lunes, junio 25, 2007

PUNTO DE QUIEBRE EN VENEZUELA


Por: ARCÁNGEL VULCANO.

Estamos lamentablemente en Venezuela llegando a un punto de quiebre, de inflexión de toda la sociedad democrática, ante la actitud irracional, descomedida y antidemocrática de un pretendido jefe supremo de su facción política, en que pareciera desear convertirse el Sr. Chávez, quien fue electo presidente para que gobierne conforme a la Constitución y las leyes de la república, pero que actúa deplorablemente ante la Fuerza Armada Nacional como si fuera un caudillo antidemocrático, al pretender colocarla desvergonzadamente, sin ningún recato, ni pudor, mediante el ejercicio del más insultante y descarado cinismo, actuando impunemente ante la presencia cómplice injustificable e inaceptable de los representantes del resto de los poderes públicos, aparentemente y presumiblemente sumisos, serviles, puestos en el escenario indecorosamente para intentar cohonestar tamaña aberración, colocados en actitud de aplauso complaciente sin ningún rubor, como si estuvieran en sus cargos al servicio de un proyecto político personalista, excluyente, revolucionario socialista, y no ante toda la nación.

Chávez comanda, e intenta ejecutar junto a sus partidarios incondicionales fanatizados, a contracorriente de lo que aspira y necesita el resto de los venezolanos que no lo apoyan, un proyecto político socialista de corte develadamente comunista, no previsto expresamente en ninguna norma jurídica de La Constitución Nacional actual, ni en alguna parte del ordenamiento jurídico nacional vigente, que los obliga a cumplir y hacer cumplir esa misma normativa, -que por el contrario establece es el sistema democrático y no el socialista- Chávez intenta a todo evento obligar a toda la sociedad democrática a aceptar su proyecto político totalitario, aprovechando el debilitamiento institucional para producir su desmoronamiento deliberado, por eso está empujando fuerte hacia la criminal y repudiable división. La estrategia del Sr. Chávez es simple: "dividir para reinar".

Chávez intenta precipitar la situación de radicalización política asesorado por el veterano Fidel Castro, quien lo apura a radicalizar el proceso revolucionario hacia el socialismo colectivista de toda la sociedad venezolana; pero la sociedad democrática se le resiste y resistirá porfiadamente, simplemente porque los venezolanos no desean un sistema comunista sino democrático, y saben que lo de Chávez es un socialismo edulcorado, disfrazado de redentor social, que en el fondo es comunista con ribetes cubanos.

El punto de quiebre está siendo precipitado artificialmente por Chávez y Castro para calibrar las reacciones de los sectores institucionales y democráticos que aún permanecen en el seno de la organización militar que perviven en La Fuerza Armada Nacional.

Chávez teme una reacción violenta secreta de algunos sectores militares, que podrían intentar derrocarlo aliados con minúsculos grupos de opositores radicales que estarían ya desesperados ante el riesgo de perderlo todo, colocados por el líder del proceso entre la espada y la pared; teme también realmente ser asesinado, y por eso pretende develar cualquier resquicio de conspiración. Para tal fin presiona la barra de la paciencia institucional, quisiera ver brotar a los disidentes para así poder suprimirlos, someterlos a juicio, expulsarlos o darlos de baja, para de ese modo terminar de purgar la institución, depurarla de lo que considera una infección inoculada por la derecha recalcitrante de siempre, o los resquicios de sectores democráticos que rechazan su proyecto socialista excluyente y personalista, a los que considera lacayos del capitalismo imperialista, que en realidad son sus verdaderos oponentes, y así lograr apoderarse totalmente del poder militar absoluto, para tratar de eliminar para siempre el riesgo de un golpe de estado que lo liquide a él y a su seudo revolución definitivamente. Por eso, coloca el señuelo, la trampa para intentar acabarlos, tentándolos a rechazar su eslogan periclitado de "patria, socialismo o muerte", quiere que se muestren para descabezarlos como si fuera un “jacobino” con su presta y siempre lista amolada guillotina.

