
Ya sabíamos que el pobre Hugo lo que quiere en verdad es irse a Sabaneta a jugar con los nietos y que lo del poder perpetuo no es sino una carga que la diosa de la Historia echa encima de sus hombros y que él asume a su pesar. Pero el domingo nos reveló otra faceta de su filantrópica personalidad. Lleno de humildad, angustiado por las fricciones intestinas que podrían sobrevenir en su gran partido de tener que escoger otro candidato que no sea Su Serenísima Majestad, aclaró que no sólo sacrificaba su propia tranquilidad sino que velaba por la de sus conmilitones. “Si aprobamos la enmiendita”, decía, casi compungido, “se librarán ustedes de la preocupación de tener que escoger mi sucesor. Ya sabríamos de una vez que yo seré candidato el 2012 y ustedes quedarán libres de esa angustia”. ¡Que amor por los suyos! ¡Que capacidad de sacrificio!


Su majestad está apurado. Sabe que la economía anuncia cielo encapotado y quiere adelantarse. La prisa, sin embargo, no le ha permitido sacar bien sus cuentas. No tanto las aritméticas como políticas. Si se fijan bien, se dará cuenta de que no tiene ningún chance de ganar. Pero su majestad se dice encogiéndose de hombros que, en fin de cuentas no tiene nada que perder. Si le dicen No, pues queda como está ahora, con fecha fija de caducidad, pero y inventará algo de aquí al 2012 para insistir con su locura. Mas, cada vez que venga con el tema de la presidencia perpetua, le daremos palo. No lo dude
Fuente:Tal Cual,
1 comentario:
Si en el país hubiese una Sala Constitucional que se hiciese respetar por el Presidente de la República, la fulana consulta ni siquiera sería objeto de discusión. A falta de una institución fuerte y confiable, el pueblo le dará al comandante otro revolcón cuando lo convoque para saber qué piensa acerca de esa tremenda enmienda.
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