martes, julio 28, 2009

"La guerra y la paz".



POR:JOSÉ TORO HARDY.

Los textos constitucionales deben evolucionar, pero no a costa de sacrificar los principios.
Eso es lo que se juega en Honduras. Zelaya violó la constitución de su país al intentar emprender por vía ilegal, según afirma la Corte Suprema, un cambio constitucional. Nadie es tan ingenuo como para no reconocer sus propósitos. Con la ayuda de una franquicia chavista, intentaba promover una Asamblea Constituyente cuyos resultados -según se pretende- tienen carácter supraconstitucional. El objetivo final es promover la reelección presidencial y además garantizar que fuese finalmente Zelaya quien la ejerciera. Se trata de una fórmula ya ensayada con éxito en Venezuela, Bolivia, Ecuador y que ya se aprestan a aplicar en Nicaragua.

La Constitución de Honduras prevé en su artículo 372 los mecanismos para realizar cambios y no son precisamente los previstos en esa franquicia. En su artículo 374 se establece: “No podrá reformarse, en ningún caso los artículos constitucionales que se refieren a la forma de gobierno, al territorio nacional, al período presidencial, a la prohibición para ser nuevamente Presidente de la República”.
No se trata de conservar privilegios ni de imponer una camisa de fuerza. Los textos constitucionales deben evolucionar, pero no a costa de sacrificar los principios. No podría aprobarse, por ejemplo, que un pueblo renuncie a su libertad ni a su soberanía. Tampoco se puede renunciar a los derechos humanos, ni aprobar mecanismos que permitan o disfracen el establecimiento de una dictadura. Hay valores y principios “pétreos” no enmendables.
De hecho el artículo 239 de esa misma Constitución establece expresamente que quien haya ejercido la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente: “El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública”.
A pesar de todo Zelaya tenía, conforme al artículo 82 de la Constitución, derecho a defenderse: “El derecho a la defensa es inviolable”; y el artículo 94 reza: “A nadie se le impondrá pena alguna sin haber sido oído y vencido en juicio…”.
Micheletti fue designado Presidente por el Congreso con el apoyo de todos los poderes públicos de su país. Su designación, aunque constitucional, debió ser precedida por un juicio a Zelaya. Fue una torpeza expulsarlo.
Protagonistas son también los Organismos Internacionales, como la ONU y la OEA, cuyas decisiones -no importa cuáles- sólo han debido tomarse después de averiguar lo que realmente ocurría en Honduras. Al igual que le ocurrió a Zelaya, al país centroamericano le impusieron una pena sin haber sido oído ni vencido en juicio.
Figura triste dentro del drama fue Insulza, quien sin pudor alguno inclina la cerviz para ganarse los votos que controla Chávez en la OEA.
Y finalmente están los personajes que representan la guerra y la paz. Eso es lo que se juega en Honduras. Me referiré primero a esta última porque la paz es, por definición, el objetivo primordial de la humanidad.
La paz la representa Oscar Arias, quien a través de denodados esfuerzos intenta lograr el diálogo entre partes que lucen irreconciliables. Procura que Zelaya regrese, pero no para seguir violando la Constitución de su país. Ya en una oportunidad se hizo acreedor al Premio Nobel en reconocimiento a la exitosa labor alcanzada en favor de la paz, en una región asolada por la violencia.
La guerra, por otra parte, la encarna un militar que se dio a conocer inicialmente por haber encabezando un fallido golpe de Estado con su secuela de sangre. El mismo que ofreció a Zelaya una colita en un avión de Pdvsa, para que intentase un temerario aterrizaje en Tegucigalpa, poniendo muchas vidas en riesgo. Que hizo que su canciller acompañase a Zelaya en la aventura de un brevísimo regreso a Honduras -que hasta Insulza rechazó- en franco desprecio por las vidas que pretendieron usarse como escudo humano. Que critica los esfuerzos de Arias porque ensombrecen su propio protagonismo. Que no cesa de intervenir en los asuntos internos de otras naciones, aunque se rasga las vestiduras por supuestas injerencias ajenas. Que lanza amenazas a diestra y siniestra. Que arma a su país hasta los dientes y pregona que lo importante es seguir fortaleciendo el poder militar, mientras en su país los problemas sociales se agigantan. Que exuda violencia en cada discurso, en cada gesto.

El mundo observa y cada día lo conoce mejor. Más pronto que tarde la historia lo juzgará.

3 comentarios:

julio dijo...

Me gustaria que el inutil ministro de exteriores que tenemos en españa, pudiera leer este articulo, haber si de una vez comprende lo que ha pasado en Honduras, este no se entera de nada como ZP, la verdad me avergüenzo de tener a un gobierno como el que tenemos, aunque siempre veo con esperanza que despues de Enero y de hacerse la foto como Presidente de la UE, se marchen a su casa, y esten con Chavez y sus amigos haciendo el ridiculo por el mundo.

Guillermo Melendez dijo...

CLARO JULIO! Tu posicion es clarisima, salio AZNAR quien alberga en sus genes las politicas invasoras y guerreristas que el actual gobierno español trata d de niños y civiles inocente durante la invasion a IRAK. Cuantos como tu añoran que vuelvan gobiernos guerreristas como los asumidos por GERORGE BUSH Y JOSE M. AZNAR. ZAPATERO Y MORATINOS saben perfectamente lo que ocurrio en HONDURAS, y su posicion ante el caso los convierte en verdaderos democratas que apuestan a la PAZ. ES MEJOR HACER EL RIDICULO QUE HACER LA GUERRA....ATTE. GUILLERMO MELENDEZ.

Guillermo Melendez dijo...

QUIERO INSERTAR UN PARRAFO QUE POR OMISION NO APARECE EN MI COMENTARIO ANTERIOR.......Decia que el actual gobierno español trata de alejarse de los malos precedentes en cuanto a la politica exterior manejada por AZNAR. No veo en ZAPATERO a un hombre como AZNAR que es culpable junto a BUSH de la invasion a IRAK con la consiguiente muerte de civiles y niños inocentes, amen del saqueo y destruccion del patrimonio cultural de los irakies. Aunque la logica me dice que es mejor seguir ideas y no a los hombres, prefiero a ZAPATERO que al genocida de AZNAR.....ATTE. GUILLERMO MELENDEZ.