Chávez ya no desea invertir sus esfuerzos en pelear inútilmente con quienes supone devaluados partidos políticos, los presiente desmantelados, debilitados, sin disciplina, ni organización, sin militancia activista que haga el trabajo político de calle, intuye que no tienen ya capacidad de respuesta política eficaz, piensa que carecen de liderazgo carismático visible capaz de contra atacarlo, siente que su rival natural está en los medios de comunicación, de allí que anhela callarlos y someterlos ¿lo dudan? (pregúntenle a RCTV), pero necesita un rival con quien combatir en lo político interno, como no lo tiene debe discutir con sus propios gobernadores disidentes, pero siente que está solo en el cuadrilátero político, por eso hace alarde ante el imperio estadounidense, le fascina como adversario el presidente Bush a quien considera torpemente debilitado y de salida (no hay enemigo pequeño); por eso subestima a los líderes nacionales, y a los dirigentes que ya se cansó de derrotar para siempre presumiblemente sin fraude (en la política nada es para siempre), ahora libra una nueva batalla en el propio corazón y centro de la Fuerza Armada, en la que no puede confiar ciegamente por su patética experiencia del 11 de abril, de allí que promueve su reserva militar de milicianos armados.

En ese marco de conflicto complejísimo, Chávez ha ido el pasado domingo 24 al patio de la Academia Militar, para celebrar sin desfile la inolvidable y gloriosa fecha de la conmemoración de la batalla de Carabobo. Allí en ese emblemático escenario, ataviado con uniforme verde oliva, y su inseparable simbólica boina roja, para hacerles el gran desafío a sus adversarios militares internos, que están allí y no en otra parte.

Pero Chávez no deja de cometer errores y sufrir las consecuencias de sus ligerezas. Pidió que vinieran unos oficiales y varios soldados al estrado, a quienes aparentemente no conocía, nos pareció que quiso hacer teatro, haciendo gala de su histrionismo, probablemente para usarlos indebidamente ante las cámaras, y frente a sus “verdaderos rivales militares”, es posible que quería lucir familiarizándose con los suyos, alardeando de su presunto total dominio de las tropas; pero nada le sale bien ya, una vez más lo sorprendió el incontrolable azar, la lotería que constituye el imprevisible devenir del tiempo.

Fue cuando “un inocente y puro paracaidista” que no pudo controlar, ni manipular, a quien supuso incondicional, (¿también sería mandado, manipulado por el imperio?) quien seguramente debe ser díscolo por naturaleza, y tal vez hasta un poco ingenuo, quien le soltó esta prenda en cadena nacional: "Aprovecho la oportunidad mi Comandante en Jefe para decirle que en el barrio donde vivo no hay luz, no hay agua, etc..." como quien dice, "agárreme ese trompo en la uña" ¡que buena broma pensé, no pegas una vale! O como dirían mis buenos amigos argentinos, “Che no pegás una, tenés el santo de espaldas”.

Al Jefe máximo ante semejante imprevisto, no le quedó más remedio que hacer lo que mejor hace, cada vez que el pueblo lo conmina a resolver sus urgentes necesidades y problemas: evadir su responsabilidad o culpar a otros, huir hacia alguna parte, como debió huir –¿razones de seguridad?- en la reciente inauguración del viaducto Caracas la Guaira, donde no pudo ni siquiera pronunciar ni un breve discurso –imaginamos la estruendosa reprimenda que debieron padecer merecidamente por imprevisivos, sinceramente, y sin chistes , los responsables de organizar ese importante acto, pues habría sido muy positivo para el líder lucirse allí ante el país, pues simplemente no lo dejaron las circunstancias, esta vez debió huir, era riesgoso en verdad.

