultado, proceder a redefinir, reordenar y relanzar su proyecto político, ubicado en la nueva realidad venezolana y con un nuevo equipo dirigente que merezca al menos el beneficio de la duda.
Para el chavista de a pie, Maduro es “una raya”, una vergüenza, algo indefendible, la suma de todo lo corrupto y todo lo ineficiente que puede ser un gobierno
LOS MILITARES DEBEN PREPARARSE PARA EL CAMBIO

La Fuerza Armada Nacional pertenece a todos los venezolanos. Definir a la FAN como “socialista” o “chavista” es una violación, no por reiterada menos grave, del 328 Constitucional. El empeño oficialista de presentar al sector castrense como una especie de “partido militar” aliado a lo que ellos llaman “revolución” ha terminado por convertirse en una amenaza para la Institución Militar misma y un motivo de profundo desagrado para la Familia Militar, porque el desprestigio galopante de esa supuesta “revolución” puede terminar afectando a toda la FAN, con el consiguiente daño no sólo para la institución, sino para la Republica toda.

Ante esa situación, lo pertinente para los militares venezolanos es prepararse para el cambio, seguros de que el triunfo democrático permitirá que nuevamente la FAN sea una institución querida y respetada por TODO el pueblo y no sólo por un partido, y en la certeza de que la Unidad Democrática es una fuerza que sabe distinguir con precisión entre lo militar como expresión institucional y el militarismo como degeneración politiquera.

LA UNIDAD, OBVIAMENTE, DEBE PREPARASE PARA EL CAMBIO…

Ante la inminencia del poder son muy distintas las conductas de la política y las pulsiones de la pre-política: Para la política, la cercanía del acceso al poder impone la necesidad de construir consensos, fortalecer alianzas y construir una visión compartida que permita no sólo “llegar al poder” sino también la factibilidad de mantenerse en él, ejerciéndolo para cumplir un programa de recuperación económica, inclusión social y reinstitucionalización democrática. En cambio, para la pre-política la inminencia del poder supone, en vez de la construcción de consensos, la definición del tema de la “hegemonía”; esto a su vez se traduce no en el fortalecimiento de alianzas sino en el establecimiento de relaciones de subordinación de todos los factores con aquel que ejerce la “hegemonía”; finalmente, la manera pre-política de hacer las cosas termina determinando que, como guía para la conquista y ejercicio del poder, se tenga no una visión compartida del proceso de cambios, sino la imposición de la perspectiva -muchas veces errática y siempre sectaria- del grupo o “líder” que ejerce la “hegemonía”.
La unidad de los demócratas no se puede romper. Tampoco se puede secuestrar
De la pre-política chavista venimos, hacia el cambio democrático vamos. Por eso, para la Unidad Democrática prepararse para el cambio significa fortalecer los mecanismos y modos de hacer unitarios; desechar el caudillismo y el sectarismo como lo que son: datos de la cultura política chavista que es indispensable vencer y superar; seguir avanzando en la construcción de una visión compartida de la transición democrática y del posterior proceso inclusivo de reconstrucción nacional; CONSENSUAR esa visión compartida de la Unidad Democrática sobre el proceso de cambio con TODO el país, incluyendo de manera destacada a sectores que hasta el pasado reciente hayan podido estar bajo la influencia cultural, política o clientelar del proyecto totalitario.

En definitiva, para la Unidad Democrática “prepararse para el cambio” implica ratificar la convicción de que probablemente solos se camina más rápido, pero juntos se llega más lejos. Y reiterar la certeza de que la Unidad no es un trapo que en ocasiones se puede ondear como bandera y otras se pueda usar como un coleto, sino que es una exigencia histórica de los venezolanos. La unidad de los demócratas no se puede romper. Tampoco se puede secuestrar. Porque la Unidad (como el Referendo Revocatorio, como la Constitución, como la FAN, como el país) le pertenece al pueblo. ¡Palante!

Fuente:http://ccnoticias.com/2016/07/31/mensaje-chuotorrealba-toda-venezuela-prepararse-cambio/

lunes, julio 25, 2016

"Venezuela secuestrada"("...El legado de Chávez ...el peor momento social, económico y político de nuestra historia...")




POR:JOSÉ VICENTE CARRASQUERO. 
 
He sostenido durante los últimos meses que la herencia de Chávez se encuentra en plena elaboración. He dicho además que será imposible evitar responsabilizar al caudillo de las desgracias que viven los venezolanos en este momento. Debemos recordar que fue Hugo el que trajo consigo esta clase política primitiva que hoy ocupa posiciones de poder y que por medio de corrupción y trapisondas evitan la efectiva acción participativa y protagónica del pueblo.

