lunes, julio 09, 2007

"HOY NO VEO NADA MÁS ESTÚPIDO QUE LA IZQUIERDA":JOSÉ SARAMAGO


Colombia debe vomitar sus muertos", dice el escritor portugués José Saramago

Por: María Paulina Ortíz.

Foto: Claudia Rubio / EL TIEMPO

'No tengo la esperanza de que mis libros cambien la humanidad. Tampoco es esa la función de la literatura', afirma el escritor, quien acaba de crear en Portugal la 'Fundación José Saramago'.
El premio Nobel de Literatura 1998 está en Bogotá para participar en una charla titulada 'El libro como instrumento de paz'.
Saramago habló con EL TIEMPO, mientras desayunaba en un hotel de cara a la carrera séptima, de donde mira a hombres y mujeres que pedalean en la ciclovía, y piensa: "Se les ve con tranquilidad, serenidad. Dan la imagen de un pueblo feliz. Pero hay una guerra terrible".
Literatura y paz

¿Cree que la literatura sí puede llevar a la paz?

El libro, tomado como símbolo, puede contribuir. Pero tengo algunas dudas sobre esa afirmación tan rotunda. Los seres humanos somos muy complicados. Puede ocurrir que un torturador llegue a su casa y se ponga a leer. No podemos olvidar que los libros no son todos inocentes. Sería estupendo que nos llevaran a la paz. Si así fuera, la humanidad ya estaría salvada.

Usted ha dicho que la literatura no puede cambiar nada.

No cambia nada. La literatura tiene influencia en personas. Pero ¿el que dispongamos de 'Cien años de soledad' hace una cantidad de años ha cambiado algo? No. La literatura es una aventura personal. Es como si nos dejaran en una isla desierta y tuviéramos que hacer nuestros propios descubrimientos, abrir senderos, buscar fuentes. Eso es la lectura. No tengo la esperanza de que mis libros cambien la humanidad. Esa no es la función de la literatura.

Sin embargo, en libros como 'Ensayo sobre la ceguera' busca abrir conciencias.

Mensajes no me interesa enviar. Quién soy yo para hacerlo. Pero es cierto que a partir de 'Ensayo sobre la ceguera' mis preocupaciones como escritor cambiaron. Lo he explicado en una conferencia que lleva el título de 'La estatua y la piedra'. La tesis mía es que la estatua es la superficie de la piedra. Hasta 'El evangelio según Jesucristo', yo estaba describiendo la superficie de la estatua; a partir de 'Ensayo sobre la ceguera' intenté pasar al interior de la piedra. A partir de ahí, los problemas que expongo van más al individuo.

En sus libros, sus personajes femeninos son más fuertes.

Así es, pero no es un invento literario. Si miramos la realidad, vosotras sois más sólidas, más objetivas, más sensatas. Para nosotros, vosotras sois opacas: os miramos, pero no logramos ir adentro. Estamos tan empapados de una visión masculina que no entendemos. En contrapartida, para vosotras, nosotros somos transparentes. Lo que me preocupa es que, cuando la mujer llega al poder, pierde todo aquello. Hay tres sexos: femenino, masculino y el poder. El poder cambia a las personas.

Las conviciones políticas

A pesar de sus decepciones políticas, se ha mantenido firme en sus convicciones.
Uno tiene convicciones y vive con ellas. Si las abandona, ¿qué queda? Nada. Aunque las cosas no sean tan puras como las imaginé, sigo siendo lo que he sido. Al menos puedo decirme a mí mismo que no me he dejado contaminar.

Hace poco advirtió sobre el posible regreso del fascismo.

De alguna forma ya se ve en la concentración del poder en organismos que no son democráticos. En Europa estamos asistiendo al resurgir de la derecha, a la presencia de la extrema derecha con insignias fascistas. Y ¿todo en nombre de qué? De que no estamos contentos. ¡Pero entonces hagamos una revolución! Una revolución que no necesite armas ni cause víctimas. En el fondo, yo lo resumiría en esta frase: no cambiaremos la vida si no cambiamos de vida. Hay que perder la paciencia.

¿Cómo sería perder la paciencia?