¿Cómo le echaron esa broma al líder omnipresente, que les hizo el viaducto? Imaginamos que los responsables del evento, fueron removidos de su cargos por ineptos, porque eso de venir a incurrir en semejante desliz, y como consecuencia impedirle hablar en esa su soñada consagración después de haber roto el record para construir a tiempo la obra no es cualquier cosa, ¡no hay derecho! Los organizadores de ese evento en el viaducto, es verdad que fueron desbordados por la gente que allí acudió a reclamar lo suyo, ante la poblada que se le lanzó peligrosamente encima a Chávez a entregarle cartas de peticiones, o a reclamarle posiblemente que le resuelva sus problemas, pero era fácil impedir el paso a tanta gente, y hacer un acto cerrado en medio del viaducto con sillas, tarima y toldo ¿o no?, y no nos vengan con el cuento de que no estaba previsto que el comandante hablara, porque sería increible que hubiera desaprovechado robarse el Chow ante el país y el mundo, simplemente tuvo que salir corriendo ante el acoso de la gente, que puso en riesgo su seguridad.

Ahora ante la inminencia de la inauguración de la Copa América, parece que también huirá muy lejos hacia Rusia, tal vez para no estar innecesariamente expuesto a alguna monumental pita que ya le tendrían latente guardada en “el buche” lista, una tumultuosa concurrencia de tachirenses en la inauguración de la Copa América, que ya le anticiparon un abreboca en el más reciente partido de la selección vinotinto, a pesar de las suplicas del técnico seleccionador nacional Dr. Richard Páez, quien ha pedido públicamente a los venezolanos no manifestar políticamente en los estadios, lo cual no sería garantía de ciega obediencia, como parece haberlo entendido resignadamente el comándate revolucionario.

Pero lo cierto es que, en el acto de La Academia Militar Chávez nos lució ante el incidente producido por el bisoño paracaidista, visiblemente desconcertado, y para intentar salir del paso debió mirarle a los ojos al descomedido soldado (¡para peor vaina, paracaidista!), para entonces preguntarle el nombre a su colega, y creer encontrar en vivo la solución, la cual fue decidir allí mismito sin anestesia, nombrar una comisión (pareció un chiste, el mismo cuento de todos los políticos desacreditados), ordenándole y encargándole al seguramente sorprendido Ministro de Finanzas Rodrigo Cabezas, (¡qué culpa tengo yo, a mi que me registren! tal vez pensó el encumbrado funcionario?) para ir hasta el pueblo del imberbe y atrevido soldado, a inspeccionar de inmediato la situación (compadecemos al Ministro, porque debe dejar las difíciles responsabilidades de dirigir la hacienda pública nacional, para ir a inspeccionar si hay luz y agua en un lejano pueblo del interior, ¿por qué no llamó al Alcalde, se le fue ese rolin? ¡Pura demagogia!); como si los venezolanos no conociéramos sobradamente, sus promesas de redención incumplidas. ("Parque acuático temático de la base aérea de la Carlota; Universidad en Miraflores; centro de asistencia infantil de la niñez abandonada en la Casona") -Proyectos prometidos e incumplidos por supuesto-).

Pero más allá de toda esta acalorada carrera hacia el armado de Venezuela comprando armas de todo tipo a Rusia, para dizque prepararnos para librar en el futuro una eventual guerra asimétrica contra el hipotético invasor estadounidense, el punto más importante es que Chávez nos pide prepararnos para la guerra asimétrica como pretexto para él desmontar la institucionalidad de la Fuerza armada Nacional, intervenirla abiertamente como político y aprovechar una coyuntura histórica que le permitan hacerse para siempre del control absoluto y total del ejercito, para ponerlo al servicio de su proyecto político totalitario.

Chávez no olvida que a los venezolanos no nos gustan las guerras, lo sabe perfectamente. A nosotros por ejemplo, a la única guerra en la que nos gusta participar y presenciar, es a la que se produce en una final de un partido de béisbol entre Caracas-Magallanes, en esa encarnizada y magnifica refriega deportiva que suelen disfrutar tanto magallaneros y caraquistas, como toda la fanaticada beisbolística venezolana en gallarda disputa, por el título del campeonato nacional de béisbol desde hace décadas.