Los intereses privados de los miembros de la cúpula podrida están por encima de la constitución que impulsaron y juraron cumplir y hacer cumplir. Esos intereses son, lamentablemente, totalmente crematísticos. Es muy difícil que tenientes del ejército puedan exhibir los niveles de riqueza actuales. Y nos referimos a tenientes de la promoción de 1987 que hoy ocupan curules de la Asamblea Nacional, gobernaciones de estado y hasta embajadas de Venezuela en países europeos.

Usando la quincalla discursiva de Hugo Chávez, se puede describir lo que estamos viviendo de la siguiente manera: el pueblo venezolano, en uso de su derecho soberano, ha participado en un proceso de recolección de firmas que da fe de su protagonismo al promover una consulta para remover de su cargo a un presidente que lidera una cúpula podrida que ha sumido a los venezolanos en una deplorable situación de pobreza y postración. El que tenga oídos que oiga…

Dejar que la constitución siga su curso implicaría la realización de un referendo revocatorio este mismo año. La consecuencia obvia de esa consulta popular es la salida del poder del peor presidente de todos los tiempos. El asunto no terminaría allí. Unas nuevas elecciones pondría la primera magistratura en manos de la oposición junto a la Asamblea Nacional. En la práctica la salida del chavismo de la estructura de poder del Estado.

Después de esto lo más temido por la cúpula podrida. La rendición de cuentas. ¿De dónde salieron las costosas casas de habitación? ¿De dónde los lujosos trajes que lucen diputados previamente expulsados del ejército por pillos? ¿De dónde salieron tantos aviones privados? ¿De dónde salieron las riquezas que se exhiben con desparpajo? ¿Por qué se amañaron juicios para mantener presos a personas inocentes? ¿Por orden de quién se reprimió violentamente a la población violando sus derechos humanos? ¿Quién promovió interrogatorios con torturas que causaron daños irreparables en las víctimas? ¿De dónde salió el título chimbo de doctora de cierta magistrada?

Esta pequeña lista de preguntas constituye un indicio del terror que reina en la cúpula podrida y la estructura corrompida que la mantiene en el poder. Tener que responder por todos estos atropellos y violaciones a la constitución y las leyes es, para los amorales, una razón para atrincherarse. Lo peor es que muchos de ellos ni siquiera pueden buscar refugio en el exterior. ¿A dónde puede llegar uno de los actuales ministros sin tener que responder el alerta que la DEA ha hecho a todas las policías del mundo? ¿Puede el hombre del mazo pensar siquiera en abordar un avión para aventurarse fuera del país?

Lo cierto es que son muchos los que no tienen futuro fuera de juicios y cárceles. Sintiéndose sitiados, lo único que se les ocurre es secuestrar el país. Y como todo secuestrador, violar todas las leyes que sean necesarias para que los rehenes le garanticen mantenerse en una posición de negociación que les de la esperanza de no tener que ser sometidos a los rigores de una ley que con ellos no tendrá miramientos.

El país está secuestrado por una cúpula podrida que ve en el pueblo rehén, su escape del futuro que les espera. Y acuerdan entre ellos cuál será el próximo atropello. Porque de atropellos es que se trata esta forma de llevar el país. Sin interés alguno por la suerte de la gente. Con todo puesto en salvar el pellejo.

¿Quién puede creer que a Maduro le quita el sueño la muerte de recién nacidos en maternidades que se encuentran en pésimo estado? ¿Piensa usted querido lector que Maduro lee un informe sobre la cantidad de asesinatos que ocurren diariamente en Venezuela? ¿Le causa a Maduro alguna perturbación saber que millones de personas se acostarán esta noche sin comer? ¿Qué le quita a Maduro el sueño?

Garantizar el pago de los bonos de la deuda pública y sus intereses que benefician en su mayoría a los rojócratas que han usado este mecanismo para lavar fondos mal habidos en transacciones con el gobierno o por venta de droga. Hacer la finta de que está gobernando poniendo a producir por un par de días empresas desahuciadas por la violencia con la que el control de cambio atacó la producción. Importar vehículos que se le asignarán a los generales para que se queden quietos y sigan aplaudiendo esta birria de gobierno.

El país está secuestrado por un energúmeno que blande un mazo para decir que el revocatorio no va. ¿Qué poder legal ampara esa declaración? Ninguno. El miedo a que le revisen la fuente de sus riquezas evidentes. El terror a que los narco sobrinos lo terminen embarrando en casos de tráfico de sustancias prohibidas. El no tener más salida que un país hecho a su medida para garantizarse la supervivencia.

El país está secuestrado por leguleyos que escriben adefesios jurídicos para bloquear las vías democráticas que el pueblo busca. El descaro de anunciar miles de recursos de amparo para impedir el revocatorio solo puede venir de una mente poquita, de una formación mediocre que se esconde detrás de un peinado con gomina y un pañuelo desplegado sobre la carpa que le sirve de traje. Muestra de los despojos de la política que Chávez recogió en un su camino al poder y puso a su servicio.

