

La maquinita electoral Brasilera no tiene comunicación externa. Tampoco arroja ninguna papeleta que pueda colocarse en una urna para después contarse. La votación va desde las 8:00 am hasta las 5:00 pm. El escrutinio lo hacen los miembros de mesa, apenas pulsando un botón para obtener el resultado, el cual envían al TSE ( Tribunal Superior Electoral ), que los va computando y libera comunicados después de encerrada la votación en el estado de Acre, que tiene una diferencia de 2 horas con los estados del este.La votación es un acto obligatorio, siendo que hay grupos que pregan el voto nulo como una forma de protesta. Pero no tienen mucha expresión ni apoyo, simplemente porque los nulos y en blanco no son tomados en los resultados finales.Particularmente a mi no me gusta para nada este sistema que no arroja una papeleta que se pueda contar. Pero no se ve a nadie reclamando ni gritando que hubo fraude. Entonces, ¿En que se basa la aceptación masiva de ese proceso?.Preguntamos a algunas personas que han trabajado en procesos electorales y, la mayor defensa que tiene la máquina, es que apenas se trata de una calculadora grandota. Solo tiene la capacidad de ir sumando a medida que la gente va votando. Se revisa su funcionamiento y son ceradas al comenzar el proceso. Aunque lo que de verdad da confianza al electorado, es la seriedad que muestran los miembros del TSE. Esa es la parte más importante que rige el proceso electoral Brasilero. La punición a los malandrines es muy severa, hay un repudio enorme a quien quiera hacer trampa y, a aquellos que quieran cantar fraude sin pruebas.El problema de las elecciones en otros países, Es porque las elecciones son históricamente tramposas. Existe toda una porquería electoral en naciones acostumbradas a una tipificación de trampas, que van desde el “ Acta mata voto “, hasta la desaparición de urnas completas. La forma más novedosa la implantó Chávez en Venezuela: “ Un proceso totalmente electrónico, donde las máquinas se comunican con el organismo electoral ( CNE ), el cual es un apéndice del Gobierno “. El problema no es de máquinas electorales. Se trata de un problema de promiscuidad ciudadana, que seguirá mientras se sigan aceptando actos criminales en procesos electorales, donde particiapan políticos mediocres que aceptan el sistema.Los Brasileros confían en su sistema. Estaremos colocando aquí las cifras. El que quiera las oficiales, puede obtenerlas del Site del TSE Brasilero.
Fuente: http://www.sinmordaza.net/blogs/jlbruzual.php
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