Chávez nos quiere obligar a todos los venezolanos a vivir bajo un régimen de opresión institucional, supervisado por un partido militar armado. Nos expone al sometimiento de un estado militarista. Amenaza a los EEUU de la boca para afuera, porque les vende y les cobra oportuna y religiosamente nuestro petróleo, con el cual ha venido financiando, desplegando y expandiendo sus planes políticos desmedidos, sin ningún control ante la mirada cómplice de los encargados a fiscalizarlo, que lo apoyan decididamente desde sus inicios, en sus desmesurados planes políticos, porque son sus socios ideológicos.

Chávez nos ha dicho recientemente que Fidel le ha confesado que "si asesinan a Chávez, la revolución venezolana se la lleva el viento", confesando que su pretendida revolución no la quiere sino él mismo, pareciera experimentar un raro delirio de grandeza muy preocupante, porque es una especie de epopeya la que vive en su mente, y la cual se manifiesta con estas actitudes propias de dictadores desfasados antidemocráticos, engolosinados con la ambición de poder desmedida, el cual ha causado tanto retroceso y daño a la humanidad.

El país debe saberlo, hasta sus propios partidarios ofrecen algunos signos evidentes de resistencia ante el intento del líder omnipotente y omnipresente que sueña ser, al intentar imponernos en vano el camino totalitario, con la constitución forzada de su partido socialista unido, que no es más que el instrumento que necesita para imponernos su voluntad y pensamiento únicos. Intuyen que es excluyente, personalista, militarista, antidemocrático, discriminatorio, conculcador de los derechos ciudadanos legítimos, decadente e insostenible en el tiempo.

A Chávez le queda siempre el recurso de imponerse en el poder por la fuerza si le fuera necesario, como ya lo intentó mediante el golpe de estado fallido que comandó el 4 de febrero de 1.992, ante el declive del respaldo popular, el desengaño y el creciente desencanto de la población.

Chávez podría intentar imponerse por la fuerza, agitar las aguas tumultuosas de la sociedad democrática, amenazarla, desmantelar el estado de derecho, para tratar de prevalecer; pero ya el país no come más sus cuentos, y le aplicará insistentemente la receta de la resistencia pacífica, a quien da la impresión que sólo deseara eternizarse en el poder mediante la instauración e imposición de un régimen seudo legal, constitucional, adaptado a su proyecto político socialista, mediante la aplicación de la violencia selectiva y la guerra psicológica, que nos venía aplicando gradualmente y por etapas a los venezolanos democráticos, hasta que decidió acelerar hacia el colectivismo, junto a su padre y tutor político Fidel Castro, aprovechando las debilidades de la sociedad democrática, dispersa, desunida, sin liderazgo carismático que la conduzca eficazmente, y sin contrapesos políticos.

Pero sinceramente, creemos que los venezolanos no se dejarán someter impunemente bajo ningún pretexto, y menos ante las acomodaticias amenazas de invasión norteamericana, porque intuyen no sólo que tal vez nunca ocurrirá, sino que tienen la profunda convicción de que se trata de estrategias y tácticas castro comunistas, que pretenden ser aplicadas por Chávez, cual si fueran recetas repetidas a la cubana, sabemos todos lo que intentan hacer los ambiciosos gendarmes.

Por eso debemos ante el intento totalitario, reorganizar disciplinada y efectivamente la resistencia pacífica democrática en todo el país, encabezada por la valiente, talentosa, capaz, creativa, indoblegable e invencible juventud venezolana, representada principalmente por los estudiantes universitarios, los estudiantes de los liceos y colegios de todo el país.

Debemos para tal fin unirnos, organizarnos, coordinarnos y desplegarnos efectivamente, en todos los sectores democráticos, junto a los estudiantes, con los gremios profesionales, los partidos políticos, las ONG, las organizaciones sindicales y empresariales, los periodistas, los trabajadores, los transportistas, los comerciantes, los productores del campo, los campesinos, las amas de casa, toda la sociedad civil unida, y los sectores oficialistas disidentes desencantados, para impedir la instauración del proyecto comunista totalitario trasnochado, solicitando pronto la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que frene la reforma constitucional ilegítima que se nos pretende imponer ilegalmente, entre gallos y media noche, con la avenía de una Asamblea nacional unicolor totalmente parcializada al ejecutivo, irrita, ilegítima, por haber sido electa sin una masiva votación, sino desconocida por una contundente expresión de abstención mayoritaria, y que jamás ha representado el auténtico sentir y voluntad del país político nacional, sino los intereses de su Jefe político que la escogió a dedo, para luego despojándola de sus atribuciones legislativas tomárselas para si, mediante el artificioso recurso de la ley habilitante, ponerla a su servicio político incondicional.

