POR:MARÍA AUXILIADORA DUBUC.
Hace ya varias semanas, Nicolás anunció un aumento en el precio de la
gasolina en el país, planteado en pleno periodo vacacional.
¿Casualidad o causalidad?
No lo tengo claro, lo que sí es que según él, hay que corregir un
desfase histórico que tenemos con esos precios. Sin embargo, aseguró que
no hay apuro y que no la aumentará unilateralmente, por lo que llamará a
un debate nacional para que se llegue a un consenso para llevarla a un
precio justo.
Muchos están de acuerdo e indican que el precio de la gasolina será
“razonable” ya que se realizará tras un debate con la sociedad en pleno,
por consenso pues, de modo que seguramente tomarán en cuenta el tema
social, la vialidad y la inversión de los excedentes en programas de
educación, misiones, formación, becas, entre otras ya que eso lo
justificaría de algún modo generando así una gran confianza en la
seguridad que el producto de este ajuste, se invertirá en asuntos que
redunden en el mejoramiento de la calidad de vida del venezolano en
general.
Otros llaman a la cordura, intentan abrir ojos, dicen que se trata de
un nuevo disfraz, de un paquetazo inminente del régimen que simplemente
apunta a que la gasolina está muy barata en una postura de absoluta
incoherencia porque el estado regala a otros países nuestro petróleo y
malbaratan los recursos obtenidos por concepto de la renta petrolera,
sin darle solución a los grandes problemas de Venezuela. En este orden
PDVSA le ha despachado a Cuba más de 15 mil millones de dólares en
petróleo en los últimos años, dinero que hace falta para atender las
necesidades prioritarias del pueblo venezolano.
Toda esta situación nos obliga a recordar lo que ocurrió cuando
fueron elevados en febrero de 1989 los precios de la gasolina por el
entonces presidente Carlos Andrés Pérez, quien anuló el alza casi de
inmediato tras la insurrección popular que la medida desencadenó en ese
entonces. El llamado “Caracazo”, que se desató el 27 de febrero de 1989 y
que se extendió durante tres días, fue una ola de saqueos sofocada a
tiros por soldados que dejó un saldo lamentable entre 300 y 3.000
muertos.
Tras este anuncio algunos taxistas aseguraron que un eventual aumento
del precio de la gasolina implicaría que aumenten hasta en 30% las
tarifas, todo lo cual redundará en un perjuicio para su trabajo y el
pago del mantenimiento de su automóvil. El incremento no solventaría la
escasez de repuestos, al tiempo que también subirán los costos de todos
los productos y demás servicios en el país, por eso consideran que el
aumento debe ser gradual.
La realidad es que estamos de acuerdo con el aumento de la gasolina,
en el entendido que en este país tras 17 años con el mismo precio, es
más cara una botellita de agua que un litro de gasolina, de modo que es
lógico que se aumente, el problema son las condiciones en las que se
encuentra el país actualmente.
En esta situación el aumento del combustible, único producto barato
que quedaba en Venezuela, es preocupante porque nos resulta francamente
irresponsable por decir lo menos, una devaluación más, y de eso sin
lugar a dudas se trata, toda vez que para agravar la situación, el
incremento no luce nada moderado. Si el aumento de la gasolina es como
dicen, llegará a 2,50 Bs., estamos hablando entonces de una inflación
que va a llegar fácilmente al 100%. Este ajuste tan brutal repercutirá
en todos los sectores, subirá la comida, los medicamentos, el transporte
y los servicios públicos entre otras necesidades diarias del pueblo, lo
que sin duda alguna significará un impacto y un duro golpe al bolsillo
ya mermado del venezolano y afectará aun más su calidad de vida.
Mucho cuidado debe tener el régimen con sus decisiones en este
sentido. Decisiones de esta índole pueden generar efectos
contraproducentes en la población, efectos que resultan muy peligrosos
en lo relativo a la estabilidad y atmósfera de paz y tranquilidad a la
que todos aspiramos en el país. Esperamos los venezolanos todos, impere
la cordura y la sensatez, analicen y consulten como lo han prometido con
todos los sectores de la población, que se abra verdaderamente un
dialogo nacional en torno a este tema tan sensible y determinante para
todos, que expliquen clara, concreta y detalladamente en que se
invertirán los recursos pero sobre todo, consideren y tomen en cuenta
que Venezuela es un país productor de petróleo y que en ese orden es
lógico también que el precio de la gasolina sea el que es, que no sea
simplemente una mampara para escudar la obtención de recursos cuya
inversión no redunde en beneficio de toda la población, porque la
paciencia se agota y tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe,
mosca pues!
@mauxi1
Fuente:http://www.noticierodigital.com/2014/08/aumento-de-la-gasolina-descalabro-economico-nacional/
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