
POR:ANTONIO COVA MADURO.
¿Será que la luz no le llega, que está en total oscuridad? ¿Quiere un corrientazo, quiere electrocutarse?
Y la luz se hizo!, narra el Génesis para darnos a conocer, no sólo la omnipotencia de Dios, sino cuán vital resulta para todos los seres vivos -y los inanimados también- la garantizada presencia de la luz. Tan esencial ha sido siempre para la vida humana que, desde la aparición de nuestra especie, la oscuridad siempre ha generado un terror cerval. Y por eso mismo una irrefrenable tendencia a lograr la luz.
En esas andamos ahora, ahora que Hugo Chávez se empeña en contrariar a Lenin cuando propuso a los comunistas que el socialismo sólo se impondría “con soviets y electricidad”. Ese empeño, sin embargo, podría conducir al régimen a hundirse por un despeñadero porque ha tocado lo más sensible y universal para los venezolanos: la garantía de la luz las 24 horas de cada día.
¿Y qué le garantiza al venezolano esa luz por el día entero? En primer lugar, burlar la noche, jugarle sucio a la oscuridad y al hacerlo, poner trabas a todo depredador que merodee su territorio. ¿Se imaginan ustedes cuán desnudo está cada venezolano cuando sabe que no habrá luz que ahuyente a los bandidos, ni alarma que les asuste?
En segundo lugar, la preservación de sus alimentos por el tiempo que haga falta. Sin luz, o con ella caprichosamente intermitente, no hay carne ni pescado que aguante, ni heladito en el freezer que sobreviva. Y para los miles que de eso viven, la falta de luz da al traste con cualquier ingreso que esa luz hiciera posible. Su ausencia caprichosa, por tanto, no es algo que sólo se echa en falta. No, es una agresión y como tal será respondida.
Sin luz volvemos al infierno que ya olvidamos. Maracaibo dejará de ser la nevera notoria que hasta ahora ha sido y por supuesto que sus habitantes deberán “rehacer” sus viviendas y oficinas, para volver al siglo XIX, como anhela y suspira porque lo hagamos quien ahora nos gobierna. Y con Maracaibo, todas las otras ciudades que se fueron pegando a su ejemplo. Sin luz no hay frío. Sólo el infierno seguro, y ya sabemos quién nos lo ha hecho posible.
Sin luz no hay vida moderna y la tecnología que ya copa nuestras vidas se desvanece por doquier. No hay computadoras, ni internet ni teléfonos conectados. Sin luz no hay entretenimiento, ni en casa ni fuera de ella. Sin luz sólo hay terror y la ansiosa espera de que llegue el día, y a su luz constatar que nos ha sido secuestrada la energía que la electricidad nos daba.
Sólo estas razones bastarían para saber que nada, absolutamente nada de lo que Chávez ha vivido hasta ahora le resulta tan amenazante como la falta de luz. Nada garantiza tanto que el país le eche un corte a su agónico régimen como los cortes de luz. Nada es tan universal, tan democrático, tan omnipresente y tan irritante como el súbito corte de luz que se hace crónico.Por eso mismo asombra al máximo, no el que no dé pie con bola en el rescate de la luz, sino el empeño en evitarlo. Confieso que fui lo suficientemente ingenuo como para aferrarme a una inferencia. En efecto, al recordar cómo fue de rápido, eficiente y exitoso el reponer el viaducto en la autopista Caracas-La Guaira, esperaba que ese destello de confianza en lo técnico fuese una estrategia. Se ve que no, que fue una excepción, la excepción que confirma la regla.
Chávez se ha deteriorado, ninguna duda albergo ya. Aquel hombre tan sagaz para el tour de force salvador cada vez que se vio frente al abismo, ya parece quedó exhausto. La “fortuna”, esa esquiva diosa que tanto temor infundía a Maquiavelo, parece haberle abandonado. ¿Será para garantizar que no siga dando coces que Fidel envió a un esbirro de su total confianza para que le provea de coaching garantizado?
¿O es que no sabía la profundidad y, sobre todo, lo mortal que es la crisis eléctrica? De repente es eso, porque cómo entender lo de la rotación de ministros que poco duran en esa silla eléctrica? Y de dónde esa fe en que “quien nada sabe sabrá cómo resolver el rollo”.Como si fuera poco, ahora vienen los “importados” que ninguna falta hacen e infligen daño. ¿De Cuba un experto?, ¿en qué?, ¿en energía eléctrica? ¡Por Dios; que no nos chupamos el dedo, ni la falta de luz nos ciega! ¿Y qué hará por Guri un experto argentino en “maletines”, como no sea garantizarse un jugoso contratito? Amigo Chávez, búsquese gente más presentable, más afín a la electricidad.
¿Será que la luz no le llega, que está en total oscuridad? ¿Quiere un corrientazo, quiere electrocutarse? Mire que la “silla eléctrica” ya está armada y sólo falta que la enchufen y ¡pasen el suiche!
¿Será que la luz no le llega, que está en total oscuridad? ¿Quiere un corrientazo, quiere electrocutarse? Mire que la “silla eléctrica” ya está armada y sólo falta que la enchufen y ¡pasen el suiche!







Las arterias principales de la capital estaban atestadas de vehículos y de gente que salió a apoyar a sus respectivos candidatos y que a golpe de bocina más parecían celebrar el triunfo de la selección en un mundial de fútbol que una jornada electoral.

































































