jueves, febrero 19, 2009

Travesía del desierto sin cantimplora, de la oposición venezolana


POR: ARCANGEL VULCANO.

Para millones de simpatizantes, partidarios, militantes y activistas que integran la gruesa, multitudinaria y masiva oposición venezolana, según los resultados ofrecidos por el CNE, casi 5.200.000 electores que sufragaron por la opción del No, encontrarse en la condición de opositores contra un gobierno hegemónico, se asemeja a realizar una larga y tortuosa travesía de un desierto sin cantimplora, lo que en realidad supone recorrer un largo y tortuoso camino corriendo el riesgo de morir por insolación, inanición o deshidratado, siendo víctimas del embate del clima, los elementos o cualquier alimaña, sufriendo una terrible, aguda, mortificante y torturadora sed. Lo decimos, porque en base a nuestra modesta experiencia, sabemos de lo difícil que es para miles de militantes y activistas de los partidos políticos, mantener su lealtad inalterable con las organizaciones político partidistas en las que militan, luego de producirse una derrota electoral como la del pasado domingo 15 de febrero. Hemos presenciado personalmente deserciones y saltos de talanqueras en cambote, es lo que denominan en el argot político, la desbandada.

En tal virtud hoy hemos querido abordar sin tapujos esa cruda realidad a la que seguramente se deberán enfrentar las organizaciones políticas .Nos preguntamos entonces: ¿Qué deben hacer los partidos políticos opositores en lo adelante, ante esta realidad que los exprimirá y amenazará con reducirlos y desmantelarlos? ¿Qué hacer para suprimir y evitar al máximo las típicas desbandadas, saltos de talanquera, deserciones masivas? ¿Qué hacer para minimizar a su mínima expresión el desgano, el desaliento, la decepción, la pérdida de arraigo en la población en general de los simpatizantes de sus causas y en sus militantes activistas? He allí los grandes desafíos y los difíciles problemas de mayor urgencia que deberían enfrentar los partidos políticos en lo inmediato, antes de emprender cualquiera otras importantes iniciativas que también deberían emprender, ante las inminentes próximas batallas que deberá librar, a saber, las elecciones municipales este mismo año, y las elecciones para elegir a la nueva Asamblea Nacional el próximo año.

En primer término, debemos sostener, que existe un poderoso antídoto o vacuna, para evitar los letales virus de la desbandada, la deserción masiva, el abandono, el desgano, el brinco de talanqueras, para suprimir al máximo el serio y devastador riesgo del desmantelamiento, y tiene nombre de mujer, se llama UNIDAD. En tal sentido compartimos la posición expresada recientemente por el articulista del Diario El Universal CARLOS RAUL HERNÁNDEZ quien sugiere acertadamente a la oposición venezolana: “Este es el momento de cuidar al máximo la unidad democrática, mantener enjauladas ambiciones que si se desbordan pasan a ser ridículas, además de suicidas”.

En segundo lugar, es fundamental, que la oposición venezolana actúe responsablemente al realizar análisis y el avalúo concienzudo, objetivo y sincero de los resultados lectorales, impidiendo así a todo evento, caer en los repetidos errores del pasado, evitando el insano, inútil, estéril e inconveniente torneo de disputas, impedir culpabilizar en particular. La derrota sufrida, debe ser asumida con dignidad por todos, sin recurrir a desleales mutuas imputaciones, porque a pesar de todos los efectos negativos que producirá, posee también parciales características de victoria política, lo cual no debe impedir evaluar los errores cometidos, los desaciertos y las falencias; pero sin desmerecer de ninguna forma los logros y éxitos alcanzados.