En 'Ensayo sobre la lucidez' la gente ha perdido la paciencia. Elecciones, elecciones y elecciones... y nada cambia. Ahora está la paradoja de gobiernos de izquierda que hacen política de derecha.

El resurgimiento de la izquiera en Latinoamérica

En ese sentido, ¿cómo ve el resurgir de la izquierda en países de América Latina?

Hoy no veo nada más estúpido que la izquierda. Sufre de una especie de tentación maligna que es la fragmentación. Unos enfrentados a otros, por grupos, por partidos, por opciones. Viven en medio de confusión porque están conscientes de que el poder se les escapó. Hay una tentación autoritaria en muchos. De los ideales no queda nada.

Pero sigue siendo comunista.

Yo digo en broma que lo soy por cuenta de alguna hormona. No tengo más remedio. Ser comunista, o ser de izquierda, es un estado del espíritu. Puede que hayas sido derrotado, pero te mantienes.

¿Queda la esperanza?

Mira, la esperanza es como la utopía. Y si yo pudiera borrar la palabra utopía del diccionario y de la mente de las personas, lo haría. Posponemos y posponemos lo que queremos ser. La esperanza siempre la tenemos, claro. Es lo que hace, en muchos casos, que la vida sea soportable.

Frente a otros escritores que limitan su responsabilidad a sus textos, usted se compromete. Acaba de crear una fundación para trabajar por los derechos humanos, el medio ambiente...

Bueno, cada uno hace lo que quiere. Pero yo creo que el escritor no es un ser desquiciado. Es un hombre que hace su trabajo -comunica ideas, transmite emociones-, pero además es un ciudadano. Si su condición de escritor se sobrepone a la de ciudadano, entonces puede decir que su obligación la tiene toda con su trabajo (con el texto, que algunos nombran como una especie de hostia sagrada). Pero no es el texto lo que cuenta. Es el contexto. En ese contexto está el ejercicio de la ciudadanía.

Las memorias de la niñez

Acaba de escribir 'Las pequeñas memorias', que narra recuerdos de su niñez y su preadolescencia.

Era una idea que tenía desde hace más de veinte años. En el fondo no fue difícil porque los recuerdos de mi infancia y preadolescencia se han mantenido vivos en mi memoria. No he tenido que hacer un gran esfuerzo. Fue un libro que escribí con emoción. Yo quería contestar una pregunta que a lo mejor muchos lectores se han hecho: ¿de dónde ha venido este hombre? Ahí está la respuesta: he venido de lo que está escrito en ese libro. Y me ha dado una satisfacción personal. Si yo pudiera vivir otra vez la infancia, la quisiera sin cambiarle nada. Me complace no encontrar ninguna diferencia, ninguna oposición, entre el niño que he sido (que no fue un intelectual, que anduvo sin zapatos, descalzo, pobre), y el adulto que soy.

No era un niño que pensara en ser escritor.

No, yo no he escrito una tragedia en cinco actos a los 9 años. He sido un niño normal, nací en una familia de analfabetos, en casa no tenían libros. Los libros comprados por mí (con dinero prestado) los tuve a los 19 años. Mi aprendizaje como lector lo he hecho en bibliotecas públicas. En ese sentido, soy un autodidacta. No tuve estudios universitarios. Ahora tengo casi cuarenta Honoris Causa y nunca entré a una universidad. Así es la vida.

Después de una primera novela escrita a los 23 años, no volvió a publicar hasta veinte años después...

Escribí esa primera novela y luego pensé que no tenía mucho qué decir. No tenía experiencia, no tenía ideas maduras. Sentí, con toda sencillez, que no tenía nada para comunicar que valiera la pena. Poquito a poco, ese chico ha ido cambiando, ha dado lugar a ideas. Nacieron libros, poemas, ensayos, novelas. Y parece que no me han salido mal.

En Colombia no se ve luz al final del túnel

Tras haber hecho el ejercicio de recordar su infancia y adolescencia, ¿cómo ve a los jóvenes de hoy?

El gran problema es que los chicos y las chicas de hoy no tienen pasado. Solo tienen presente. Nosotros, a esa edad, teníamos un pasado; no solo nuestro, sino de la familia. Para las generaciones jóvenes el pasado no existe. Colombia lleva 50 años viviendo una tragedia. Y esa tragedia no los toca, cuando debiera tocarlos.