El país está secuestrado por un gobierno extranjero que ejerce un control omnímodo sobre una clase política que carece de la formación necesaria para conducir el país tal como lo muestran los resultados.

El legado de Chávez sigue en plena construcción. No hay manera que la historia lo exima de su responsabilidad sobre el peor momento social, económico y político de nuestra historia. Toca a los venezolanos reaccionar y rescatar el país para las futuras generaciones.

@botellazo

lunes, julio 18, 2016

"¿Gobierno de facto sin golpe?"("...Venezuela estrena un nuevo modelo...")




POR:TULIO HERNÁNDEZ.

I. Escribimos, en estas mismas páginas, que el revocatorio era el fin de una era. Si se realizaba, porque implicaría la derrota de Maduro y su necesario desplazamiento, y el del chavismo, del poder. Si no se realizaba, si el gobierno lo impedía y la crisis se acentuaba, porque la única manera de garantizar la gobernabilidad del país sería abandonando la máscara democrática y asumiéndose de modo abierto y definitivo como gobierno de facto.

Con las operaciones políticas de esta semana, la transferencia de todo el poder al general Padrino López –su toma de posesión–, todo parece indicar que el segundo escenario se está consumando. Que no hubo necesidad de un autogolpe. Y que el gobierno de facto se realiza a la manera de una transición con apariencias de legalidad.

II. La realidad colocó al chavismo en el aprieto de gobernar con la camisa de fuerza de la democracia y no con las “comodidades” de un gobierno de facto, como el que abortaron en 1992 y el que intentarían de nuevo, esta vez a sangre y fuego mayor, en el año 2002. Desde entonces, no mostrarse como dictadura, pero ejercer el poder como si lo fuera, ha sido su arte mejor aprendido.

El chavismo se presentó a las elecciones de 1998 a sabiendas de que Irene Sáez dominaba plenamente en las encuestas. Participar en las elecciones les permitía aceitar la maquinaria y camuflar el trabajo subversivo en los cuarteles y la consolidación de los grupos de civiles armados para la revuelta del 2002.

Pero la historia se revirtió. Luego del apoyo de COPEI, la candidatura de Sáez se desmoronó y Chávez convertido en un fenómeno de masas, en el hombre que re-encantaría la política que el bipartidismo había convertido en gran desilusión, ganó las elecciones.

III. A pesar de la estrategia de destrucción de la institucionalidad preexistente y de la construcción de un aparato paralelo –Misiones, nueva red de universidades públicas, milicia, grupos paramilitares de intimidación– el chavismo no logró crear una nueva institucionalidad ni un modelo económico que medianamente funcionara.

Es decir, no pudieron hacer la revolución anunciada. No hubo socialismo del siglo XXI. Sólo hubo una continuación, multiplicada, del rentismo petrolero, un ataque feroz a las empresas privadas y una batería de medidas económicas estatistas que destruyó buena parte del aparato productivo y empobreció al país. Pero siguió funcionando la propiedad privada, la economía de mercado, y no una economía centralizada y plenamente estatizada la usanza comunista.

La muerte de Hugo Chávez dejó al movimiento sin jefatura y en la presidencia de la República a una figura gris, torpe, sin autocritas suficiente sobre sus compañeros de ruta, que ha conducido el proceso deterioro tanto de la nación como de su proyecto político con cada vez menos apoyo popular.

IV. Entonces comenzó la etapa más represiva del gobierno chavista. Tres de los jefes de los cuatro grandes partidos políticos de la oposición están presos. Diecisiete activistas de Voluntad Popular y cerca de 70 más de otros movimientos, también. Cerca de un centenar venezolanos han sido asesinados en actividades políticas opositoras. Miles y miles han pasado por la prisión aunque sea por un día. Ciudades como San Cristóbal, Mérida, Cumaná, Tucupita han sido militarizadas y vivido toques de queda, incluso sobrevuelo de aviones de guerra, tratando de contener la protesta popular. Pero nada la ha acallado. La gente sigue en la calle y las protestas y saqueos se multiplican.

Empujados por esa realidad, ha llegado, parece, la acción final. Postergar la caída. Impedir el revocatorio y prepararse a asumir con “disciplina”, con las fuerzas represivas aceitadas y una jefatura militar y única, los costos políticos de la decisión. Venezuela estrena un nuevo modelo. Ahora sí gobierno de facto, pero sin golpe militar. En tiempos de carestía de papel sanitario la Constitución ha encontrado su destino final en un pozo séptico. Todo indica que habrá que hacer resistencia de otra manera.

Fuente: http://www.el-nacional.com/opinion/Gobierno-facto-golpe_0_884311669.html