En tercer lugar, es hora de que la oposición venezolana considere seriamente, la posibilidad de conformar e integrar sin más dilaciones, un órgano político de dirección colectiva, parecido a la antigua mal ponderada Coordinadora Democrática; desde luego, mejorándola, sin imitarla, pero que permita que la mayoría opositora nacional pueda conformar de inmediato una plataforma política de ancha base, que impida la dispersión de esfuerzos, la desintegración, disgregación, las deserciones, la desbandada y prevenir así el terrible riesgo del desmantelamiento progresivo. Un ente político de dirección colectiva, que dirija y coordine con autoridad eficazmente todos los esfuerzos de la plural, diversa y multicolor oposición nacional; un ente de gran prestigio conformado e integrado por los mejores representantes seleccionados por la mayoría de las organizaciones de la sociedad civil y las agrupaciones políticas opositoras al gobierno. Este cuerpo de dirección colectiva, tendría como principales tareas bajo su responsabilidad y comando aceptado por todos, reagrupar, aglutinar, organizar, motivar, disciplinar, entrenar, adiestrar, unificar, dotar, sostener, mantener, preparar y movilizar eficazmente, adecuadamente, a todas las fuerzas que integran a la probadamente multitudinaria oposición venezolana, de cara a los importantísimos desafíos que debería abordar unida, compacta y movilizada en el futuro a mediano y a largo plazo, para conducirla exitosamente hacia la conquista de las necesarias victorias electorales, que podría perfectamente alcanzar si hace lo que más necesita, debe y le conviene.

Pensamos sinceramente que es perfectamente posible y viable que la masiva, densa, diversa, plural y multicolor oposición venezolana, podría alcanzar plenamente estos anhelados objetivos; pero para tales fines, debería desde ahora mismo, comenzar a funcionar, operar y actuar como si fuera un poderoso, organizado y demoledor equipo de selección nacional de fútbol, que aspira competir para ganar el próximo campeonato mundial. Para lograr conquistar semejante hazaña, ese equipo aspirante al título, antes de hacer cualquier otra cosa, debe sin dudas iniciar sin pretextos ni excusas, una exigente preparación integral, que le permitan alcanzar un excelente nivel de competición en todos los aspectos que le son esenciales e indispensables obtener a un equipo profesional, que se enfrentará a rivales de alto nivel competitivo. Debe por eso desplegar y desarrollar el equipo actividades y acciones colectivas -jamás individualistas- que le permitan garantizarse la perfecta cobertura más absoluta de todos los rubros que necesita cubrir, y prever, para así estar en el 100% en el nivel de sus capacidades colectivas, y así estar en la mejor forma integralmente hablando, para poder y lograr encarar exitosamente el difícil campeonato mundial; debe procurarse entonces ese equipo si desea conquistar el título mundial y traerse a casa la inestimable, preciada y codiciada Copa del mundo, desarrollar integralmente al máximo sus mejores capacidades, tanto en el orden deportivo, como logístico, económico, estratégico, táctico, técnico, médico, físico, material, espiritual, psicológico, etc.

Desde luego que las próximas tareas que deberá realizar la diversa oposición nacional, aunque no son ni remotamente parecidas a las que ejecuta un equipo profesional de fútbol, si son comparables para explicar didácticamente y muy gráficamente a nuestros conciudadanos lo que consideramos debería hacerse para alcanzar sus importantes objetivos. Las tareas para la oposición nacional, no serán fáciles de realizar, no pueden serlo, porque lo que estará en disputa en el futuro cercano, no será un prestigioso título deportivo, sino algo aún mucho más codiciado, valioso e inestimable, la conquista de un nuevo promisorio porvenir para todos los venezolanos.

Siguiendo con el ilustrativo ejemplo del equipo de selección de fútbol, debemos expresar que, una aquilatada selección nacional mundialista necesita de muchas cosas y elementos de apoyo para conseguir ser competitiva, hasta lograr el éxito. Aparte de muchísimos detalles importantes que deben considerarse, se requiere fundamentalmente de escoger, y conformar un excelente cuerpo técnico de dirección, integrado oportunamente y a tiempo, mucho antes de la realización del campeonato, para que planifique, diseñe, desarrolle, organice y ejecute toda una serie de acciones vitales para concretar los objetivos que conducen a lograr la adecuada selección, preparación física y psicológica de los jugadores del equipo, y para que dirija y practique el proceso de su estricto y riguroso entrenamiento. Ese fundamental cuerpo técnico, es lógico que normalmente lo conforman profesionales oficiosos de alto nivel y gran experiencia, muy destacados por sus trayectorias exitosas en sus respectivas carreras, que acumulan notables resultados positivos en sus correspondientes habituales actividades , y que han mostrado a lo largo de su vida inigualable mística, honestidad, en fin, se escogen a los mejores, los más productivos y exitosos para que realicen la selección de los mejores jugadores, la conformen, la integren, entrenen, preparen y conduzcan.