Reina la indiferencia.

Colombia podría ser, o haber sido, el paraíso. Pero hoy no se ve luz al final del túnel. Hay desaparecidos, secuestrados, paramilitares, guerrilleros, que en un principio, supongo, tuvieron ideales para cambiar algo pero que degeneraron en secuestradores, narcotraficantes, y lo peor es que no sabrán vivir de otra forma.

Y no perdemos la paciencia.

No la perdéis. Quizá la posibilidad de que cambie esta situación es que la sociedad civil colombiana intervenga. El primer paso es salir de la aparente apatía en que se encuentra. Moverse, conmoverse. El día que la tierra colombiana empiece a vomitar sus muertos, esto quizá pueda cambiar. No los vomitará materialmente, claro, sino en el sentido de que los muertos cuenten. Que vomiten sus muertos para que los vivos no hagan cuenta de que no está pasando nada.

La Fundación José Saramago

¿Con qué idea creó la Fundación José Saramago?

Dentro de sus funciones está el cuidado de mi obra. Pero, junto a mi esposa, Pilar del Río, quien la preside, queremos que la fundación intervenga en la vida. Será una pequeña voz, lo sé; no podrá cambiar nada, también lo sé. Pero queremos que funcione como si hubiese nacido para cambiarlo todo. Estará pendiente de temas del medio ambiente y de los derechos humanos.

Conferencias, entrevistas, la Fundación... ¿ha tenido tiempo para escribir, para pensar en un nuevo libro?

La primera condición para escribir es sentarse. Me sentaré a principios de agosto y empezaré un nuevo libro. No será una novela, no será una continuación de las memorias. Todavía no sé qué me saldrá.

Fuente: eltiempo.com (Colombia). POR MARÍA PAULINA ORTIZ.

2 comentarios:

Manuel Aramis Miranda Perdomo dijo...

Saludos Amigo y Colega:
Me atrevo a disentir de Saramago, al parecer no esta muy edificado sobre lo que es el concepto de "izquierda" y "derecha" y como surgieron a partir de la Revolucion Francesa.

Por ejemplo: Las medidas que han estado tomando Rafael Correa en contra de los medios de comunicacion, el congreso y otras instituciones del Estado.

Asi como tambien las mas recientes medidas del Presidente Chavez: el cierre de RCTV, reforma constitucional clandestina, son medidas de ESTREMA DERECHA.

Pues las mismas no han contado con la consulta soberana del pueblo, por igual afectan derechos de minorias y mayorias.

El concepto de izquierda, es pluralidad, apertura, democracia, libertad a favor de las mayorias sin menospreciar a las minorias, en un ambiente de igualdad.

No estoy de acuerdo con Saramago, me parece que una confusion semantica de su parte, mas bien debio catalogar las acciones que se han cometido como acciones de derecha o facismo, bajo el burdo disfras de izquierda o algo parecido.

Pedro Monteiro dijo...

Saludos de Portugal,

Me quedo muchísimo contento por ver uno de los íconos culturales de mi país en este “blog”.

A pesar de tener que subrayar el hecho de que ni siempre compartillo las concepciones políticas de Saramago, me siento forzado a reconocer que la tentativa de implementación, en Venezuela, de un régimen autocrático, seudo-denominado de “socialismo moderno”, que representa un atentado a las libertades más elementares de cualquier ser humano, solo sirve para desacreditar la idea de una izquierda moderna y reformista, consustanciada en el respecto de los valores de la democracia.

Pero hay un contrasentido, que solo las libertades lingüísticas y literarias de un escritor como Saramago puedan explicar, en la afirmación de su apego al ideal comunista, que se mantiene como algo esencial a su existencia (casi de ámbito biológico), y la aserción de que “no hay nada más estúpido que la izquierda”.

Saramago es un utópico, y por eso lo tenemos de perdonar.

Pero Chávez es maquiavélico, y sus métodos dictatoriales y los daños que estos infligen a la idea de una izquierda progresista y democrática no se le pueden perdonar.

La utopía y la esperanza son los mensajes basilares de la escrita de Saramago.

Quizás sirvan para nos proporcionar el alentó y las fuerzas para seguir luchando por una Venezuela más justa, libre y democrática.