sábado, diciembre 06, 2008

Chávez, Simón Bolívar lo profetizó, serás un tirano usurpador


POR.ARCANGEL VULCANO.

No importa lo que Chávez argumente, “que si la reforma y la enmienda son dos cosas distintas, no señor, es el mismo musiu con diferente cachimbo; sin importar lo que alegue. Que si es legal o no, que si se puede proponer, que no es inconstitucional. Porque lo esencial es que es un problema moral, ético, más que jurídico o político, porque ya se le preguntó al soberano pueblo venezolano por el mismo tema sobre el mismo asunto respecto a cambiar el mismo artículo, y la respuesta fue que NO, de manera clara, rotunda, inequívoca e incontrovertible. Lo demás es una burda manipulación, un vulgar abuso de poder aprovechando que controla todos los poderes públicos incluido el TSJ. De tal manera, que lo que pretende hacer es un fraude a La Constitución, porque Chávez está desconociendo el mandato del pueblo venezolano, su sagrada voluntad legítima y legal, expresada en el referéndum del 2D. El pueblo ya dijo que NO a la reelección presidencial hace apenas un año; dijo que no desea la reelección continua -como la llama-

De todas formas, no importa lo que diga Chávez, ya sabemos que es un ambicioso, un autócrata, un totalitario, un arbitrario, que sólo persigue eternizarse en el poder abusando de sus privilegios, mediante groseros y brutales ventajismos y excesos desde su gobierno hegemónico, y eso repugna a la condición democrática de la mayoría del pueblo venezolano. Con todo y su poder desmedido que ejerce sin controles, el pueblo venezolano le pondrá fecha de salida, de cualquier modo. La mayoría de los venezolanos “No” queremos un presidente eterno, y ya lo dijimos, y lo volveremos a decir, a reafirmar cuantas veces nos lo pregunten o sea necesario; ¡ay de aquel que intente torcer y desconocer la voluntad del pueblo! sólo los tiranos y los usurpadores lo intentan…pero siempre terminan mal. Chávez, Simón Bolívar lo profetizo, serás un tirano usurpador...

1 comentario:

Raul dijo...

Bolívar propuso luego la presidencia vitalicia