Una selección nacional mundialista que aspire ganar el campeonato mundial, necesita de un excepcional director técnico o entrenador –como se le quiera denominar- para que la conduzca con efectividad hasta su principal objetivo, ganar el título. ¿El perfil de ese director técnico? En esencia, los extraordinarios directores técnicos que hemos conocido a los largo de la historia de los mundiales de fútbol poseen distintas características y muchísimas cualidades, pero hay algunas que a simple vista le son comunes: En general todos han mostrado virtudes que los muestran como líderes experimentados, no improvisados, ni advenedizos, sino han sido profesionales conocedores a fondo de la actividad deportiva que desarrollan durante toda su existencia, como jugadores o técnicos de la disciplina, que han ejercido ejemplarizante autoridad e influencia sobre sus jugadores dirigidos. Los directores o entrenadores técnicos campeones del mundo, se nos han exhibido como personas muy estudiosas, que han acumulado grandes conocimientos sobre el fútbol, y haberlos desarrollado, desplegado, aplicado y materializado en el terreno de juego, durante todas sus trayectorias durante sus largas carreras deportivas, agudizado sus capacidades para crear, planificar, perfeccionar y ejecutar estrategias, tácticas y sistemas de juego probadamente exitosas, y que le rindieron los frutos de sus gloriosas victorias.

Un equipo mundialistas, requiere también de excelentes y virtuosos jugadores, que comparten todos juntos los mismos ideales, que estén dispuestos a trabajar muy duro y sin descanso, sin darse por vencidos jamás, sin dejarse abatir, doblegar, ni vencer por las eventuales derrotas, ni envanecerse por las periódicas victorias, venciendo así los naturales egoísmos, los protagonismos, el divismo, las mal sanas ambigüedades, las múltiples diferencias que surgen de la convivencia entre compatriotas hermanos y colegas, las divisiones, apartando las apetencias personales, haciendo que prevalezca siempre el espíritu de equipo y el interés superior de representar con decoro y dignidad a su país, para permanecer muy unidos, y mantener a todo evento las ansias y la posibilidad cierta de alcanzar juntos la soñada victoria del equipo.

Un equipo mundialista que aspire acariciar en casa la Copa del mundo, debe contar siempre con sus fieles aficionados conocedores a fondo del deporte rey; por eso deben ser estos excepcionales amantes del balón pie y no esporádicos fanáticos de ocasión, para que no desmayen nunca cuando su equipo pierde eventualmente un partido, y que estén dispuestos a seguir apoyándolo siempre, en las buenas y en las malas. Para lograr alcanzar todos los anteriores elementos, para impedir las deserciones masivas de la fanaticada, un verdadero equipo de fútbol mundial requiere de un auténtico liderazgo que lo conduzca durante las victorias y en las derrotas que sepa motivar, entusiasmar y esperanzar siempre a sus exigentes aficionados, a quienes no deben dárseles pretestos sino permanentes actuaciones convincentes. Recordemos por un instante la final del campeonato del mundo de Francia 1.998, en la que la aquilatada selección nacional de Brasil perdió contra la nueva campeona Francia por marcador de tres goles por cero; imposible olvidar y de borrar de nuestras memorias el amargo sabor de la derrota, como latinoamericanos, sentimentalmente identificados como aficionados a la hoy penta campeona del mundo, la admirada selección verde amarilla. Pudimos presenciar con estupor y no con cierto asombro, como algunos críticos desalmados, quienes seguramente ignoran que en Brasil el deporte rey es como una religión, despellejaban vivos a los jugadores brasileños en virtud del resultado adverso; vimos como se sometió por ejemplo al escarnio y al desprecio público al inigualable Ronaldo, escogido injustamente por alguna destructiva crítica para culpabilizarlo por el descalabro -derrota al fin, tiene patas cortas- Pero a sólo cuatro años en el mundial de Korea-Japón, pudimos sacarnos de nuestras latinas gargantas, el espeso sabor amargo que nos permanecía estancado, disipando así la injusticia cometida contra la selección brasileña y su ariete estrella Ronaldo, quien no sólo conquistó el título mundial, sino que también el de goleador universal, rompiendo la tiranía del alemán Muller, que se había mantenido como el máximo rompedor de redes histórico durante décadas.