Que lidere la juventud unida con toda la sociedad democrática parece ser el pedido al unísono; para frenar definitivamente el proyecto de reforma constitucional "secreto" que pretende consagrar la reelección indefinida, y la conculcación de nuestros legítimos derechos civiles.

Los venezolanos debemos estar muy alertas, pero no para combatir en el futuro en una eventual e hipotética guerra asimétrica contra los EEUU, y mucho menos para caernos a tiros entre hermanos de un mismo pueblo, atizados y empujados por el odio ajeno inculcado perversa y perniciosamente desde el poder o desde algunos minúsculos grupos de oposición irresponsables, sin medir las posibles nocivas consecuencias; y de ningún modo para complacer los sueños de grandeza de ningún hombre megalómano desfasado, enfermo de ambición y poder, por muy popular que sea o se crea, sino para combatir por la democracia, por la libertad, por nuestros legítimos derechos constitucionales que pretenden ser conculcados en un intento por doblegarnos como pueblo libérrimo.

Por eso debemos reaccionar y trabajar por la preservación de la democracia y las libertades constitucionales, masivamente, cívicamente y hacer resistencia pacífica contra cualquier líder, gobernante, o proyecto político excluyente, o de cualquier poder que tenga como objetivo dividirnos, separarnos, ponernos a guerrear con los vecinos o entre nosotros. Para así impedir que se instale para siempre en el poder cualquier aspirante a tirano, que desee atropellarnos. Y quien lo intente, o lo haga, que sepa siempre que más tarde o más temprano deberá sufrir las consecuencias, y deberá pagar algún día cara su osadía, sus excesos, persecuciones, discriminaciones, delitos, violaciones flagrantes a las leyes, y todos los atropellos realizados en contra de los ciudadanos venezolanos, porque los crímenes de lesa humanidad que hubiera cometido desde el ejercicio de su cargo en el poder, jamás prescribirán. Por lo que la larga mano de la justicia sabrá perseguirlos, encontrarlos, y castigarlos.

Los venezolanos de buena voluntad debemos luchar sin descanso ahora más que nunca, para cristalizar un proyecto político auténticamente democrático, que sea multicolor, diverso, plural, incluyente, auténticamente humanista y revolucionario, con contenido ideológico libertario, con inspiradores objetivos que persigan una verdadera redención social para todos los venezolanos, y no el de un grupo o facción política decadente plena de odios ancestrales hoy injustificables, que no caiga en el populismo, ni la demagogia y que jamás sea esclavizante, liderada no por un engolosinado megalómano, o caudillo político, con ínfulas de dictador, con sueños tiránicos convertido en un amenazante e insultante oráculo, en una amenaza para toda la sociedad, sino que conducidos por un liderazgo colectivo, honesto, novedoso, moderno, humanista, incluyente, democrático, que sea el producto de la propia evolución de un nuevo parto de la sociedad democrática, que persiga y encuentre la paz y el desarrollo sin distinciones para todos, que proscriba la guerra para siempre, porque no hay necesidad real de andar armándonos ni preparándonos para librar guerras asimétricas con nadie.

Los venezolanos no queremos la guerra, lo que necesitamos y deseamos fervorosamente es perfeccionar la democracia, no sustituirla por totalitarismo. Debemos comenzar por hacérselo entender a todos los venezolanos, y también a la clase política excluyente gobernante, que insiste en precipitarnos en la confrontación fraticida, y que no comprende la verdadera vocación democrática de todo el pueblo venezolano, por lo que ya comienza a presentirse su necesaria remoción, por otra competente que asuma la responsabilidad y realice la tarea de conducirnos hacia la paz.

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