Ronaldo seguramente debió durante cuatro largos años recorrer también la travesía del desierto, pero contó al menos con una buena cantimplora; probablemente tal circunstancia supuso soportar las despiadadas y descomedidas críticas de muchos de sus conciudadanos, para lograr sobreponerse ante los falsos rumores, que lo culpabilizaban y responsabilizaban de no haber cumplido con sus deberes como jugador. Lo cierto es, que después de una larga, concienzuda, estricta y rigurosa preparación, un dirigido reentrenamiento, una paciente y trabajosa recuperación de serias lesiones, un sometimiento total a las oportunas recomendaciones de sus médicos, cuerpo técnico, entrenador y principales asesores, Ronaldo volvió a jugar durante varios años en Europa en los equipos que lo contrataron, para volver 4 años después al mundial con la más absoluta determinación y el firme propósito de colaborar con su selección, para ganar el campeonato mundial de fútbol disputado en Korea y Japón; fue allá a jugar en equipo humildemente, no ha presumir arrogantemente ser la rutilante estrella en que se convirtió como goleador histórico de los mundiales, pero debió prepararse a conciencia, contar con un extraordinario equipo de colegas jugadores entrenados al igual que él, disponiendo de un excepcional cuerpo de dirección técnica, una inigualable fanaticada de aficionados que lo apoyaron, todo un país entero detrás de ellos que jamás perdió la fe en sus mejores hombres, vitoreándolos, aupándolos y animándolos, y celebrando en grande cada gol, hasta el día de la gran final, en que conquistaron juntos la gloria del penta campeonato mundial.
Eso respetados lectores, sin lugar a dudas, no son conchitas de ajo, y no se logra, ni se hace con chapas de pepsicola, ni con magia, se requieren muchas otras cosas, -detalles- sino que hay que meter muchísimos goles, porque el camino que hay que recorrer para superar exitosamente la larga y tortuosa travesía del árido e inhóspito desierto, requiere al menos de disponer de una buena cantimplora; por lo que la oposición venezolana en general, la requiere con urgencia, hay que dárselas a todos sin excepción, si quieren que sus aficionados, simpatizantes, partidarios, militantes y activistas, puedan sobrevivir para trabajar eficazmente por sus causas, la tórrida travesía del árido desierto, que supone estar combatiendo en abierta desventajosa desproporción de recursos, contra un cínico y desvergonzado gobierno inmoral y corrupto, que comete a la luz pública peculado de uso del patrimonio nacional sin inmutarse, sin recibir sanciones ni restricciones de sus cómplices enquistados en el resto de los poderes públicos, y que emplea a discreción sin ningún escrúpulo, todos los multimillonarios recursos financieros y logísticos del estado, en favor de apoyar su parcialidad política; si no se les facilita al menos una cantimplora que calme su sed, durante la dura travesía del desierto, sufriendo los rigores de ser opositores (despidos, desempleo, hostigamiento, persecución, acoso, exclusión, discriminación, retaliación, segregación, etc) muchos quedarán regados por el cálido camino; hoy en día nadie querrá morirse de sed, preferirán sobrevivir, y encontrarán la manera ¿o no?...

2 comentarios:

SOLIDARIDAD dijo...

Buen trabajo el que ha hecho, soy estudiante de Derecho y me gustarís seguir en contacto con usted, por favor agregeme como amigo

Arcangel Vulcano dijo...

SOLIDARIDAD,bienvenido, gracias por la visita y tu motivador comentario.Nos alegra que te guste nuestro modesto trabajo y recibir la agradable sorpresa de encontrarnos con estudiantes universitarios quienes son la mejor esperanza de futuro para todos, y aún más, con estudiantes de Derecho, la ciencia que más nos apasiona, sin lugar a dudas, en nuestro caso.

Hemos visitado tu blog con gran curiosidad e interés, encontrándolo muy interesante, versátil, refrescante, innovador, moderno, actual y muy prometedor; por lo que enseguida, lo hemos incluido en nuestra lista de los blogs que leemos y que visitamos periódicamente, para recomendarlo a nuestros respetados lectores y visitantes. Igualmente, nos hemos afiliado a tu lista de seguidores; estaremos muy pendientes de tus próximas publicaciones.

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Un fraternal saludo.